La vicegobernadora electa, María Eugenia Vidal, pondrá sus energías en el trabajo bonaerense luego del desempate presidencial y aguardando si su referente Mauricio Macri será presidente o no.Las autoridades en la legislatura también quedaron para después.
El gobernador bonaerense Daniel Scioli se imaginaba ganar en primera vuelta, irse por la puerta grande de una gobernación activa y laboriosa y con los proyectos que envió a la legislatura para su sanción, aprobados. Pero nada de eso ocurrió. Tuvo que ir a un ballotage, el kirchnerismo perdió la Provincia, se quedó sin número en las Cámaras y ahora pelea palmo a palmo con Mauricio Macri que se envalentona con ser presidente.
El presupuesto es el gran tema. Por el momento Vidal no se pone a la cabeza y manda a su referente económico, el gerente general del Banco Ciudad Hernán Lacunza, a trabajar en la Ley de Presupuesto y Ley Fiscal 2016. Lacunza ya mantuvo reuniones con el equipo sciolista y con la propia ministra, Silvina Batakis.
El referente económico del PRO había asegurado que en terreno bonaerense “el gasto de este año va a terminar en 280 mil millones y el presupuesto preveía 246 mil millones. El déficit está arriba de los $ 15.000 millones pero no es una cosa inmanejable”.
La derrota en la Provincia trastocó todos los planes bonaerenses. A partir del 10 de diciembre Cambiemos estará a cargo del senado bonaerense, y las primeras líneas de los espacio políticos acordarán cómo será la división de tareas en Diputados. Por eso no se avanzará en nada.
Restan por tratar 126 pliegos de cargos a ocupar por jueces y fiscales para el universo judicial bonaerense. Scioli también quería aprobar el proyecto que devuelve el 3 por ciento de antigüedad a los estatales y la ley de autarquía judicial. Todo ahora está en mano de Vidal