X

El pastor evangélico Osvaldo Carnival dice que el Gobierno pretende "legalizar la muerte" y que el envío del proyecto al Congreso es "una provocación".

Por 19/11/2020 13:09

“Es una inoportuna provocación debatir un nuevo proyecto de ley sobre la legalización del aborto en medio de una pandemia, crisis sanitaria y económica. Busca ser tratado apresuradamente en un Congreso que no ha cambiado su conformación desde 2018 y que en ese tiempo ya dijo que no”. Esa fue la primera reacción del vicepresidente de Relaciones Externas de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), Osvaldo Carnival, tras conocerse el proyecto de aborto legal que el presidente Alberto Fernández envió al Congreso cumpliendo su promesa verde de campaña y fundamentado en cuestiones de salud pública.

En diálogo a Letra P, el pastor evangélico ratifica el rechazo institucional a la nueva iniciativa parlamentaria, afirma que ninguna mujer debe morir por prácticas clandestinas pero considera que nada justifica que “el Estado haga de la muerte un derecho” y avisa que se pondrá el pañuelo celeste para defender “las dos vidas”.

Carnival atribuye a chicanas de unos pocos la acusación de “antiderechos” con la que se tilda a evangélicos y católicos, sostiene que el país federal es celeste y confiesa que le gustaría que “Alberto” fuera recordado como el hombre del gran acuerdo nacional y no por haber contribuido a la legalización del aborto.

 

BIO. 58 años. Nació en un conventillo de La Boca. Casado hace 36 años. Tres hijos. Fundador de la Catedral de la Fe, una de las congregaciones cristianas con más fieles en el país. Conductor televisivo, predicador y referente celeste de los evangélicos. Vicepresidente de Relaciones Externas de ACIERA.

 

-¿Cuál es la posición de ACIERA frente al proyecto de aborto legal enviado por el Presidente?

-Creemos en el debate público de todos los temas en democracia, pero pensamos que es una provocación inoportuna debatir un nuevo proyecto de ley sobre la legalización del aborto en medio de una pandemia, crisis sanitaria y económica. Busca ser tratado apresuradamente en un Congreso que no ha cambiado su conformación desde 2018 y que en ese tiempo ya dijo que no. Sabemos que no respeta a la mayoría celeste que pide ser escuchada.

-¿Hay una mayoría celeste?

-Resalto el tema de la mayoría porque es una de las reglas básicas de la convivencia democrática. Tampoco contempla el real federalismo del país, porque más del 80% de las provincias se identifican con la defensa de las “dos vidas”.

-¿Por qué hace hincapié en una cuestión de federalismo?

-En Salta, según las encuestadoras, el 76% es celeste, en Jujuy es 82%, en Misiones es el 73% y así vamos recorriendo y llegamos a la ciudad de Buenos Aires y tenemos un 50%. ¿Qué es lo que pasa? Un grupo minúsculo de porteños, centrado acá, mirando el país, quiere volver a discutir este tema. ¿Por qué no escuchan a la mayoría? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a las apuradas? ¿Por qué otra vez, dos años después, con la misma conformación del Congreso?

 

 

-¿Sobre qué base sustenta la idea de la inoportunidad de un nuevo debate?

-Tenemos políticos que están de espalda a la gente, en otra agenda, en la agenda de la inoportunidad, dejando de lado el valor más importante, que es el cuidado de la salud en un contexto de crisis sanitaria porque, como sabemos, este es un tema que moviliza a miles de personas en la vía pública y plazas. Por eso, el Gobierno deberá hacerse cargo de la tensión social y las consecuencias sanitarias que estas manifestaciones pueden ocasionar. (NdR: los grupos “provida” convocan a una para el 28 de noviembre, con la consigna #Conabortosalimostodos).

-¿Qué les responde a quienes dicen que miles de mujeres mueren por prácticas clandestinas?

-No se puede permitir que ninguna mujer muera, esto es fundamental, pero eso no es una concesión para que el Estado legalice la muerte y haga de la muerte un derecho: “el derecho a matar”. La Legislación argentina considera que lo que está en el viente de la mujer es un ser humano, no un grupo de células inertes. Por eso, le da la Asignación Familiar por Hijo. Tendríamos que cambiar la Constitución, cambiar los derechos internacionales, cambiar las constituciones provinciales, que en su mayoría contemplan a lo que está dentro de la mujer como un ser humano.

 

 

-¿Qué sienten cuando los acusan de agitadores “provida” o “antiderechos”?

-Nada, estoy muy seguro de lo que hago. Me parece que a veces son juegos, chicanas, como en todo movimiento de millones de personas, en todos los lugares hay desubicados. En nuestra congregación hay muchas chicas que ingresan con pañuelos verdes, no excluimos a nadie. Pero, cuando voy al interior, no veo los pañuelos verdes.

-¿Cuál es el rol de la mujer y la posición evangélica frente a la educación sexual?

-El 76% de nuestras congregaciones son mujeres. Tenemos pastoras, incluimos la educación sexual. No hay que confundir: no estamos en contra de los métodos anticonceptivos, de la planificación familiar, de ninguna manera. Algunos nos llaman retrógrados, dinosaurios y yo digo: en 1980, en ninguna escuela se enseñaba educación sexual y en la iglesia evangélica, sí.

-¿Urge un gran pacto o acuerdo nacional?

-Sí. Es fundamental encontrar estadistas, que lamentablemente no se encuentran tan fácilmente, personas que piensen en el Estado y no en el Gobierno. El Gobierno piensa en la próxima elección. Necesitamos diez temas; gobierne quien gobierne. Tenemos que acordarlos y no dejar de construir. En una reunión, escuché al Presidente decir: “El hambre es para mí una política de Estado”. Lo felicité porque, dije, al fin hay alguien que piensa en los que más necesitan. Me gustaría que Alberto (Fernández) fuera recordado como el hombre del gran acuerdo nacional, más allá de miradas políticas.