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La empresa de la capital pampeana representa un ejemplo único en el mapa comunicacional. Apuestas a políticas que se reflejan en la fidelidad de sus usuarios y obligan a los grandes a bajar precios.
Por 05/12/2019 17:20

La Cooperativa Popular de Electricidad, Obras y Servicios Públicos (CPE) de Santa Rosa cumplirá 90 años en 2020. La gesta inicial de esta entidad sin fines de lucro se produjo en 1930 y, cinco años después, comenzó su actividad fundacional: la provisión de energía eléctrica. Aquel nacimiento fue previo a la constitución de La Pampa como provincia y respondió a demandas de la población frente a precios abusivos y un servicio ineficiente de la estadounidense Compañía Sudamericana. Actualmente la empresa distribuye electricidad en Santa Rosa, Toay y otras seis localidades circundantes. Este servicio sentó las bases desde donde crecieron las prestaciones en telecomunicaciones, con destacados resultados económicos para la empresa y la comunidad.

La presencia competitiva de la cooperativa en los mercados de internet y TV paga hizo que firmas concentradas ofrezcan en Santa Rosa sus planes más baratos. El paquete clásico de Cablevisión cuesta allí 604 pesos y son 1.322 pesos si se suma Fibertel de 50 megas. En Córdoba, el mismo servicio exige 1.009 pesos y 2.429 pesos si se agrega Fibertel de 100 megas. Por su parte, la CPE ofrece la suscripción al cable básico por 450 pesos y los 50 megas de internet por 935 pesos.

Consultado por la incursión en este campo, su actual presidente, Alfredo Carrascal, ofrece su mirada: “Si pensamos que lo hicimos para que estos servicios sean más baratos, sería una respuesta flaca. Fue por la necesidad de tener una oferta desde el movimiento cooperativo. Desde el inicio imaginamos servicios de mucha calidad, de precios justos y, sobretodo, con buena atención humana”. Además, el directivo plantea diferencias respecto de los actores lucrativos: “Nuestras tarifas son transparentes, no están personalizadas. Competimos de manera leal. El asociado sabe que la cooperativa no especula con eso y que no se producen injusticias”.

UN GRANO EN LA PAMPA. Según el último censo nacional, en esa provincia hay 2,2 pobladores por kilómetro cuadrado, mientras en la Ciudad de Buenos Aires se concentran 14.450 habitantes en el mismo espacio y en su periferia urbana son 2.700 habitantes. En Santa Rosa y la ciudad de Toay viven alrededor de 117 mil habitantes en casi 40 mil hogares. Cada metro de cable tendido, antena instalada o desarrollo tecnológico adquirido tiene menos usuarios potenciales disponibles. Por lo tanto, resulta mucho más difícil para las empresas la recuperación de inversiones costosas. Esto explica la escasa atención que brindaron históricamente los prestadores comerciales de telefonía, cable e internet a esas zonas.

Inhabilitada legalmente para dar telefonía y TV por cable, la CPE incursionó a fines de 1998 en la provisión de internet (dial-up), antes de la reglamentación de la actividad. Luego de la liberalización del mercado telefónico, la cooperativa comenzó en 2002 a ofrecer líneas y banda ancha en Santa Rosa. En 2014, las conexiones a internet ya igualaban a los usuarios de telefonía.

Al cierre de 2011, la CPE fue la primera cooperativa en recibir una licencia para brindar televisión digital por cable, luego de la sanción de la ley audiovisual que habilitó a las cooperativas de servicios públicos a convertirse en actores audiovisuales. De allí se entiende la activa participación de la institución en los debates por la nueva norma. Atrás quedaban los miles de intentos para lanzar este proyecto largamente anhelado pero bloqueado legalmente. En 2012 la CPE lanzó esta prestación, que incluía la puesta al aire del Canal 2, una señal propia, como demanda la ley audiovisual. El lanzamiento tuvo la participación de Cristina Fernández por video-conferencia. En las filmaciones del momento se escucha al entonces al titular de la cooperativa, Oscar Nocetti, adelantar a la entonces presidenta la voluntad de ofrecer telefonía móvil en el corto plazo, una iniciativa surgida ya en 2008. Iban por todo.

La empresa debió atravesar una larga travesía hasta brindar televisión por cable, una demanda social permanente desde el principio de siglo. Así lo recuerda Nocetti: “Tuvimos el tramite parado nueve meses en Defensa de la Competencia para tener la aprobación de la licencia (como lo exige el artículo 30 de la ley). Querían ver si íbamos a ser predatorios. Pero apenas salió la autorización comenzamos a transmitir, porque hicimos inversiones grandes desde el inicio y la red siempre fue pensada para el triple-play: datos, voz e imágenes”.

