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La batalla final del camaleón del sur

El intendente de la capital neuquina fue candidato a gobernador de CFK en 2007, en 2015 coqueteó con Massa y ahora es el primer macrista. Su simbiótica relación con el MPN, en el poder desde 1962.
Por 11/01/2019 10:24

Horacio Rodolfo “Pechi” Quiroga, el elegido de Mauricio Macri para competir en Neuquén, hizo un extenso recorrido hasta llegar a la intendencia, cargo que ocupa por estos días y le sirvió para posicionarse como uno de los máximos candidatos a la gobernación. Aliado del kirchnerismo en tiempos de la concertación, viajó hasta Tigre para fotografiarse con Sergio Massa, en pleno auge del Frente Renovador. Al final, se decidió por el PRO y afianzó una sólida relación. Ya en Cambiemos, su carácter duro le valió el respeto de la mesa chica presidencial. Este amigo de Jorge Sobisch y Enrique “Coti” Nosiglia intentará por tercera vez ganar la provincia que gobierna el mismo partido desde 1962, se consolidó con el retorno a la democracia y con el que se relaciona por conveniencia. Tiene un escollo por superar: el buen diálogo de la Casa Rosada con el oficialismo provincial genera espanto en la línea más dura en su armado.

Después de mudarse a la capital desde San Martín de Los Andes, ciudad en la que se ganó su apodo (Pechi en guaraní significa bebé chico y gordo) por un cuñado del litoral, comenzó su militancia en la Unión Cívica Radical (UCR). Aunque ganó cuatro veces la principal localidad neuquina, se mantuvo siempre a la sombra del todopoderoso Movimiento Popular Neuquino (MPN), pero este año buscará romper la racha. Tras convertirse a radical K en 2007 y coquetear con Massa en 2015, afianzó a Cambiemos y consiguió el guiño de Macri, que no oculta la buena onda con el candidato del MPN, Omar Gutiérrez. Apuntalado en la victoria de medio término del 2017, intentará algo que parece imposible: derrotar a la única fuerza provincial que se mantiene en el poder de manera ininterrumpida desde hace más de medio siglo. 

 

Junto a Néstor Kirchner, en la Concertación de 2007.

 

Su carrera comenzó como presidente de la comisión vecinal del barrio Nuevo, en 1981, y no paró. Desde que llegó de la cordillera a la capital, estuvo siempre ligado a la UCR. Eso le valió -con el tiempo- una sólida amistad con “Coti” Nosigilia. Muy joven, ingresó al partido que dejó para crear -varios años después- Nuevo Compromiso Neuquino (NCN), su fuerza. Por fuera de los cargos electivos, mientras formaba su familia con su ex esposa Marlene Velázquez, con la que tuvo cuatro hijas (una de ellas, Ayelén, es diputada y candidata a renovar su banca), trabajó como jefe de división de Relaciones Laborales en la empresa Hidronor -firma creada por el Estado nacional en 1967 para regular los caudales de los ríos Limay y Neuquén- y como tesorero en el casino provincial. También pasó por el área de créditos del Banco Provincia de Neuquén (BPN) y estuvo a cargo de comercialización y administración en el área de gas de la cooperativa CALF, que brinda energía en la región de la Confluencia.

 

Pechi Quiroga y Sergio Massa casi cierran un frente.

 

UNA VIDA. Confrontativo, directo y sin filtro, Quiroga maneja su estructura de manera cuidadosa y es un obsesivo por los fondos de gestión. En el entorno se lo describe como “previsible”. Sus enemigos -advierten opositores- son los movimientos sociales y sindicatos, con los que está enfrentado. Su rival favorito es el secretario general del gremio ATE, Carlos Quintriqueo. “Como el MPN, viven de la teta del Estado”, arremetió en uno de los rounds que protagonizó. Enamorado del equilibrio fiscal, bajó considerablemente la planta de empleados y continuó con una política de austeridad. Eso lo posicionó contra el MPN y el peronismo. Al macrismo, claro, eso lo enamoró.

Su trato con la oposición es ambiguo. Al igual que en la Legislatura, donde Cambiemos respalda las principales iniciativas del MPN, en la ciudad -donde la violencia dialéctica es alta- la situación se reproduce a la inversa. Aunque ejemplifica “la vieja política” con el modelo del gobierno K que integró, sobre todo en Oscar Parrilli y la estructura que maneja la familia Sapag, no cierra canales institucionales. “Le pedí al gobernador que se venga a Cambiemos, si está más alineado que yo”, le dijo Pechi a este cronista cuando se lanzó Cambiemos, hace dos años, en la sede del club Pacífico de Neuquén. En la vereda de en frente de lo que llamó mapuchismo, su interpretación de los grupos que defienden los intereses de los pueblos originarios en la Patagonia, replicó el discurso nacional sobre el tema. Antes, llevó bicisendas y el metrobus al distrito, decisión que no estuvo exenta de polémicas.

