La visita del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, a un sanatorio privado de General Roca generó rechazo y bronca entre representantes de esa ciudad que recordaron “el pésimo” estado del Hospital López Lima. Acompañado de autoridades de la clínica, inauguró un área y reconoció que en su gestión no se toma en cuenta cuáles son los orígenes del sistema de salud.
“Lo que se trata es de gobernar con equilibrio y que ningún sector se sienta desprotegido”, manifestó al inicio de la semana en el principal centro urbano del Alto Valle y, enseguida, desde el sector del intendente, Martín Soria, salieron a cuestionar el estado del nosocomio local (ver galería de imágenes).
“Es lamentable que el gobernador en vez de inaugurar obras del Hospital público venga a inaugurar una clínica privada y no hace nada por la ciudad. Este Gobierno desmereció General Roca todo su mandato”, aseguró el concejal José Luis Berros ante la consulta de Letra P.
La nula relación entre el Municipio y la Provincia, que tantos encontronazos generó, también se demostró en las acciones para el Hospital roquense que, según denunciaron desde el oficialismo local, atraviesa una de sus peores crisis.
La bronca con el conductor de Juntos Somos Río Negro tiene su justificativo. Soria, el día que inauguró sesiones ordinarias, argumentó las obras que realizó en el distrito y recordó los inmensos problemas estructurales que el casco urbano tiene; el ejemplo que más utilizó fue el colapso del sistema de agua potable y de cloacas que depende de la empresa estatal Aguas Rionegrinas (Arsa). Esta vez, la inauguración de la nueva ala del Sanatorio Juan XXIII fue lo que hizo estallar de furia a los dirigentes roquenses.
“Que digan qué obra pública hay en General Roca, además de las que hacen las ONGs truchas que comanda Norma Torres. Van a tener que mostrar aunque sea algo de gestión”, apuntó Berros antes de hablar sobre el inmueble: “Se mantiene por los trabajadores, médicos y enfermeros porque hay sectores en absoluto abandono”.
“Hemos dejado de lado las discusiones entre lo público y lo privado”, fue una de las frases destacadas de Weretilneck en su fugaz paso por la ciudad de la familia Soria: hoy un terrenos hostil para todos los que intentan demostrar cercanía al ex compañero de fórmula del “Gringo”.