Urtubey y una costosa jugada ferroviaria para que no descarrile su candidatura presidencial

Por Antonio Rossi.- Al igual que el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo que busca apuntalar su apuesta electoral con los servicios ferroviarios, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey —otro de los candidatos presidenciales del oficialismo— también quiere usar a los trenes como uno de sus ejes de campaña.

Pero a diferencia del funcionario nacional que tiene para lucirse por delante la renovación de la mayor parte de las flotas ferroviarias metropolitanas,  el mandatario salteño se ha topado con un serio problema que tiene como protagonista al célebre “Tren a las Nubes” que es uno de los principales emblemas turísticos de la provincia.

 

Tras disponer una sorpresiva “re estatización” del servicio que había sufrido un grave descarrilamiento a mediados de julio,  ahora Urtubey enfrenta una complicada situación porque—según calculan los técnicos del sector—deberá desembolsar unos $ 40 millones para poder rehabilitar el tren y cumplir con las obras de mejora que se comprometió a realizar.

 

Más allá de los fondos que tiene que poner la provincia, existe otra cuestión saliente que salpica a los colaboradores de Urtubey y deja mal parados a las autoridades nacionales de la empresa Belgrano Cargas y Logística SA (BCLSA) y de la Comisión Reguladora del Transporte (CNRT). Se trata de la ausencia de controles y los incumplimientos de las obras prometidas por la ferroviaria estatal BCLSA y la concesionaria privada Ecotrenque dejaron pasar tanto los funcionarios provinciales, como los nacionales.

 

De acuerdo con los primeros peritajes que efectuaron los ingenieros locales, los coches de la formación descarrilada no cumplían con todas las normas de seguridad. Además se habría comprobado que, en la mayor parte de la traza que recorre el Tren a la Nubes, las vías presentaban un estado deficiente y crítico por la falta de inversiones que viene desde hace varios años.

 

El 19 de julio, el convoy que prestaba el servicio del “Tren a las Nubes” descarriló en el interior del túnel 12 que se encuentra en la zona del paraje Las Cuevas. Tras el susto, los 380 pasajeros de la formación debieron caminar cerca de 6 kilómetros para recibir asistencia e iniciar el retorno en combis y ómnibus a la capital salteña.

 

Un día después de ese accidente que tuvo amplia repercusión nacional e internacional, Urtubey decidió quitarle la concesión a la firma salteña Ecotren que venía explotando el servicio desde 2007 con unas reglas de juego bastante atípicas complejas.

 

La empresa privada –que tenía contrato hasta 2026—se encargaba de la comercialización de los viajes y la reparación de los coches de pasajeros. Por su parte, la estatal BCLSA debía proveer la locomotora y mantener las vías en condiciones. La provincia, como autoridad concedente, actuaba como fiscalizadora y reguladora del servicio. Y por último, la CNRT era la responsable de controlar las cuestiones vinculadas con la seguridad del tren y el estado de la infraestructura.

 

Con la sorpresiva –y para algunos improvisada—re estatización, Urtubey logró tapar las fallas y los múltiples incumplimientos de las partes involucradas en la concesión. Pero a cambio, le dejó a la provincia un pesado lastre económico que con el correr de los meses podría jugarle en contra de sus aspiraciones electorales.

 

Además de absorber a los 60 empleados que tenía Ecotren, Urtubey tuvo que cancelar por tres meses la prestación del servicio turístico ante el mal estado de los coches. Para ponerlos en condiciones y arreglar los tramos de vías más deteriorados, el gobernador salteño comprometió fondos locales y cerró un acuerdo con los funcionarios nacionales de BCLSA que se encargarán de las reparaciones y  pagarán una parte de los gastos en juego.

 

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