El caso Nisman en su etapa final: alivio para Lagomarsino y un boomerang contra Arroyo Salgado
Letra P.- El Estado podría reclamar en la sucesión si se comprueban maniobras irregulares en la fiscalía del caso AMIA. La nota de Parrilli a Fein (y la de Stiusso a Parrilli). Lagomarsino, otro anotado para la Corte. El secreto de Palmaghini.
La fiscal Viviana Fein está convencida de que ya transita el tramo final de su función en el caso por la muerte del fiscal Alberto Nisman. Le volverá a tomar declaración una vez más a la custodia y si el rompecabezas que ha armado cierra, definirá que Nisman se suicidó.
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Luego la discusión sobre la presunta inducción quedará supeditada al contenido de los teléfonos celulares y de la computadora que la policía se llevó de la torre Le Parc. Por algún motivo que todavía Fein no entiende, la jueza Fabiana Palmaghini ya le habría dicho que no encontrará ningún elemento de valor probatorio en esos aparatos.
El técnico Diego Lagomarsino respira aliviado. En muchos momentos estuvo cerca de quedar comprometido pero a Fein parece alcanzarle el dato conocido la semana pasada de que en ninguna de las líneas a nombre de Jaime Stiusso aparece registrado el teléfono de Lagomarsino. Tampoco su nombre figura en los registros de la SIDE. Así lo firmó Oscar Parrilli, titular de la AFI, en una nota que Fein recibió la semana pasada.
Lagomarsino dice que el caso Nisman lo perjudicó en todo sentido y atribuye a Arroyo Salgado una red de protección desplegada desde el grupo Szpolsky que tuvo por objetivo dañar su imagen y favorecerla a ella. Desde que Stiusso salió de la SIDE, ese multimedios no ha dejado de achicarse.
El futuro del técnico es incierto y en los últimos días manifestó su interés en aplicar para ingresar al cuerpo de peritos de la Corte Suprema que estarán dedicados a causas de corrupción. Nadie garantiza que se trate de un chiste.
Ahora el peor panorama es el de Sandra Arroyo Salgado, más aún si se detecta que ella se habría enriquecido con fondos de la fiscalía de la causa AMIA cuando su ex marido estaba al frente. Eso es lo que cree pero no lo dice en voz alta Juan Murray, que ahora coordina esa fiscalía y, a pedido de Alejandra Gils Carbó, iniciará una auditoria contable para determinar si existieron desviaciones de fondos.
El caso es que si se comprueba esta teoría, los abogados del Estado no titubearán en lanzarse sobre la sucesión de Nisman para exigir una compensación. Es una paradoja fatal porque el Estado al cual el fiscal acusó de entorpecer la investigación del atentado a la AMIA ahora podría quedarse con parte de su suculenta herencia.
Los reemplazantes de Nisman esperan para este jueves a Jaime Stiusso. Ya se sabe que el espía no aparecerá. Como siempre los rumores sobre su paradero son un misterio. Lo mismo ocurre con sus intenciones. El abogado Santiago Blanco Bermúdez le ha hecho llegar a Parrilli una nota con las especificaciones que reclama el espía para volver a declarar, tal como sucedió cuando se sentó ante Fein. El jefe de la AFI promete estudiarlo.