26|11|2021

Cerruti, vocera por necesidad y urgencia

14 de octubre de 2021

14 de octubre de 2021

Fernández la nombró portavoz del Gobierno con rango de ministra. Misión, fijar agenda y sacar del caos a la comunicación oficial. Sus apoyos. Déjà vu Coqui.

Alberto Fernández designó este jueves a la exdiputada Gabriela Cerruti al frente de la “Unidad de Comunicación de Gestión Presidencial”, que dependerá directamente del primer mandatario, tendrá rango de ministerio y cuenta el respaldo de los principales socios de la coalición, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa.  

 

El desembarco de Cerruti en la Casa Rosada, que confirmó el propio Presidente a través de su cuenta de Twitter minutos antes del comienzo del partido de la Selección, se venía gestando desde hace varias semanas dentro del oficialismo y estaba pendiente de la estructura y las formas que el jefe de Estado decidió darle, en un cargo que le creó especialmente a medida.

 

El rol que Fernández pensó para la exdiputada no existe actualmente en el Gobierno. La Casa Rosada tiene diferentes figuras ligadas a la comunicación oficial, pero cumplen tareas diferentes a las que el Presidente pretende para Cerruti, a quien le pidió que se ocupe de fijar cada mañana la agenda oficial.

 

Según explicó una fuente cercana al primer mandatario, Cerruti cumplirá el papel de “portavoz” de Presidencia, una figura similar a la que existe en la Casa Blanca. La exdiputada será la encargada de brindar cada mañana una conferencia de prensa en la Casa Rosada para marcar los temas que al Ejecutivo le interese comunicar y fijar el posicionamiento oficial frente a los temas que se le requieran. Algo similar a lo que intentó hacer, en su momento, Jorge Capitanich, como jefe de Gabinete de Cristina.

 

El actual jefe de Gabinete, Juan Manzur, tampoco cumple esa función. En sus primeras semanas en el cargo, el tucumano tuvo a su cargo varios anuncios de gestión, al tiempo que el Presidente decidió pasar a un segundo plano y dedicarse al contacto de cercanía y las bajadas al territorio. A diferencia de su antecesor, Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete no dio entrevistas desde que asumió. Tampoco lo tiene en los planes. Manzur llegó para ordenar la política y no para ser vocero del Gobierno en los medios.

 

En tanto, en el día a día, Fernández seguiría trabajando con el equipo de Comunicación y Prensa que depende de Juan Ross, quien reemplazó a Juan Pablo Biondi tras la derrota electoral. Ross tomó a su cargo la relación directa con las empresas periodísticas. El subsecretario de Comunicación, Marcelo Martín, es quien ahora acompaña al Presidente en sus desplazamientos diarios.

 

Cerruti tiene una relación de larga data con el Presidente, con quien se reunió hace un par de semanas durante más de tres horas para hablar sobre la comunicación del Gobierno. Fernández le pidió su mirada apelando a su larga trayectoria como periodista. Para entonces, la ahora exdiputada tenía un pie afuera de la política, tras haber ocupado varios cargos públicos en los últimos 15 años, los últimos cuatro en el Congreso Nacional.

 

Como publicó Letra P en julio, cuando se cerraron las listas de diputados nacionales, Cerruti declinó la posibilidad de renovar su banca como diputada por la Ciudad de Buenos Aires. Máximo Kirchner le había ofrecido ocupar el segundo lugar en la lista porteña, detrás de Leandro Santoro, pero Cerruti le hizo saber que pretendía dar un paso al costado para dedicarse a sus proyectos en la actividad privada. El año pasado, Cerruti publicó el libro “La revolución de las viejas”, sobre la vida de las mujeres después de los 60 años, que generó un movimiento y derivó en, entre otras cosas, en el armado de un portal y un bar “viejenial”, Quirón.

 

La periodista pensaba seguir allí su ruta, hasta que recibió el llamado de Fernández, que le prometió un lugar autónomo en el gabinete para armar su propio equipo. Aunque su cargo no lo diga expresamente, será similar al que ostenta Juan Manuel Olmos, jefe de asesores del Presidente que también fue nombrado con jerarquía de ministro.

 

La convocatoria a Cerruti cuenta, además, con el respaldo de Cristina, Máximo Kirchner y Massa. El presidente del bloque del FdT en la Cámara baja fue quien le insistió para que aceptara la oferta de Fernández, que también bendicen algunas figuras centrales del albertismo, como la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra.

 

Aliada feminista, Cerruti también llega para aportar la mirada de género que le falta al entorno presidencial y que genera que, una y otra vez, salten las alarmas por la exclusión de mujeres en actividades y fotos oficiales. Ibarra es quien suele levantar la voz de protesta. Cerruti se sumará a las reuniones del Gabinete, raleado en la presencia femenina.  

 

Con Massa, Cerruti también tiene un vínculo estrecho. La ahora exdiputada lo conoce desde mucho antes de su desembarco en Diputados, valora en su papel de articulador del oficialismo y le reconoce virtudes políticas. Massa también auspicia su nombramiento. En ese contexto, Cerruti se ubica como “una prenda de consenso” dentro del oficialismo en el momento de mayor tensión del FdT. Le pidieron que aporte “sensatez y razonabilidad”.

 

Cerruti tiene una mirada crítica del funcionamiento de los medios y de la prensa. Como periodista trabajó en la agencia Noticias Argentinas, el semanario Somos, El Periodista y Página/12, donde fue corresponsal en Londres. Escribió libros sobre el gobierno de Carlos Menem - El octavo círculo, crónica de la Argentina menemista, El jefe – y es autora de El Pibe, una biografía crítica de Mauricio Macri, entre otros libros. Fue militante de la Ley de Servicios Audiovisuales de Comunicación y es crítica de Clarín.