 

Quiroga y Dietrich recorren la obra del Metrobus neuquino.

 

MAURICIO. Macri, reconocen sus allegados, tiene una muy buena imagen de Pechi. Los ministros Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne y el jefe de gabinete, Marcos Peña, hablan maravillas del intendente. Pero, en su tierra, hace ruido la relación del presidente y Gutiérrez. Según reconocen delegados de la Nación en la provincia, molesta el trato especial con el gobernador. “El mal menor”, como le dicen en la Casa Rosada, fue recibido antes que Quiroga en Cumelén. Eso generó furia pero Pechi, personalista al extremo, clausuró cualquier intento librepensdor y calmó las aguas puertas adentro de la coalición. 

Previo a que se oficializara la nómina con David Schlereth, Pechi buscaba anotar a Leticia Estévez, una pariente de la familia Sapag, como compañera de fórmula. Eso -también- exacerbó a los puros del macrismo. Nadie esperaba que el más antikirchnerista de todos llevara a una portadora sana (así la describen en Casa Rosada) del gen populista. Al final cedió, pero la anotó primera en la lista de diputados provinciales.  

“La relación de gestión como política es excelente”, describió a este medio una fuente del entorno de Quiroga. El mismo asesor, que trabaja codo a codo en el municipio, recordó cómo se plantó ante todos los representantes de Cambiemos en la Patagonia, que se reunieron a pedirle que vuelvan atrás (hecho que ocurrió al final) con el recorte de asignaciones para el sur. “Somos oficialistas, tenemos que poner los huevos sobre la mesa todos”, dicen que les pidió a los presentes patagónicos. Así confirmó la predilección y sonó como ministro de Defensa. Hasta el presidente de Boca, Daniel Angelici, lo pidió para un cargo nacional: "Soy radical, por eso aspiro que vuelva algún gobierno radical después de que elijan a Mauricio Macri (...) están Alfredo (Cornejo), Martín Lousteau y Pechi (Quiroga), en Neuquén".

El ultimo miércoles, en Villa La Angostura, Quiroga le llevó datos a Macri. Comparó los números de gestión de la provincia con los de su ciudad. “Dale para adelante, Pechi”, le pidió el Presidente a su candidato. Ahora, con el inicio de la campaña, será a todo o nada. Y Pechi piensa que la tercera será la vencida.

 

 

La batalla final del camaleón del sur

El intendente de la capital neuquina fue candidato a gobernador de CFK en 2007, en 2015 coqueteó con Massa y ahora es el primer macrista. Su simbiótica relación con el MPN, en el poder desde 1962.

Horacio Rodolfo “Pechi” Quiroga, el elegido de Mauricio Macri para competir en Neuquén, hizo un extenso recorrido hasta llegar a la intendencia, cargo que ocupa por estos días y le sirvió para posicionarse como uno de los máximos candidatos a la gobernación. Aliado del kirchnerismo en tiempos de la concertación, viajó hasta Tigre para fotografiarse con Sergio Massa, en pleno auge del Frente Renovador. Al final, se decidió por el PRO y afianzó una sólida relación. Ya en Cambiemos, su carácter duro le valió el respeto de la mesa chica presidencial. Este amigo de Jorge Sobisch y Enrique “Coti” Nosiglia intentará por tercera vez ganar la provincia que gobierna el mismo partido desde 1962, se consolidó con el retorno a la democracia y con el que se relaciona por conveniencia. Tiene un escollo por superar: el buen diálogo de la Casa Rosada con el oficialismo provincial genera espanto en la línea más dura en su armado.

Después de mudarse a la capital desde San Martín de Los Andes, ciudad en la que se ganó su apodo (Pechi en guaraní significa bebé chico y gordo) por un cuñado del litoral, comenzó su militancia en la Unión Cívica Radical (UCR). Aunque ganó cuatro veces la principal localidad neuquina, se mantuvo siempre a la sombra del todopoderoso Movimiento Popular Neuquino (MPN), pero este año buscará romper la racha. Tras convertirse a radical K en 2007 y coquetear con Massa en 2015, afianzó a Cambiemos y consiguió el guiño de Macri, que no oculta la buena onda con el candidato del MPN, Omar Gutiérrez. Apuntalado en la victoria de medio término del 2017, intentará algo que parece imposible: derrotar a la única fuerza provincial que se mantiene en el poder de manera ininterrumpida desde hace más de medio siglo. 

 

Junto a Néstor Kirchner, en la Concertación de 2007.

