I+D

El sector privado emplea a menos del 10% del personal científico del país

Con el Estado como motor, Argentina tiene uno de los sistemas de ciencia y tecnología más grandes de Latinoamérica. Las empresas y el desarrollo productivo.

Argentina tiene uno de los sistemas de ciencia y tecnología más grandes de Latinoamérica, pero menos del 10% de sus científicos y científicas tienen contrato en el sector privado. El país cuenta con 90.747 investigadores e investigadoras de carrera, a quienes se suman unos 11 mil becarios y becarias, según la Encuesta sobre Investigación y Desarrollo del Sector Empresario Argentino (ESID) 2019, publicada por la Dirección Nacional de Información Científica, perteneciente a la Secretaría de Estudios y Prospectiva del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

 

El informe destacó, sin embargo, que apenas el 14% del plantel de profesionales de la ciencia del país es contratado por el sector empresario, cifra que se reduce a menos del 10% si se tiene en cuenta solo al personal científico, sin contar al resto de la planta vinculada con Investigación y Desarrollo.

 

Así lo registró la Encuesta sobre Investigación y Desarrollo de Empresas 2021, al identificar que 1.001 empresas son las que desempeñan actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) en Argentina, y emplean a 16.977 profesionales y personal científico. 

 

El otro dato es que casi el 80% de la investigación científica sigue concentrándose en el sector público. “Históricamente, la amplia mayoría (78%) del personal en I+D en Argentina se desempeña en instituciones públicas: universidades y organismos de Ciencia y Técnica”, señala el estudio, en alusión a los 16 organismos científico-tecnológicos del país (entre los que se encuentra el INTI, el INTA, CNEA, CONAE y el propio CONICET), las 68 universidades nacionales, y las entidades sin fines de lucro. 

 

Letra P entrevistó a Laura Toledo, directora del FONARSEC, uno de los fondos sectoriales con los que el Ministerio de Ciencia, desde la Agencia I+D+i, financia el surgimiento de empresas de base científico-tecnológicas.

 

Toledo: "Este informe refleja una realidad que se ha arrastrado por años"

Los fondos sectoriales son instrumentos para fortalecer la vinculación entre el sector científico y tecnológico con el sector socio productivo “a fin de contribuir a la solución de problemas sociales y económicos”, explican en el Ministerio. 

 

“Este informe refleja una realidad que se ha arrastrado por años de un sector privado que acompaña lo que cíclicamente se da en relación a la economía y en la medida que la economía fue decreciendo y se desestimuló desde el sector público con el gobierno anterior en la inversión en ciencia y tecnología lo mismo fueron haciendo las PyMEs que no pueden escapar de esos vaivenes”, dijo Toledo, quien sostuvo que "lo que se está relevando acá son empresas PyMEs o empresas que tienen solamente una sección o un departamento o un grupo de personas que trabajan haciendo I+D, a diferencia de las empresas de base tecnológica que nacen haciendo I+D”.

 

Una empresa que emplea investigadores, por dentro

Letra P entrevistó a Galo Soler Illia, investigador del CONICET, doctor en química especializado en nanotecnología y decano del Instituto de Nanosistemas de la Universidad Nacional de San Martín. Soler Illia es el director de Hybridon, una start up nanotecnológica que desarrolló un recubrimiento antimicrobiano que se aplica en superficies de alto tránsito que requieran un muy bajo nivel de contaminación.

 

El objetivo fue conocer por dentro cómo es un proyecto de empresa intensivo en conocimiento: "El conocimiento en el siglo XXI es poder y permite generar riquezas. Lo que está en el germen de una empresa de base tecnológica es el conocimiento que tiene que estar direccionado hacia una aplicación y un fin concretos de innovar, pero ese conocimiento tiene que tener una infraestructura", dijo Soler Illia.

 

"Es muy importante la colaboración entre empresas y los generadores de conocimiento como las universidades y las instituciones de investigación", dijo el investigador y explicó que en el caso de los nuevos materiales "uno tiene que tener bien identificados cuáles son los actores óptimos para poder hacer el producto que uno quiere, como uno quiere, de manera perfecta y competitiva".

 

La inserción en las empresas

La especialista en Gestión y Vinculación Tecnológica sostuvo que “lo que se desea es que más empresas que generan trabajo puedan tener modelos de negocios basados en tecnología” y consideró que “es muy fuerte nuestro sistema de ciencia y tecnología en producción y expansión de las fronteras del conocimiento pero lo que nos falta es trabajar mejor desde las políticas públicas como desde los actores que conforman la sociedad, la producción y la ciencia y la tecnología, en eso que es el triángulo que planteaba Sábato”.

