El verdadero problema acá es el presupuesto, el presupuesto nacional que arranca diciendo que iba a haber 9,9 % de inflación en todo el año, que el dólar iba a costar $ 6,33 y que el PBI iba a ser del 6,6 %, cuando hoy para no pagarle a los bonistas, dice que va a ser del 3 %.
Cuando nosotros votamos un presupuesto donde arrancamos diciendo que la inflación de todo el año va a ser la que dura dos meses, seguramente vamos a tener este tipo de problemas, no sólo ahora, vamos a tener uno en abril, vamos a tener otro problema en julio”.
También nos equivocamos cuando los sindicatos se embanderan con la política, yo que soy un hombre que he sido siempre abogado de los sindicatos, que me tocó bancar la “Carpa Blanca” porque era abogado de CTERA, me encuentro ahora con que dirigentes que aplaudieron como focas durante 10 años el supuesto aumento de la proporción del Producto Bruto del presupuesto educativo, se han vuelto ahora hostiles y todo les parece mal, es decir, no se daban cuenta que el presupuesto aumentaba, pero se gastaba mal.
Nos volvemos a equivocar, y creo que nos equivocamos todos, cuando permitimos que los alumnos sean rehenes, rehenes de un gobierno que sabe que este conflicto tiene un final, pero quiere salir bien parado, y rehenes también, de los docentes que los dejan en la casa.
Cuando decimos que tenemos que discutir calidad educativa no nos mintamos más, porque la realidad es que, lo que estamos discutiendo ahora ya no es calidad, es si los chicos van a comer a la escuela. El debate por la calidad quedó para más adelante.
Debiéramos ser más concretos y ojala lo seamos, para que los chicos no terminen siendo rehenes de un conflicto que no sólo involucra a sindicatos y al gobierno provincial, sino también a un gobierno nacional que mira para el costado y deja que estas cosas fluyan.