Política

La “corpo” judicial y la amenaza de una tormenta perfecta

Letra P.- El segundo procesamiento para Boudou también  pasó por la Corte. Los discursos de Lorenzetti y una merienda con Fayt. El juez Bonadío ya se mueve como un intocable.

Cambio de abogados, decidió quedarse callado en la indagatoria y en ningún momento fustigó al juez pero nada de eso fue suficiente: Amado Boudou acaba de volver a ser procesado, esta vez por supuestas irregularidades en los papeles de un vehículo que había adquirido.

 

A diferencia de Ciccone, acá la causa es lo de menos. El juez Claudio Bonadío dio un mensaje que antes de hacerse público pasó por la Corte Suprema donde se le dio una leída final antes de darlo a conocer.

 

Bonadío tuvo listo el procesamiento el miércoles a la noche pero este estuvo en la Corte un día guardado en la secretaría de Derecho Penal. El mismo procedimiento que siguió Ariel Lijo y que tuvo como resultado que la decisión se conociera recién a las once de la noche de un viernes.

 

El Poder Judicial le está marcando el terreno al Gobierno como nunca se vio en el ciclo kirchnerista. A principio de mes Carlos Fayt recibió en su despacho a  un grupo de editores de distintos  medios y les dijo que antes de fin de año los tribunales iban a consumir mucha tinta y papel de los diarios. Por algo lo dijo.

 

Bonadío es reacio a todo tipo de eventos sociales del Poder Judicial pero en lo que va del año ya fue cuatro veces a sacarse fotos a actos organizados en la Corte. En esas reuniones solemnes es donde Ricardo Lorenzetti habla cada vez más sobre corrupción.

 

Boudou, José Granero, Guillermo Moreno, Juan Manuel Abal Medina, Julio De Vido y Mariano Recalde están en la mira en Comodoro Py con un ímpetu que no es nada comparado con el final del menemismo.

 

Esta vez el final será más doloroso porque el kirchnerismo ha exacerbado como nunca el corporativismo judicial, algo que va desde la Corte hasta los secretarios más jóvenes de los tribunales de Retiro, que  cuando Boudou fue procesado por Lijo organizaron un asado para celebrar en un club de Rugby de zona norte y armaron un sistema tipo prode donde estaban los nombres de los funcionarios en zona de riesgo.

 

Durante las gestiones ante el mediador dispuesto por el juez Thomas Griesa, Axel Kicillof dijo muchas veces que tenía miedo de cada cosa que firmaba y le contó a Daniel Pollack que Domingo Cavallo actualmente es juzgado penalmente  por el megacanje.

 

Bonadío es un juez muy sensible a estos movimientos y los exterioriza en sus incursiones en la política y el empresariado: habla cada tanto con Sergio Massa, ocupa una mesa central en el cumpleaños de Daniel Angelici en el Hilton y hasta se distiende con ese gran amigo que es Rafael Bielsa, ahora directivo en el holding Corporación América del cada vez más intrigante Eduardo Eurnekián.

 

Al juez no le preocupa el Consejo de la Magistratura y se siente intocable porque sabe que no hay números ahí para enjuiciarlo. La intensidad irá en aumento a medida que  se acerque el final del Gobierno. Y no ha hecho más que comenzar.

 

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