 

Toledo destacó el rol de la vinculación tecnológica y sostuvo que “tiene que ver con la construcción de proyectos y de innovación a partir de encontrar puntos en común en relación a los intereses”.

 

Soler Illia: "El conocimiento en el siglo XXI es poder y permite generar riquezas"

“Yo veo a investigadores hace diez años con una gran vocación de expandir conocimientos y generar resultados en productos y servicios que sean útiles para la industria, que tengan un valor económico y un valor para la sociedad” dijo la especialista, y agregó que, sin embargo, “esa vocación no encuentra siempre en cualquier empresa una continuidad”. 

 

Toledo sostuvo que “si nosotros lográsemos que en la cultura empresaria se convierta en un ejercicio continuo la innovación, habría más tiempos y espacios de contacto y los investigadores e investigadoras pensarían en incorporarse al sector privado”.

 

¿Qué dicen en la otra vereda?

Letra P cruzó de la cartera de Ciencia a la de Desarrollo Productivo para entrevistar a la subsecretaria de Economía del Conocimiento, María Apólito. Su área atiende, desde el área de Producción la misma problemática. “Las cifras del informe tienen que ver con que en Argentina no hubo un modelo de desarrollo productivo basado en ciencia y tecnología que haya durado décadas”, dijo Apólito sobre la baja inserción de científicos en el sector productivo, y sostuvo que “el diagnóstico no está cambiando desde hace varias décadas, a pesar de los esfuerzos que se hicieron”.

 

La doctora en Ciencias Políticas sostuvo que “es una agenda que está disociada, pero no por culpa de los investigadores o las empresas, sino que es parte de una retroalimentación propia de la Argentina", y destacó que “ni siquiera entre 2004 y 2014, cuando realmente había un presupuesto importante en investigación logramos revertir esa situación”. 

 

“Como no hay demandas desde el sector productivo, el investigador trabaja en lo que más le gusta, lo que está más de moda o lo que le va a permitir publicar en determinadas revistas”, sostuvo.

 

El informe destaca que la participación del sector privado, “es notablemente inferior a la que se observa tanto en países de la OCDE (que alcanza el 63,58) como en otros países de América Latina y el Caribe (ALC), donde las empresas aportan en promedio el 17 % de los/as investigadores/as”.

 

El estudio concluye, de hecho, que “la cantidad de recursos humanos en I+D que aporta el sector empresario a la I+D total del país es relativamente baja”, manteniéndose en los últimos años en el orden del 14%, y agrega que “es una característica estructural del desarrollo de la actividad de I+D en el país que, en términos de comparación internacional, está explicado por la baja incidencia que ha tenido el sector empresario en el empleo de recursos humanos para la investigación”.

 

La participación global en I+D

Si se tiene en cuenta la inversión global en I+D (incluyendo salarios y bienes de capital), la participación empresaria aumenta en relación a la Investigación y Desarrollo total realizada en el país, y el informe destaca, en tal sentido, que viene incrementándose de manera sostenida desde hace seis años, desde el 22,5% hasta el 36,1%.

 

El Subsecretario de Estudios y Prospectiva del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Eduardo Mallo, le explicó a Letra P, que este aumento de la participación total de las empresas, desde 2015 hasta hoy, responde más a una caída relativa de la inversión pública, que fue la característica de lo que sucedió durante la gestión Cambiemos, que a un incremento de la inversión privada.

 

De hecho, el documento destaca que “el aumento de la participación de las empresas no puede interpretarse fuera del contexto en que se enmarca: entre 2015 y 2019, la inversión pública en I+D cayó un 42% en términos reales”, y subraya que “por este motivo, la proporción de la inversión que representa el sector empresario aumentó muy significativamente (60%), aun cuando su nivel real de inversión tuvo un crecimiento del 15% en 5 años”.

 

Los ejes del informe

La Encuesta sobre I+D del Sector Empresario Argentino releva 2.000 empresas por año, haciendo un seguimiento histórico de firmas que realizaron actividades de investigación y desarrollo, en conjunto con otras que probablemente estuvieron realizando actividades de I+D en el período de referencia.

 

En el Ministerio de Ciencia y Tecnología explicaron, en este sentido, que el espectro de empresas es heterogéneo puesto que abarcan a las spin off pertenecientes a universidades nacionales, empresas de base tecnológicas y Pequeñas y Medianas Empresas que realizaron I+D, en el último tiempo. Por eso el informe explica que la muestra no es aleatoria, puesto que se dirige a empresas de las que se tiene alguna evidencia o indicio de que realizan I+D, en nuestro país.

 

Documento completo en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2021/05/informe_resultados-empresas2019.pdf

 

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