01|1|2022

A 20 meses de su conformación, ENACOM cerró sus primeras líneas de subsidios para productoras y medios comunitarios y de pueblos originarios. Demoras, subejecución y una histórica postergación.

El sistema de medios argentino cuenta con una amplia variedad de actores que intervienen y participan con distintos fines y objetivos. Pese a su marcada concentración –que varía según el sector- los grandes actores comerciales conviven con otros estatales y otros tantos sin fines de lucro. Este último grupo fue históricamente postergado por la regulación e incluso perseguido. En este contexto, la sanción de la Ley Audiovisual revirtió esta situación y otorgó a estas organizaciones la reserva de un 33% de las licencias en todas las bandas, frecuencias y zonas geográficas (nunca aplicado). La ley fue más allá y también generó herramientas de financiamiento para estos medios.

 

El Fondo de Fomento Concursable de Comunicación Audiovisual –más conocido como FOMECA- fue creado por el artículo 97 de la Ley Audiovisual con el fin de fomentar proyectos especiales de comunicación comunitaria, sin fin de lucro y de pueblos originarios. Se conforma con el 10% de lo recaudado por la autoridad de aplicación de la ley por multas y gravámenes a radios, canales de televisión y proveedores de televisión de pago. Antes lo ejecutaba AFSCA y hoy ENACOM.

 

Su historia comienza en 2013, casi cuatro años después de la sanción de la ley, con los primeros dos concursos que repartieron más de $4.7 millones. A partir de entonces, esta política de fomento y promoción del sector de la comunicación más perjudicado históricamente -no sólo desfavorecido- evolucionó en montos y en el diseño de las líneas de subsidios. En un principio sólo se utilizaron para producciones (audiovisuales y radiofónicas) y para renovación de equipamiento. En 2014, por caso, se sumó una línea para cubrir gastos de gestión de las organizaciones y a las líneas de equipamiento se le sumó el rubro de infraestructura. En ese mismo año también se diseñaron concursos específicos para pueblos originarios denominados “Comunicación con identidad”.

 

En el rubro de producción, los formatos radiofónicos fomentados son los informativos diarios, las tiras diarias, los programas semanales y también campañas comunitarias. Por el lado audiovisual, los formatos van desde los spots y microprogramas a programas semanales e informativos diarios.

 

El 2015 fue récord para el FOMECA ya que en total se concursaron subsidios por más de $104 millones. Fue el primer año en ejecutarse todo el presupuesto reservado para esta política. Se diseñaron líneas específicas para productoras –o emisoras sin licencia o reconocimiento estatal- y otras para emisores. También se lanzaron concursos de equipamiento e infraestructura específicos para canales de televisión.

 

 

El año 2016 marcó un quiebre en la continuidad y evolución de la política. El pasaje de AFSCA a ENACOM, el reemplazo de autoridades y la revisión de lo heredado implicó el congelamiento de los pagos comprometidos por el organismo y la reestructuración del FOMECA. Este proceso, que incluyó auditorías de la AGN sobre las rendiciones de las organizaciones y de los proyectos asignados con sus fondos correspondientes, derivó en un atraso de más de un año en el pago de los concursos cerrados en diciembre de 2015. Todavía hoy algunos pagos se encuentran pendiente.

 

El rediseño de la política –y el acomodamiento de la nueva gestión- postergó el lanzamiento de las líneas 2016 hasta el mes de noviembre. Fueron cinco líneas que presupuestaron concursar más de $126 millones: equipamiento e infraestructura para emisoras de radio y canales de televisión, producción para radio y para televisión y gestión-. Todas fueron cerradas en diciembre del mismo año, con apenas mes de plazo para el armado de las presentaciones.

 

La reestructuración también implicó la necesaria y postergada sanción de un reglamento general del FOMECA y un cambio en la conformación de los jurados de los concursos. Éstos dejaron de incluir a especialistas o referentes ligados al sector comunitario de la comunicación. Además, a finales de 2017 ENACOM resolvió la creación de un registro online a través del cual las organizaciones pueden realizar todas las presentaciones a distancia, algo que debería agilizar los procesos.

 

Las líneas de 2016 fueron convocadas en noviembre de ese año y sus ganadores fueron anunciados entre septiembre y noviembre de 2017. Por este motivo se puede decir que en 2016 no hubo fondos destinados por la gestión al sector sin fin de lucro. Además, al conocerse la resolución de todos los concursos se encuentra que, finalmente, los fondos adjudicados conforman un total de $66 millones. Esto marca una sub-ejecución de casi el 50% de los fondos reservados para el fomento y la promoción de estas organizaciones.

 

 

 

En cada uno de los concursos hubo presentaciones que fueron rechazadas por distintos motivos. Se entregaron 148 subsidios de un total de más de 250 presentaciones. Además, algunas organizaciones debieron optar entre distintos formatos de producción. Por ejemplo, si habían ganado para producción radiofónica en programa diario y en programa semanal, tuvieron que optar con cual de los dos subsidios quedarse.

 

Esta sub-ejecución se manifiesta, por ejemplo, en la cantidad de horas de producción radiofónica y audiovisual fomentadas en comparación a años anteriores. Si se calcula sobre la máxima cantidad de horas posible para cada formato establecido por cada una de las convocatorias se encuentra que para radio se promueve un 40% de horas menos en relación a 2015 mientras que para audiovisual la merma fue del 48%. Sin embargo, al calcular la cantidad de dinero destinada a cada hora de producción se registran aumentos en radio del 10% y en audiovisual del 50%.

 

Por último, a diciembre de 2017 aún no se abrieron las convocatorias para los nuevos concursos –que serán llamados FOMECA 17 pero se resolverán en el 18, tal como pasó con los de 2016-.

 

Es importante y trascendental, entonces, que el ENACOM no descuide esta herramienta de fomento y promoción de la comunicación no comercial ya que ha significado grandes avances para el sector, tanto en contenidos como en mejoras tecnológicas o edilicias. Resulta relevante también que el esfuerzo de las autoridades por regularizar, ordenar y emprolijar las relaciones con el sector no impliquen una traba al momento de la ejecución y el desarrollo de las políticas.

 

Para esto, parece necesario revisar algunos impedimentos establecidos (como los que tienen las emisoras sin reconocimiento para presentarse a las líneas de equipamiento o la imposibilidad de acceder a fomentos para dos formatos de producción diferentes) así como también los procesos establecidos –separar las convocatorias, mejorar y asesorar a las organizaciones para subsanar errores, acortar los plazos entre presentación de los presupuestos y el otorgamiento de los fondos-.