Según la memoria oficial con cierre en junio de este año, el sector de las telecomunicaciones de la CPE registró ingresos por 381 millones de pesos y tenía arriba de 102.500 servicios conectados (si se suman los usuarios de internet, televisión por cable y telefonía fija). Esto significó un aumento respecto a 2018, cuando se contabilizaron 98.911 abonados totales. Pero lo más relevante es el crecimiento constante en la cantidad de suscriptores desde 2011, apalancados principalmente en la banda ancha. Esta tendencia muestra un salto importante en 2014, cuando se comienzan a sumar los conectados a la TV por cable.

 

 

CRECER PARA RESPONDER. En 2018 la CPE ganó una licitación internacional para llevar internet a 58 establecimientos educativos y este año comenzó a dar conectividad también en Catriló. Según los últimos datos del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), La Pampa tiene 77,08 accesos a internet fijo cada 100 hogares. Esta penetración sólo es superada por la capital argentina, San Luis y Tierra del Fuego. La cooperativa santarroseña tiene una alta responsabilidad en esos números, pues aporta casi el 50% de las conexiones en la provincia. Sin embargo, la autoridad regulatoria ubica a La Pampa en el último puesto de la velocidad promedio de descarga con 5,49 megabits por segundo. Córdoba, por ejemplo, registra 18,43 Mbps y Santa Fe, 15,07. “La explicación de esa medición son las ofertas comerciales. No es una estadística de infraestructura”, asegura Fabián Denda. El gerente de telecomunicaciones de la CPE profundiza su explicación: “En Córdoba o Buenos Aires la oferta inicial de acceso es de 25 o 50 megas. No podés conectarte con seis megas. Por eso el promedio se va para arriba. Esto no quiere decir que en La Pampa no existan los 30 o 50 megas, pero damos la posibilidad de contratar menos velocidad y pagar menos. Si tuviésemos una oferta comercial que arrancase en 30 o 50 megas, la penetración no sería la misma”.

En la CPE saben que deben darle valor agregado a sus servicios. Por eso próximamente ofrecerán Sensa, una aplicación de VOD (Video on Demand) para ver películas y señales en vivo en teléfonos celulares y televisores inteligentes. Se trata de una plataforma adquirida por la Cooperativa de Provisión y Comercialización de Servicios Comunitarios de Radiodifusión (Colsecor), un espacio conformado por cooperativas y pymes del sector. Por su parte, el Canal 2 cuenta diariamente con dos informativos propios y este año organizó los debates de los candidatos a intendente de Santa Rosa y de los postulantes a la gobernación.

La fortaleza de la CPE en el terreno comunicacional parece responder a la desatención de las firmas comerciales en una zona poco rentable y al arraigo de la institución en la comunidad, según destacan sus directivos. A esto puede sumarse su visión política y tecnológica, su eficiencia y el respaldo económico que supone una empresa robusta. Actualmente la cooperativa cuenta con 522 trabajadores de diez convenios colectivos diferentes. Entre sus propiedades cuenta con una planta de gas envasado, una casa de artículos para el hogar, una fábrica de columnas, una biblioteca y cuatro enfermerías en Santa Rosa y en otras siete localidades. Además, brinda servicios funerarios para sus asociados. Desde su experiencia, Nocetti explica el vínculo con la población: “Las demandas populares caen sobre la cooperativa cuando los vecinos creen que puede responder. Es la hija dilecta de la ciudad y es la principal empresa de La Pampa por facturación”.


 

 

POR TODO. En octubre de este año la Cámara de Diputados de La Pampa aprobó la creación de la Empresa Pampeana de Telecomunicaciones (Empatel), un proyecto impulsado por el Ejecutivo provincial. La compañía tendrá mayoría accionaria del Estado pampeano y participarán cooperativas y empresas privadas locales. El gobierno tiene un año para ponerla en funcionamiento y ya demandó al Enacom las frecuencias reservadas para este tipo de proyectos según la Ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital, sancionada en noviembre de 2015.

Luego de buscar una licencia como operador móvil virtual a través de la Cámara de Cooperativas de Telecomunicaciones (Catel), ahora la CPE enfocará sus esfuerzos para dar telefonía móvil desde su participación en la empresa provincial. La cooperativa busca ofrecer un paquete completo de servicios que la ponga en condiciones más igualitarias de competencia. Además, la nueva opción les ofrecería la ventaja estratégica de contar con frecuencias propias para administrar con menores condicionamientos la prestación. Desde la CPE observan con preocupación la grandes sumas que se van de la provincia con los abonos de telefonía móvil a las tres empresas que concentran el servicio. “Si el modelo es exitoso, se puede pensar en replicarlo en otras provincias donde el movimiento cooperativo también tiene presencia y se puede pensar un proyecto alternativo al de las multinacionales”, se entusiasma el presidente de la cooperativa.

Visitar la historia y el presente de la CPE muestra que no es solo la tecnología la que resuelve las necesidades comunicacionales de un país con tantas particularidades en su geografía. Se precisan respuestas políticas, legales y económicas que vayan más allá de los intereses de las firmas dominantes.