“Identificar a los centros de tortura hace bien a la memoria colectiva de todos los argentinos. Tenemos que transmitir lo que pasó a nuestros hijos y nietos para que nunca más vuelva a ocurrir algo así en la Argentina”, expresó el jefe comunal.
“Identificar a los centros de tortura hace bien a la memoria colectiva de todos los argentinos. Tenemos que transmitir lo que pasó a nuestros hijos y nietos para que nunca más vuelva a ocurrir algo así en la Argentina”, expresó el jefe comunal.
La plaza inaugurada en 1998 por el entonces intendente Luis Patti, hoy preso por haber participado en crímenes de lesa humanidad, se convirtió en lugar de recuerdo permanente de los más de 50 escobarenses desaparecidos durante esa trágica época, a través de dos placas alusivas y cuatro baldosas simbólicas que homenajean a José Goncalvez, Tilo Wenner, Aparicio Claro y José Tomanelli, algunos de los referentes sociales asesinados durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
Además del homenaje llevado a cabo con el descubrimiento de las placas, el momento más emotivo de la jornada se vivió cuando el actual director general de Derechos Humanos, Oscar Tomanelli, enterró junto a un árbol los restos hechos cenizas de su hermano José Enrique, acompañado de sus familiares.
Militante de la Juventud Peronista en los años´70 y nacido en Venezuela pero residente escobarense desde su adolescencia, José Enrique (22) fue secuestrado el 27 de marzo de 1976. Su cuerpo se encontró el 2 de abril de ese año junto a otros dos cadáveres baleados y quemados en cercanías de lo que es hoy la entrada al barrio El Cazador. Recién el año pasado su cuerpo pudo ser identificado, a través de estudios forenses y exámenes genéticos.
En el “Espacio de la Memoria” funcionó en 1976 un centro clandestino de detención que operó a través de un camión celular de la Policía Bonaerense apostado allí. En el mismo, permanecieron secuestrados los militantes sociales y políticos locales, algunos de los cuales fueron violados, torturados y asesinados.