Disposiciones del Banco Central

Medidas PRO bancarización: una de cal y otra de arena para los clientes

Desde el 1 de árbol las cajas de ahorro serán gratuitas, así como las transferencias por cajero automático o home banking. Pero suben otras comisiones. Los que nunca pierden.

La caja de ahorro, la cuenta más sencilla para que una persona pueda ingresar al sistema bancario,   conlleva un costo que ronda entre los $35 y los $150, en una oferta muy variada de acuerdo al banco que la otorga y las prestaciones que tenga el cliente con la entidad, por ejemplo, un plazo fijo, una tarjeta de crédito u otros productos bancarios.

 

Pero el Banco Central estableció que desde el próximo 1 de abril estas cuentas serán gratuitas, como así también todas las transferencias hechas por personas, cualquiera sea su monto, según las disposiciones establecidas a través de las comunicaciones A 5927 y A 5928.

 

Para equilibrar y no dejar con las manos vacías a los bancos, la autoridad monetaria, conducida por el macrista Federico Sturzenegger, autorizó a las entidades bancarias a incrementar las comisiones que cobran a sus clientes hasta un máximo del 20%. En definitiva, una de cal y otra de arena para el cliente bancario, porque lo que se ahorra por un lado se lo cobran por el otro.

 

Voceros del Central indicaron que la medida apunta a profundizar la bancarización de la sociedad y la transparencia del sistema financiero. Asimismo, adelantaron que habrá mayor competencia entre bancos y será más fácil migrar de una entidad hacia otra con mejores condiciones; todos argumentos repetidos hasta el cansancio desde la apertura comercial y financiera de los ’90, sólo interrumpida en la explosiva etapa signada por la secuencia default- corralito-corralón-trueque-cuasimonedas de 2001/2002.

 

En rigor de verdad, la caja de ahorro es un contrato bancario que no está regulado en la legislación de fondo, según se desprende de información que brindan distintos organismos de defensa del consumidor, por lo que los bancos se ajustan a las directivas que determina arbitrariamente el Banco Central.

 

Cabe recordar que en 2012 el Central había creado la Cuenta Gratuita Universal, pero que tenía importantes límites y restricciones, ya que sólo podían acceder a sus beneficios de gratuidad aquellas personas que no tuvieran ningún otro producto bancario, tenía un monto de depósito tope de cuatro salarios mínimos y excluía el acceso a los titulares de cuentas sueldo y a los tenedores de tarjetas de crédito.

 

LA RENTA. Lo que no es nuevo es la búsqueda de optimizar la rentabilidad del sistema bancario, algo que no está reñido con la ley ni con el funcionamiento de una economía capitalista como la argentina, aunque es válido aclarar un par de datos: en los ’90, la banca fue uno de los sectores que obtuvo más ganancias, junto a otros relacionados con empresas de servicios. Durante el gobierno kirchnerista, la ecuación fue similar –en realidad, los bancos nunca ganaron tanto como en estos últimos doce años- pero con otros jugadores en cancha, como la “industria” del juego y las mineras (beneficiadas con leyes muy laxas que datan del menemismo).

 

Para tomar dimensión de las ganancias del sector financiero es posible señalar que, según cifras oficiales, en 2014 las entidades ganaron $ 46.000 millones, lo que significa un incremento nominal de 58% anual, muy por encima de la inflación de ese momento.

 

Ahora, la administración de Mauricio Macri entra en pugna para ver cómo reconfigura algunos sectores de la economía –no de los más productivos pero sí de lo más rentables, por cierto- como el del juego, que involucra a empresarios como Cristóbal López y Daniel Angelici.

 

Pero también aumenta considerablemente los beneficios a las mineras –que trabajan en Argentina con una laxitud en cuanto a normas medioambientales y seguridad que tienen pocos antecedentes en otros países- y de la agroindustria, a la que le hizo una fenomenal redistribución de recursos a partir de la salida del cepo y la baja y quita de retenciones.

 

Por eso, una vez un ministro de Economía dijo que “el que apuesta al dólar, pierde”. Pero el que apuesta a los bancos, las mineras, el juego y el agro puede ir preparando los bolsillos para un engorde seguro.

 

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