Política

Salvo excepciones, la salud de los hospitales porteños corre peligro

Por CM.- La situación es similar en los más importantes de la Ciudad: fallas estructurales, sistemas de seguridad poco confiables y espacios con escasos mantenimiento y limpieza, se resaltan en un relevamiento del último año.

Los presupuestos que se destinan al Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires son de los más altos que dispone el Gobierno porteño. En 2013 la cartera recibió poco más de $8.000 millones mientras que para 2014 el monto llegó a los $11.000 millones. Sin embargo las falencias en hospitales y centros de salud son generales, salvo excepciones como la del hospital Elizalde.

 

Letra P publicó la primera parte de un informe realizado por la Auditoría General y en esta segunda y última entrega se muestra el relevamiento realizado en los principales centros sanitarios.

 

Se sabe que los hospitales públicos reciben gran caudal de pacientes todos los días. El caso de la guardia del Piñero es el claro ejemplo, ya que se atienden entre 500 y 600 personas a diario. Aunque las conclusiones generales de la auditoría indicaron que las estructuras de los edificios estaban en buen estado de conservación y de mantenimiento, las falencias se encontraron en los espacios interiores. Por ejemplo, los baños de la sala de espera carecían del mantenimiento y limpieza que requiere un sector tan concurrido y expuesto a la suciedad.

 

Mientras duró la recolección de datos, los auditores tuvieron contacto con enfermeras que sufrieron algún tipo de accidente al manipular tubos de oxígeno. Las consecuencias no fueron cubiertas por las correspondientes ART.

 

A la larga lista de contradicciones que encontraron los auditores, se puede agregar el de la sala de Rayos X del Piñero, con un material obsoleto, pero equipamiento nuevo sin instalar por falta de ejecución de las obras. En contrapartida se hallaron quirófanos con excelentes medidas de bioseguridad (aunque sin depósitos de insumos), el área de terapia intensiva en buen estado y con equipos de última generación, al igual que el sector de neonatología.

 

Aunque muchas de las falencias encontradas en los hospitales y centros de salud se fueron subsanando en los meses posteriores a la finalización del estudio, el informe firmado por los auditores Cecilia Rattagan, Eduardo Epszteyn y Adriana Jaichenco sirve para tomar dimensión del estado general de los establecimientos sanitarios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires.

 

El caso del hospital Zubizarreta es parecido al anterior, puesto que en términos generales las estructuras edilicias fueron halladas en buenas condiciones de mantenimiento. Saltaron a la luz los problemas por la falta de espacio que no alcanza a cubrir la nutrida afluencia de pacientes de Villa Devoto y de otros barrios. Entre los aspectos más negativos se pueden mencionar que la salida de emergencia de los quirófanos “no es apta para evacuar a una persona en camilla ya que da a una terraza sin acceso a planta baja”, de acuerdo al informe. Además, una peligrosa instalación eléctrica en el laboratorio, los ruidos y vibraciones que contaminan otros espacios y las deficiencias en el plan de seguridad laboral.

 

Aquí se encuentra uno de los principales puntos flacos de la mayoría de los lugares. Tal vez sea por la falta de presupuesto o la utilización del dinero para otros fines que las autoridades consideran prioritarios, el de la seguridad es un tema que se mira de reojo. Sin embargo no es algo menor. Vale recordar la contaminación con monóxido de carbono que sufrieron varios bebés y sus padres en la sala de espera de la guardia del Hospital Gutiérrez. En esa oportunidad las tuberías de escape de la calefacción estaban obstruidas por nidos de palomas. Solo un milagro impidió que no hubiese víctimas.

 

Los gases también se encontraron altamente contaminantes en la sala de rayos del Centros de Atención Primaria (Cesac) N°5 por no contar con un sistema de extracción. Allí, los líquidos se eliminaban a través de los desagües pluviales, lo cual fue considerado “gravísimo” por los auditores porteños.

 

En otros Cesac fueron detectadas grietas y filtraciones en los techos y paredes, ausencia de salidas de emergencia y rampas para personas con movilidad reducida, salas de espera de dimensiones reducidas, escasa iluminación artificial, mobiliario en mal estado y condiciones precarias en general.

 

La perla del informe resultó ser el Elizalde que recibió una buena puntuación en el informe. “Cuenta con moderna infraestructura para el diagnóstico por imágenes y siete quirófanos. Pese a lo antiguo de su estructura las remodelaciones realizadas lograron unas instalaciones modernas”, se lee en el documento. “El estado general es muy bueno en cuanto al mantenimiento y el equipamiento. Los accesos cumplen con la ley de accesibilidad y posee amplias rampas”, agrega.

 

Además, la Auditoria concluyó que el área de guardia, sala de espera, internación y clínica médica, consultorios externos, laboratorio y terapia intensiva “presentan buen estado de mantenimiento, mobiliario y equipamiento”. En 2013 el Elizalde recibió un presupuesto de $308.000.000, mientras que en 2014 se le otorgaron $443.000.000.

 

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