 

Su carrera comenzó como presidente de la comisión vecinal del barrio Nuevo, en 1981, y no paró. Desde que llegó de la cordillera a la capital, estuvo siempre ligado a la UCR. Eso le valió -con el tiempo- una sólida amistad con “Coti” Nosigilia. Muy joven, ingresó al partido que dejó para crear -varios años después- Nuevo Compromiso Neuquino (NCN), su fuerza. Por fuera de los cargos electivos, mientras formaba su familia con su ex esposa Marlene Velázquez, con la que tuvo cuatro hijas (una de ellas, Ayelén, es diputada y candidata a renovar su banca), trabajó como jefe de división de Relaciones Laborales en la empresa Hidronor -firma creada por el Estado nacional en 1967 para regular los caudales de los ríos Limay y Neuquén- y como tesorero en el casino provincial. También pasó por el área de créditos del Banco Provincia de Neuquén (BPN) y estuvo a cargo de comercialización y administración en el área de gas de la cooperativa CALF, que brinda energía en la región de la Confluencia.

 

Pechi Quiroga y Sergio Massa casi cierran un frente.

 

UNA VIDA. Confrontativo, directo y sin filtro, Quiroga maneja su estructura de manera cuidadosa y es un obsesivo por los fondos de gestión. En el entorno se lo describe como “previsible”. Sus enemigos -advierten opositores- son los movimientos sociales y sindicatos, con los que está enfrentado. Su rival favorito es el secretario general del gremio ATE, Carlos Quintriqueo. “Como el MPN, viven de la teta del Estado”, arremetió en uno de los rounds que protagonizó. Enamorado del equilibrio fiscal, bajó considerablemente la planta de empleados y continuó con una política de austeridad. Eso lo posicionó contra el MPN y el peronismo. Al macrismo, claro, eso lo enamoró.

Su trato con la oposición es ambiguo. Al igual que en la Legislatura, donde Cambiemos respalda las principales iniciativas del MPN, en la ciudad -donde la violencia dialéctica es alta- la situación se reproduce a la inversa. Aunque ejemplifica “la vieja política” con el modelo del gobierno K que integró, sobre todo en Oscar Parrilli y la estructura que maneja la familia Sapag, no cierra canales institucionales. “Le pedí al gobernador que se venga a Cambiemos, si está más alineado que yo”, le dijo Pechi a este cronista cuando se lanzó Cambiemos, hace dos años, en la sede del club Pacífico de Neuquén. En la vereda de en frente de lo que llamó mapuchismo, su interpretación de los grupos que defienden los intereses de los pueblos originarios en la Patagonia, replicó el discurso nacional sobre el tema. Antes, llevó bicisendas y el metrobus al distrito, decisión que no estuvo exenta de polémicas.

 

Quiroga y Dietrich recorren la obra del Metrobus neuquino.

 

MAURICIO. Macri, reconocen sus allegados, tiene una muy buena imagen de Pechi. Los ministros Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne y el jefe de gabinete, Marcos Peña, hablan maravillas del intendente. Pero, en su tierra, hace ruido la relación del presidente y Gutiérrez. Según reconocen delegados de la Nación en la provincia, molesta el trato especial con el gobernador. “El mal menor”, como le dicen en la Casa Rosada, fue recibido antes que Quiroga en Cumelén. Eso generó furia pero Pechi, personalista al extremo, clausuró cualquier intento librepensdor y calmó las aguas puertas adentro de la coalición. 

Previo a que se oficializara la nómina con David Schlereth, Pechi buscaba anotar a Leticia Estévez, una pariente de la familia Sapag, como compañera de fórmula. Eso -también- exacerbó a los puros del macrismo. Nadie esperaba que el más antikirchnerista de todos llevara a una portadora sana (así la describen en Casa Rosada) del gen populista. Al final cedió, pero la anotó primera en la lista de diputados provinciales.  

“La relación de gestión como política es excelente”, describió a este medio una fuente del entorno de Quiroga. El mismo asesor, que trabaja codo a codo en el municipio, recordó cómo se plantó ante todos los representantes de Cambiemos en la Patagonia, que se reunieron a pedirle que vuelvan atrás (hecho que ocurrió al final) con el recorte de asignaciones para el sur. “Somos oficialistas, tenemos que poner los huevos sobre la mesa todos”, dicen que les pidió a los presentes patagónicos. Así confirmó la predilección y sonó como ministro de Defensa. Hasta el presidente de Boca, Daniel Angelici, lo pidió para un cargo nacional: "Soy radical, por eso aspiro que vuelva algún gobierno radical después de que elijan a Mauricio Macri (...) están Alfredo (Cornejo), Martín Lousteau y Pechi (Quiroga), en Neuquén".

El ultimo miércoles, en Villa La Angostura, Quiroga le llevó datos a Macri. Comparó los números de gestión de la provincia con los de su ciudad. “Dale para adelante, Pechi”, le pidió el Presidente a su candidato. Ahora, con el inicio de la campaña, será a todo o nada. Y Pechi piensa que la tercera será la vencida.