Sebastián Sabini: “Argentina transita hacia una política de regulación del Cannabis similar a la nuestra”

Por Ariel Boffelli.- El diputado del Frente Amplio uruguayo, y uno de los principales impulsores del proyecto para la legalización del consumo y autocultivo de marihuana, habló con Letra P. El rol de Pepe Mujica, el narcotráfico y la influencia mediática.

La noticia recorrió el mundo. El día que se aprobó el proyecto de autocultivo para consumir marihuana todas las miradas se posaron sobre Uruguay, un país que hizo historia si de lucha contra el narcotráfico se habla.

 

Lejos de la teoría prohibicionista, el Estado que hoy encabeza José “Pepe” Mujica pateó el tablero y se hizo cargo de un mercado, de una demanda social.

 

Sebastián Sabini es diputado del Frente Amplio, militante del MLN-Tupamaros. Desde que la idea surgió, se puso a la cabeza de una pelea que parecía imposible de ganar pero que terminó en victoria gracias al trabajo en todo su país.

 

Una de las claves, increíblemente, fue el caso de una ciudadana argentina. El quiebre para que se inicie el trabajo político está más relacionado a nuestro país de lo que pensamos.

 

–¿Costó mucho concientizar a los uruguayos sobre el tema?

 

–Un poco, pero parece una cosa muy irracional. Decir que una persona quiera consumir una droga más dañina a las que convivimos todos los días, que corra peligro su libertad personal y salud, es base de una gran injusticia en los países del sur. Si uno analiza el argumento de intervención de Estados Unidos ha sido su “lucha” contra las drogas con el Plan Colombia en los años 2000. Todo eso, que es una estrategia de intervención militar, genera un escenario. A su vez, tiene una política relativamente previsionista hacia los sectores pobres que terminan presos por tenencia. Los de clase media no van presos jamás. Hay una cuestión de clase muy grande en esto.

 

–¿Y cómo arrancó el trabajo en el mismo Frente Amplio?

 

–En este tipo de cosas no trabaja sólo una persona, siempre hay colectivos involucrados. En la juventud del Frente Amplio siempre estuvo presente el debate sobre el consumo de Cannabis y era una vieja reivindicación de los que estamos organizados en la Izquierda.

 

Cuando gana el Frente, en el segundo período con Pepe, teníamos en la plataforma discutir la política nacional de drogas. Eso no estaba claro para donde ir, pero se pensaba en algún tipo de regulación como el autocultivo o clubes, que cambiara la situación de la inseguridad jurídica. Pero hubo una situación especial, un quiebre.

 

–¿Cuál fue?

 

–Ocurrió un caso bisagra. Alicia Castilla, una señora que ronda los 70 años, por tener varias plantas, fue procesada y estuvo casi 100 días presa. Eso rompió un poco el esquema de quiénes son los que fuman porque tuvo un impacto muy grande en Uruguay.

 

Previo a eso, se había avanzado en un proyecto que permitía el autocultivo pero seguía manteniendo el criterio en manos de los jueces. Yo había marcado posición, previo al escándalo, planteando que era una posibilidad pero que no resolvía el problema de fondo.

 

Había un grupo reducido de personas que podían hacerlo pero la enorme mayoría de los usuarios, por ese sistema, no iban a verse beneficiados. Así comenzamos a trabajar en un proyecto nuevo. Obviamente, las condiciones políticas no daban para plantear la regulación de la venta.

 

Los casos le dieron una corriente de opinión bastante favorable al autocultivo. Hasta diputados de la oposición estaban planteando que, por lo menos, había que resolver el tema. Todo eso le dio un marco al proyecto para regular el autocultivo; el uso medicinal, industrial, científico y los clubes de Cannabis, pero no se incluía la venta.

 

–¿Cuál fue la estrategia para agregar la venta en el proyecto?    

 

–En el momento que vamos a debatir el proyecto en comisiones, sale Pepe con su iniciativa de regular el mercado y todo cambia.

 

–Entonces la regulación es idea exclusiva del Pepe Mujica…

 

–Sí. De alguna forma plantea lo que nosotros hicimos en algún momento. La idea de controlar, o regular el mercado, de que hay que vender. Es una cosa muy lógica pero el paso no lo podía hacer una bancada sino el Poder Ejecutivo. Había que tener el peso político que tiene el Presidente.

 

–¿Y en qué forma reaccionó el mundo político? 

 

–Algunos estaban de acuerdo pero no podían pronunciarlo por las condiciones de su partido. Nos llevó un año entero generar un proyecto que tenga más respaldo.

 

–¿Y qué es lo primero que beneficia al usuario de Cannabis esta ley?

 

–Lo primero es ganar tranquilidad porque no tendrá un conflicto con la Ley por fumar marihuana. Lo segundo, es seguridad en cuanto al consumo. Es como cualquier cosa que consumimos en la vida, sea un vaso de cerveza o yerba mate. Cuando vaya a comprar algo, la persona va a saber qué lleva. Además, tiene mayor información porque sabrá el grado de toxicidad de lo que consume.    

 

Para el usuario es todo ganancia, para el narcotráfico es toda pérdida porque va a perder mercado, como sucede en Estados Unidos desde que se reguló con firmeza.

 

En aspectos preventivos, la pedagogía del miedo fracasó. Decirles a las personas que le hace mal y se va a morir, no ha funcionado. Decir que la marihuana te seca el cerebro es tratar a la gente como estúpida. Todo eso nos servirá a una mejor prevención, sobre la base de datos científicos.

 

Durante medio siglo se le dijo a las personas que no consuman y todo fue al revés. En la última década, el consumo se duplicó en Uruguay. El 8 por ciento de los uruguayos consumen al menos una vez al año.

