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Lo que dejaron Río Negro y Chubut

Lo que dejaron Río Negro y Chubut

07/04/2019 23:39

 

Este domingo se celebraron elecciones en Río Negro y en Chubut.

Toda elección provincial previa a la nacional presenta un carácter dual: es lo que es, pero también una señal de lo que podría ocurrir en las nacionales.

Una de las tentaciones del análisis político es amplificar las señales locales a lo nacional. El ejercicio no es vano, siempre que el énfasis sea la sugerencia antes que la sentencia.

 

 

RÍO NEGRO. La candidata oficialista Arabela Carreras se impuso holgadamente al peronismo opositor, representado por Martín Soria, y a Verónica Matzen, la candidata de Cambiemos.

A pesar de las reservas respecto de su eventual dependencia con el gobernador Alberto Weretilneck, Carreras se convierte en la primera mujer gobernadora de Río Negro.

Las razones de un triunfo suelen ser varias, lo cual no excluye lo simple: acaso los rionegrinos están conformes con su gobierno y no vieron razón para cambiarlo.

Al conocerse los primeros cómputos se dijo que en la Casa Rosada festejaban el triunfo del oficialismo provincial casi como si fuera propio. Sin embargo, a esa misma hora una compungida Matzen expresaba su desazón con una dirigencia nacional de Cambiemos que la había abandonada a su suerte.

Las palabras de Matzen sonaron genuinas. El conjetural festejo de Balcarce 50, en cambio, apenas una coartada para anestesiar el fracaso. Porque cuando el único festejo es la derrota ajena, eso denota la pobreza propia.

 

 

Por su parte, el peronismo K tampoco exhibía demasiado motivo para festejar, salvo que la aplastante derrota del Cambiemos también disimule su propio fracaso.

En línea con aquella pasión de amplificar señales, podría concluirse que, fuera del triunfo indiscutible del gobierno provincial, en Río Negro no ganó nadie. Es decir: ni Macri ni Cristina, ni otra alternativa.

CHUBUT. El gobernador Mariano Arcioni obtuvo un apreciable triunfo en las PASO. Aventajó claramente a Gustavo Menna, el candidato de Cambiemos, y también a la interna del peronismo opositor, cuyos candidatos alcanzaron un segundo lugar pero de modo dividido.

En consonancia con Río Negro, los resultados de Chubut justifican una conclusión austera: Cambiemos perdió y el kirchnerismo no ganó.

Por último, cabe señalar que, a diferencia de Río Negro, el triunfo del gobernador Arcioni sí podría justificar algún festejo de un referente nacional: el de Sergio Massa. Quizás un festejo tibio, pero festejo al fin en una jornada que dejó algunas imprecisas señales de lo que podría venir.

Lo que dejaron Río Negro y Chubut

Consultor. Director de Federico González y Asoc.

 

Este domingo se celebraron elecciones en Río Negro y en Chubut.

Toda elección provincial previa a la nacional presenta un carácter dual: es lo que es, pero también una señal de lo que podría ocurrir en las nacionales.

Una de las tentaciones del análisis político es amplificar las señales locales a lo nacional. El ejercicio no es vano, siempre que el énfasis sea la sugerencia antes que la sentencia.

 

 

RÍO NEGRO. La candidata oficialista Arabela Carreras se impuso holgadamente al peronismo opositor, representado por Martín Soria, y a Verónica Matzen, la candidata de Cambiemos.

A pesar de las reservas respecto de su eventual dependencia con el gobernador Alberto Weretilneck, Carreras se convierte en la primera mujer gobernadora de Río Negro.

Las razones de un triunfo suelen ser varias, lo cual no excluye lo simple: acaso los rionegrinos están conformes con su gobierno y no vieron razón para cambiarlo.

Al conocerse los primeros cómputos se dijo que en la Casa Rosada festejaban el triunfo del oficialismo provincial casi como si fuera propio. Sin embargo, a esa misma hora una compungida Matzen expresaba su desazón con una dirigencia nacional de Cambiemos que la había abandonada a su suerte.

Las palabras de Matzen sonaron genuinas. El conjetural festejo de Balcarce 50, en cambio, apenas una coartada para anestesiar el fracaso. Porque cuando el único festejo es la derrota ajena, eso denota la pobreza propia.

 

 

Por su parte, el peronismo K tampoco exhibía demasiado motivo para festejar, salvo que la aplastante derrota del Cambiemos también disimule su propio fracaso.

En línea con aquella pasión de amplificar señales, podría concluirse que, fuera del triunfo indiscutible del gobierno provincial, en Río Negro no ganó nadie. Es decir: ni Macri ni Cristina, ni otra alternativa.

CHUBUT. El gobernador Mariano Arcioni obtuvo un apreciable triunfo en las PASO. Aventajó claramente a Gustavo Menna, el candidato de Cambiemos, y también a la interna del peronismo opositor, cuyos candidatos alcanzaron un segundo lugar pero de modo dividido.

En consonancia con Río Negro, los resultados de Chubut justifican una conclusión austera: Cambiemos perdió y el kirchnerismo no ganó.

Por último, cabe señalar que, a diferencia de Río Negro, el triunfo del gobernador Arcioni sí podría justificar algún festejo de un referente nacional: el de Sergio Massa. Quizás un festejo tibio, pero festejo al fin en una jornada que dejó algunas imprecisas señales de lo que podría venir.