Reunión

Macri en el espejo de ex presidentes: oda al anti-populismo y crítica al pasado

Se midió en un intercambio con los latinos Lagos, Cardoso, Sanguinetti y el socialista español Felipe González. Coincidencias con matices sobre Venezuela y falencias en historia política.

En el pasillo central del salón San Telmo del Sheraton Retiro, la legisladora santafecina por el Socialismo, Alicia Ciciliani, mantenía una encendida charla con Daniel Funes de Rioja, jefe de la Cámara de empresas alimenticias Copal. Un cruce poco común en el marco del encuentro de ex mandatarios regionales y empresarios que tuvo como plato fuerte la participación del Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Precisamente la legisladora interpelaba al también dirigente de UIA respecto a si le había parecido bien, si estaba de acuerdo, con el tono que el mandatario argentino le imprimió a su discurso.

 

Hacía instantes había culminado el intercambio que mantuvo con varios pesos pesados de la región. El jefe de Estado nacional intercambio conceptos con el chileno Ricardo Lagos; el uruguayo José María Sanguinetti; el brasileño Fernando Henrique Cardoso y el emblema del socialismo español, Felipe González. La charla, una interacción de preguntas, respuestas y conceptos, giró en torno a la potencialidad de los países, los errores del pasado en Argentina y, lo más relevante, la situación crítica de Venezuela.

 

“La verdad que coincido con Usted, mirar solo para atrás no ayuda a construir”, le respondió Funes a Ciciliani, que seguía cuestionando que el presidente usara la muletilla de que si Argentina seguía por la ruta del kirchnerismo el futuro era Venezuela. No salió el abogado de las alimenticias muy convencido de ese cruce con la santafecina, pero no menos cierto es que en el auditorio esperaban algo más de Macri.

 

El evento fue, en volumen, pequeño. Pero los cuadros que se sentaron a escuchar no eran amateurs ni de la política ni de los negocios. Bulgheroni de Bridas; el multimillonario azteca Carlos Slim; el jefe de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss; el representante del Merval Juan Nápoli, banqueros nacionales y extranjeros; y Adrián Werthein, titular del Cicyp y hombre orquesta del evento convocado por esa familia. En un alto de la conferencia Letra P se cruzó también con Gustavo Cinosi, el gestor de la cadena hotelera Sheraton Pilar. Un ex cruzado y gestor de negocios en el kirchnerismo, que hoy cumple casi el mismo rol con el macrismo. Cinosi es un hábil articulador con la Iglesia y con la OEA, donde juega a fondo con el uruguayo Luis Almagro.

 

Por momentos, el Congreso se transformó en una oda contra el populismo, tanto de izquierda como de derecha. Lo puso en blanco sobre negro Lagos, quien se jugó a decir que “hoy Estados Unidos y Podemos parecen lo mismo”. Se refería a las posiciones proteccionistas y de políticas más nacionalistas que operan en buena parte del mundo globalizado. En tren del internacionalismo hubo tiempo para el elogio de Emmanuel Macrón, un moderado que salvó a Francia de caer en posiciones de extremo conservadurismo. En la reunión del Sheraton, el galo es visto como un alineado a las políticas que sostienen los ex presidentes allí convocados y el propio Macri. Una contracción del tamaño del Estado para lograr mayor eficiencia en la distribución de recursos.

 

“Cada vez que estos sabios me convoquen, voy a estar”, disparó Macri en el marco de la charla con los ex presidentes. Se lo vio distendido pero nadando en aguas oscuras ante cuadros con años de vuelo en esquemas políticos de mayor preparación. Lagos, Cardoso, Sanguinetti y González están cerca o superan los 80 años, hace más de 20 dejaron el poder en sus países, y casi todos se hicieron en la práctica. González, el socialista ibérico, visitó Venezuela en repetidas ocasiones, tanto que pareció saber más del caso que el propio Macri. El argentino contó que desde los años en que él era alcalde porteño, mantenía lazos con el antichavismo. Se refería a los vínculos con su entonces par de Caracas, el opositor Antonio Ledezma. “No sé qué es ahora Ledezma”, dijo Macri. Rápido, González le apuntó que sigue siendo alcalde de Caracas.

 

En el espejo de Macri con los ex presidentes se notaron diferentes modos de ejercer la política. El líder argentino soslayó detalles de Venezuela para sólo argumentar sobre el respeto ausente por la democracia en ese país. González solicitó respetar la Constitución y convocar a elecciones. También volvió Macri a elogiar el desarrollo de Chile y, en menor medida, de Uruguay. En detrimento del Brasil, el principal socio de Argentino y uno de los países con mayor injerencia comercial en el mundo. Se mostró un admirador del modelo trasandino, una obsesión que los empresarios no logran explicarse dadas las particularidades de Chile y sus enormes diferencias con Argentina.

 

Son maneras. Algún rupturista de entre el público aseguraba a Letra P que la diferencia generacional produce cambios en los dirigentes. Y que Macri no quiere parecerse a ese tipo de líderes, más allá de que su incursión en la política ya cuenta más de 20 años. Otro de los puntos a los que apeló el argentino fue a la meritocracia, un eje de cada una de sus apariciones, directamente vinculada a la visión que Macri tiene del manejo de los Estados.

 

La vieja y la nueva política fue un eje del off de los pasillos. Para unir puntos entre Macri y los ex presidentes uno de los organizadores contó que ambos polos creen en que los partidos tradicionales no están resolviendo los problemas de la gente., Y que no alcanza con los principios básicos para que la democracia funcione. Apuntan que la representatividad está en crisis, que la gente no elige a sus representantes sino a través de listas sábana y que ese sistema tiene corta vida. Muchos de esos temas, incluído Venezuela, se trataron la noche anterior, en una cena familiar y cerrada que Darío Werthein (organizador del evento) brindó en su casa a los ex mandatarios. Empezaron cerca de las 8 y se fueron pasadas las 10. Allí se soltaron sobre la agenda del día siguiente y compartieron visiones. No hubo empresarios ni gente del Gobierno.

 

La síntesis de lo ocurrido es que todos los empresarios saben que el contexto político y económico en Argentina y la región es complejo. Para ellos, Macri supone un cuadro alineado a los fenómenos políticos del mundo que garantiza cierta calma en los procesos de transformación imperantes. Algunos afirman que es una transición a algo similar con igual o diferente signo político. Un cambio en los modos. El Presidente parece estar cómodo en ese rol y en ese ámbito, al que fue acompañado por dos laderos que no habitualmente lo siguen: el presidente de la Cámara de Diputados y hasta hace semanas un rebelde dentro de Cambiemos, Emilio Monzó; y el ministro de Medio Ambiente, el rabino Sergio Bergman.

 

 

La caída de la industria se profundizó con Javier Milei.
Luis Pérez Companc, el sucesor e integrante del Círculo Rojo

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