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Charlas de café

Los susurros de Mariotto y los suyos

Letra P.- En el senado provincial el sonido de los micrófonos en las bancas se potenció a un volumen muy alto durante la sesión de este jueves. Esa ecualización dejó al descubierto, al menos, el funcionamiento interno de la presidencia. Aclaraciones, chistes y orden de oradores.

“Bueno ¿arrancamos?” le preguntó Mariotto a su secretario administrativo, Luis Calderaro. Lo hizo alejado de su micrófono, pero el sonido –más que óptimo a diferencia de la sesión anterior- insinuaba que esta vez se iba a escuchar más de la cuenta.

 

Y así fue. Era Calderaro quien le dictaba los pasos a seguir al Vicegobernador. “Está la gente del acetato” le avisaba el Secretario que se ubica a la derecha de Mariotto en el estrado de la Cámara Alta. El vicegobernador luego saludaría en público a los trabajadores de la Cooperativa de Trabajo de Acetato Argentino Limitada que habían ido a presenciar la sesión en donde se expropiaba un inmueble que será a partir de ahora propiedad de la cooperativa.

 

La sesión fue normal, sin mayores debates. Se escuchó un “qué finos que están eh” a modo de chiste y queja que deslizó el propio Calderaro cuando leyó un expediente equivocado en el sobre tablas entregado a los Senadores que éstos se lo hicieron notar. A la observación de algunos legisladores, Mariotto deslizó, también en tono gracioso, “no quiero que haya ruido entre los senadores y el Secretario”.

 

Después Calderaro también le avisó a Mariotto que tenía que hablar la senadora, Silvia Pérez. La legisladora usaría la palabra para agradecer el acompañamiento a un proyecto de su autoría en la que crea el “programa provincial de de capacitación del ciudadano de la voz para docentes”.

 

Antes de finalizar la sesión, Mariotto le consultó en voz baja a Calderaro cuándo sería la próxima sesión, el funcionario del Senado le respondió “el 12”, Mariotto lo anotó en un cuaderno. Luego llegaría el arriado de la bandera. Uno de los elegidos para bajar la bandera fue el Senador Marcelo Carignani. Se acercó y Mariotto le dijo en clave futbolera que “en el campeonato el rojo viene bien” y todo terminó entre risas.

 

Que el sonido amplificado en los parlantes del palco de prensa fuera  limpio y a un buen volumen tenía su explicación. En la sesión anterior los micrófonos se acoplaron más de la cuenta y el propio Mariotto le había dicho al sonidista “tenemos algún problema en el sonido, a ver si lo podemos solucionar”. La advertencia había sido clara.

 

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