En un sorprendente giro respecto de su intención inicial -realizar una profunda renovación del elenco político que lo acompaña en su gestión- Fernando César Gray limitó el alcance del cambio de gabinete completo que amagó concretar a principios del mes de febrero, cuando retomó su actividad como intendente de Esteban Echeverría.
Contra todo cálculo y evidencia, y pese a haberles solicitado la renuncia, retrocedió sobre sus pasos para retener a Hilda Granotti y Pablo Sibilia, a los que confirmó al frente de las secretarías de Hacienda y de Obras y Servicios Públicos. Situación que dejó a contra pierna frente a sus referencias fuera del distrito a Fabiana Bertino y Yanina González, designadas como responsables de la secretarías de Gobierno y de Desarrollo Social como símbolo de un nuevo tiempo que comenzaría a correr en el segundo turno de su gestión municipal.
Frustrada por ahora la expectativa de materializar la consigna oficialista “vamos por todo” que sigue batiéndose como tambor de guerra en la mesa de “Unidos y Organizados” que nuclea las corrientes a las que pertenecen – “La Cámpora” y “Kolina” – las jóvenes funcionarias no parecen dispuesta a expresar, sin embargo, disidencia alguna sino, más bien, a todo lo contrario.
Se sumarían al dispositivo que monta el Intendente para redireccionar la pelea hacia un objetivo mayor limitar a un grado cero la notable influencia que Luis Obarrio ejerce todavía en la administración municipal. La sostenida protesta en el barrio “Victoria” liderada por Javier Velázquez del ATE promueve en varios despachos la teoría conspirativa de que es agitada por la mano del ex dirigente duhaldista.
De forma paradójica, ese sería el principal argumento para detener, al menos transitoriamente, la sangría de funcionarios que mantenían vínculos con ese caudillo a través de Alberto Auruccio, a quien sí Gray le aceptó la renuncia a la secretaría de Gobierno.
Se desprende de los hechos que Granotti y Sibilia habrían abjurado, en apariencias, de ese vínculo como alguna vez pensó en exigirle el Intendente a Auruccio para conservarlo en el cargo aunque después cambiase de parecer sobre ese asunto. De todos modos, el cambio provocado por Gray en la estratégica dirección de Compras de la secretaría de Hacienda estaría indicando que ya no todo será igual que antes.
Algo que pareció confirmar la propia Granotti el 14 de marzo, tres días después de la fecha prevista para su salida del Gobierno. En una entrevista con el sitio web “Info Region” la responsable del área económica reapareció en el ciberespacio con declaraciones sobre la inversión prevista en el área de Seguridad.
No fue la única sorpresa que dio en la última quincena de marzo. Fuentes irreprochables aseguran haberla visto asistir a su despacho el domingo 10 para retirar de allí pertenencias personales. Lo que permite presuponer que no pensaba concurrir a su oficina el lunes 11.
Gray se encargó de llamar personalmente a periodistas para dar su versión de los hechos. El intendente sostuvo que no fue notificado por funcionarios nacionales para “sacar o poner” los que dependen de él en una aparente desmentida de la llamada que le efectuó en enero el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, para recriminarle la actividad proselitista de Auruccio en el peronismo anti K de Almirante Brown.
Esa versión fue confirmada por la misma fuente que se la transmitió al autor de estas líneas. Lo mismo que las llamadas que en el mismo sentido le efectuaron dos intendentes del Conurbano que disputan entre sí la preeminencia por liderar la Tercera Sección Electoral. Para diferenciarse, Gray aseguró ver cómo a alguno de sus pares “le arman las listas de concejales” y citó el caso de la inclusión de candidatos vinculados al “Movimiento Evita” aunque admitió que ese tipo de casos se registró en el momento de esplendor del piqueterismo, entre 2007 y 2009.
Declinó, sin embargo, precisar quiénes habrían realizado esas gestiones desde el gobierno nacional y cuáles serían los jefes comunales ante quienes se habrían efectuado esas gestiones. Con relación a la salida de Auruccio, la ligó a la necesidad de poner en sintonía su gabinete con el tiempo electoral que se avecina y la necesidad de reflejar allí la realidad política del distrito.
Justificación que no parece consistente para explicar la incorporación de Hernán Fredes como director de Compras en reemplazo de Juan Galiotta, funcionario de confianza de Granotti y al igual que ella y Sibilia, con domicilio en el partido de Almirante Brown.
Fredes, a quien algunas versiones citan como pariente de una persona muy allegada al Intendente, ocupa a propuesta suya la dirección de Compras que es la llave maestra en la relación de los Municipios con los proveedores que tramitan ante ellas los pagos a sus servicios.
Aunque es vecino del distrito, Fredes no tiene antecedentes en la política territorial. Auruccio, en cambio sí. Bajo su órbita se tramitaron los reclamos de vecinos del barrio Victoria, unas 200 familias que ocupan desde el último tramo del gobierno vecinalista un predio ubicado en la intersección de las calles Colón y Azul de Monte Grande y que exigen la urbanización completa de la zona.
Alternativa – la de ocupación ilegal de tierras – que vienen limitando todos los intendentes de la Tercera Sección Electoral de común acuerdo bajo la idea que la modalidad implica convalidar un reclamo de servicios y prestaciones por quienes se encuentran decididamente fuera del sistema tributario.
El intento de desalojo llevado adelante por funcionarios municipales y efectivos de la policía bonaerense halló una resistencia inusitada en los habitantes del barrio por su dureza y organización que, en forma reservada, varios de ellos atribuyeron al liderazgo que ejercer allí Javier Velázquez, delegado de ATE por Esteban Echeverría y Ezeiza.
A Velázquez se lo vincula con Pablo Monserrat, presidente del Consejo Escolar y de diálogo aceitado con Obarrio. Sobre esos organismos, con autonomía del Presupuesto Municipal, pesa la histórica sospecha de convertirse en verdaderas cajas negras de financiamiento político pero sin que ninguna investigación judicial haya llegado tan lejos como para probarlo.
Sobre la versión que circuló cuando Granotti fue confirmada en su cargo y que aludía a la supuesta necesidad de ordenar un presunto desbarajuste en los pagos que le habría exigido el Intendente, uno de sus allegados sostuvo, con lógica:”No podemos estar desmintiendo versiones todos los días y vamos a hablar solo si aparece una denuncia judicial.”
No pareció un comentario fortuito: el ex concejal radical y candidato a intendente en el 2011, Roberto Leonis, había hecho trascender que presentaría una sobre ese asunto el pasado lunes 18 de la que todavía no se tiene noticias. Una parábola que sirve para explicar en qué circunstancias tramita sus posibilidades electorales el oficialismo y la oposición.
(*) Periodista, analista político