 

–Los datos que planteás son muy claros pero ¿cuál fue la primera reacción social?

 

–Y… la primera reacción fue lo esperable. El miedo, estar en contra porque en temas que no son muy debatidos, y en donde la gran mayoría de la población no se siente involucrada, es lógico que la primera reacción sea así.

 

Si le preguntan (a los uruguayos) si están de acuerdo en que sea el Estado el que regule, en lugar del narcotráfico, el 75 por ciento dice que sí. La última encuesta, quizás la más interesante, donde se pregunta si está a favor de la ley, dice que está en contra pero en el momento que se le consulta por la derogación de la misma, dice que no el 51 por ciento.

 

Tenemos una carta de crédito, porque ya se probó una política que fracasó. Tenemos un Presidente que genera confianza en el pueblo y, de alguna forma, nos da una posibilidad.

 

–Hablás mucho de José Mujica como un facto vital para que la idea siga adelante.

 

–Sin dudas. Nosotros podríamos haber logrado un Cannabis medicinal, algunas cuotas de autocultivo pero con el Presidente logramos una regulación de mercado, que involucra a todos los usuarios.

 

–¿Fue muy duro con ustedes el poder uruguayo?

 

–Acá está muy naturalizado el consumo, sobre todo en los jóvenes. Si uno mira quiénes están más en contra, son los sectores de más bajos recursos porque está presente el discurso dominante. También tuvimos una respuesta negativa de las iglesias evangélicas, de los sectores más ortodoxos (en una cámara de 99 votos, llegaron a tener 60 votos positivos). Si uno va a la opinión de los sectores más acomodados, la mayoría está a favor.

 

–¿Se presentó algo constructivo de los oponentes?

 

–No, sólo se mostró politiquería barata. La oposición tiene un discurso bastante llano y duro diciendo que se está promoviendo el consumo, pero el consumo se promueve solo y viene creciendo con éste modelo. Sólo quieren aumentar la persecución como en Méjico, donde el grupo de elite para detener al narcotráfico es hoy quien tiene el control de la ruta y el mercado.

 

En Uruguay tenemos un contexto de control de la mejora policial, pero eso no paró el mercado más allá de que hay más presos. Debemos buscar otra alternativa, y la derecha no la tiene.

 

–Hablaste de cultos ¿cómo reaccionó la Iglesia Católica?

 

–Acá, el Estado y la Iglesia están separados. Han participado bastante en la discusión del aborto y el matrimonio igualitario. En esto tuvo una posición fluctuante porque estaba a favor del autocultivo pero no le gustaba la idea de la venta. No tuvo una posición decididamente contraria, a pesar de estar manejada por un arzobispo más conservador.

 

Venta, regulación y pragmatismo

 

Las tensiones por la decisión política de regular el consumo de Cannabis provocó reacciones de todo tipo, que involucró a colegios de profesionales y espacios políticos ultra conservadores, siempre en contra de lo impulsado desde el Frente Amplio uruguayo.

 

Hoy, mientras se anuncia que las farmacias obtendrían hasta un 30 por ciento más de ganancias por la venta, las negociaciones siguen a contra reloj.

 

–Ya sabemos que se venderá marihuana en farmacias ¿cómo viene esa situación?

 

–Bueno en ese tema hay cuestiones a tener en cuenta, porque en las mismas existen dueños, y trabajan los químicos. Los últimos están en contra, a diferencia de la asociación de farmacias que ven ganancias, por eso sólo podrán vender las que estén habilitadas para hacerlo.

 

Por estos días se afianzan los programas, la capacitación de la venta y comienzan a salir los llamados a licitación de productores. En otro término, está el autocultivo. El año que viene, seguro, tendremos una primera etapa trabajando a pleno.

 

–Ante esa situación ¿para vos cuál fue la causa de que se impulse lo recreativo en primera instancia?

 

–Tenemos un Presidente pragmático, realista. Decidió darle vía al uso recreativo porque hay un uso de la marihuana que se consume con fines recreativos de la misma forma que alguien se toma un vino o fuma un cigarrillo de tabaco. El 95 por ciento de los usuarios no fuma porque tiene cáncer, le duele la rodilla o padece de artrósis: lo hace como otro consumo social.

 

Sabemos que es un uso recreativo, después llegarán los otros que son políticamente más correctos y el uso medicinal es lo que se está trabajando.

 

–¿Cuánto impulsa esta situación la lucha contra los narcos?

 

Esto es un paso que no dio ningún otro país en el mundo. Estamos construyendo un sistema, y siempre se puede ir mejorándolo. Somos parte de una bancada, pero llevamos adelante los lineamientos del Ejecutivo. Sin el liderazgo de Pepe esto era imposible.

 

–¿Cómo va a funcionar el Instituto de Regulación y Control de Cannabis?

 

–Eso se basará en el modelo de regulación de alcohol. Hay participación social, lo integran diferentes Ministerios y tienen carácter público con todos los aspectos de control y regulación.

 

El papel de los medios

 

¿Cuánto influyeron los grandes grupos mediáticos en el proceso del debate?

 

–Te lo explico así: los periodistas, mayoritariamente, estaban a favor. Los medios, mayoritariamente, en contra. Realmente se ensució mucho la cancha. Las líneas editoriales están en contra.

 

–Argentina tiene la marcha mundial a favor del consumo más grande del Mundo ¿cómo ves a nuestro país? ¿podremos regular el autocultivo y el mercado?

 

Argentina está transitando un camino hacia una política más parecida a la nuestra y Brasil parece que está volviendo a este lado. Acá lo importante es la evidencia. A pesar de que Argentina tenga movimientos fuertes, necesita de espacios políticos para lograrlo.

 

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