A pesar de que evitó cruzarse con vecinos en el centro de la ciudad, Pablo Bruera fue el último orador en un acto donde se recordó los momentos más duros de la historia para los platenses, donde fallecieron –oficialmente– 89 personas, sólo para enaltecer su gestión.
“Vamos a trabajar, trabajar y trabajar para que lo del 2 de abril no pase nunca más”. Los dichos del mandatario oficialista, quien fue repudiado por la Casa Rosada aquellos días del 2013, demuestran la estrategia de desligarse de lo que sucedió, a pesar de que un gran porcentaje cree que fue el principal responsable.
“Hoy pudimos abrazar a los familiares, algo fundamental. Pero lo clave es trabajar para realizar más obras, que serán las más importantes en 50 años”, insistió Bruera.
Con el objetivo de explicar la necesidad de que cambie el pensamiento en el ámbito político y estatal, sorprendió a todo al plantear algo que provocará diferentes reacciones: recibirá denuncias para saber el “número real” de victimas. “Todos necesitamos conocer cuántos fallecidos tiene la ciudad, por eso abrimos las puertas de la Municipalidad para que realicen las denuncias”, insistió.
De esta forma la polémica vuelve a girar alrededor del funcionario, quien es rechazado por la mayoría de las asambleas que surgieron a partir de la inundación.