05|10|2021

06 de septiembre de 2021

06 de septiembre de 2021

Las dinámicas del debate público entre las redes sociales y los medios digitales, la campaña de vacunación y su centralidad temática en la agenda 2021.

La campaña de vacunación contra la covid-19 constituye uno de los hitos que marcó buena parte de la discusión social durante 2021. Si bien la esperanza asociada a todo tipo de desarrollo científico que pudiera contrarrestar la pandemia se remonta a los primeros meses de 2020, cuando se iniciaron los experimentos, la discusión mediática y social en torno de las vacunas transitó por diferentes etapas.

 

Un estudio en curso promovido por la Fundación Medife y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) relevó de qué modo se dio esa discusión en los medios digitales y en la red social Facebook, la de mayor penetración global y nacional.

 

Tal como sucedió con la mediatización general sobre covid-19, existió una dinámica que se replica: la presencia de los asuntos en la discusión pública parece adquirir volumen primero en las redes para luego cobrar vigor en los medios digitales. Del mismo modo, la atención sobre el tema en las plataformas sociales declinó antes que en los portales, lo que da cuenta de una saturación de los usuarios que condiciona la oferta mediática.

 

En términos generales, la elaboración de las agendas noticiosas dejó de ser potestad exclusiva de los medios para co-construirse con los públicos. Un tema propuesto mediáticamente puede desatar espirales de discusión social. Del mismo modo, un asunto nacido en las redes es capaz de condicionar la oferta mediática. Sin embargo, cualquiera sea el inicio del ciclo de información, parece tener siempre un límite que, guiado por la lógica del clic, se relaciona directamente con la atención de las audiencias. Concretamente, cuando los asuntos saturan en el debate público los medios dejan de ofrecerlos. O los reconvierten a partir de nuevos encuadres para iniciar una nueva espiral de interés.

 

La mediatización de la vacunación constituye un ejemplo de un tema que, a lo largo del tiempo, adquirió diferentes modelizaciones en relación con eventos concretos. El asunto llegó a los medios durante 2020. Las noticias sobre los desarrollos experimentales ocuparon lugares destacados en las portadas y los avances científicos fueron, la mayor parte de las veces, bien valorados. Sin embargo, esa discusión inicial no tuvo un correlato de magnitud en las redes.

 

La discusión sobre la eficacia, riesgos y efectos adversos que empezaron a constatarse muy aisladamente con el inicio de las inoculaciones a nivel mundial ocuparon, en términos generales, sitios de baja visibilidad en las homes. Sin embargo, producto de su construcción dramática y con foco en la afectación de individuos concretos,contribuyó con la creación de un escenario de riesgos que tuvo alta relevancia en la discusión en Facebook. En efecto, las noticias más compartidas sobre vacunas en la red fueron sobre dudas sobre sus beneficios asociadas a casos concretos de efectos secundarios graves. Esas notas, por lo general, omitieron una contextualización adecuada puesto que, al enfocarse en casos con nombre y apellido, no fueron capaces de transmitir la nula representatividad del fenómeno más allá de sus rasgos dramáticos, contribuyendo con la creación de escenarios de temor.

 

Un capítulo aparte lo marcaron las irregularidades en la gestión de inoculaciones que provocaron la salida del exministro de salud, Gines González García. El caso, conocido mediáticamente como “Vacunatorio VIP”, constituyó el tópico asociado a la vacunación que explicó el pico de mayor cobertura mediática y tuvo a la controversia como ingrediente central. Sin embargo, la viralización de estas noticias en Facebook fue de magnitud menor que su visibilidad en las portadas. Finalmente, el acceso, la provisión y el suministro de vacunas fue el asunto que mayor atención mediática acaparó durante 2021 y fue tratado también de modo conflictivo y controversial. Las críticas mediáticas al gobierno por los retrasos en un contexto de escasez global, la discusión en torno de Pfizer y las acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición aportaron a un escenario general de polarización que resulta redituable para política y medios.

 

Algunos hallazgos adicionales sobre la fisonomía de las noticias sobre el tema expresan contradicciones que invitan al análisis. Cinco de cada diez piezas publicadas por los online de mayor lectura del AMBA valoraron negativamente la gestión de las vacunas, mientras que sólo dos de cada diez construyeron discursivamente a la campaña como beneficiosa para la población, lo que constituye todo un dato si se tiene en cuenta que el tema en cuestión es, ni más ni menos, una de las soluciones disponibles al peor flagelo sanitario de nuestra historia reciente.  En ese marco, contrasta la valoración negativa de la vacunación nacional respecto de la explícita valoración positiva de las campañas extranjeras. Si se analiza la fisonomía general de la información es posible advertir que debajo de títulos que, en términos generales, sembraron alarma y desconcierto, se escribieron notas que tuvieron mayor cantidad y variedad de fuentes (2.24 por nota) que el promedio de las piezas informativas en medios digitales. Por lo general, las noticias se construyeron a partir de datos oficiales y voces científicas. Y la mayoría fueron firmadas por periodistas que siguieron el tema durante todo el proceso.

 

Finalmente, es interesante destacar que la jerarquización de tópicos propuesta por los medios más leídos del país no guarda una relación directa con las noticias que más compartieron los usuarios, lo que expresa una brecha entre las agendas mediáticas y la discusión pública. Sin embargo, el 77,4% de las piezas periodísticas que se compartieron en Facebook sobre vacunas fueron producidas por Clarín (41,9%), Infobae (30,2%) y La Nación (5,3%), dato que evidencia que, aún cuando la visibilidad de los temas de las portadas no coincide con los asuntos que más atrapan a los usuarios, la concentración de las lecturas es abrumadora y, más allá o más acá de las brechas de interés, los medios más importantes del AMBA no pierden centralidad en el encuadre de los debates públicos más relevantes.