“Creo que la Iglesia ha reaccionado aceptando plenamente que es la ley, y el sábado tendría que seguir demostrando, en palabra y acción, el amor de Cristo por cada ser humano”, explicó el arzobispo de Canterbury, líder de los 80 millones de anglicanos en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo.
La Iglesia no está obligada a oficiar esos matrimonios y su sínodo avisó el mes pasado que los sacerdotes no pueden bendecir a los recién casados.
La ley tuvo el apoyo del primer ministro conservador David Cameron y parte de su partido se quejó, pero salió adelante con el apoyo de la mayoría de los laboristas de la oposición y los socios de gobierno liberales.