Política

Con la excusa de mostrar su gestión, Posse se lanza al 2015

Con una historia llena de idas y vueltas, Gustavo Posse regresa a la Costa Atlántica para recorrer los exclusivos paradores que le posibiliten volver a los primeros planos de la política bonaerense. La intención de plantar la “gestión San Isidro”, impulsará el retorno de las recorridas mientras que en el distrito que encabeza la amenaza de cambios de aires inducido por referentes del riñón massista complican su futuro.

Con la excusa de la gestión de años, Gustavo Posse vuelve a convocar a los integrantes de su espacio para jugarse una patriada más que compleja: llegar con fuerza y respaldo a las elecciones de 2015.

 

El zigzagueante radical, que tiene una gran relación con Mauricio Macri, y un acuerdo a nivel provincial con Sergio Massa, decidió volver a jugarse todo para candidatearse a gobernador, pero en esta oportunidad con un panorama más que adverso en el distrito de la primera sección electoral.

 

El principal inconveniente que tiene es que el massismo local, representado en Marcela Durrieu (suegra del ex intendente de Tigre), desde hace tiempo reflejar la “acefalía” de cintura política ante los problemas que se ven a diario en la zona norte del Gran Buenos Aires. “Un gran porcentaje votó en contra de Posse y vamos a trabajar pensando en eso porque la ciudad necesita cambios”, le dijo la madre de Malena Galmarini a Letra P en la previa de las elecciones. Pero al mandatario mucho no le importa.

 

Hace dos años, cuando renovó las intenciones de ser intendente por el partido “Acción Vecinal San Isidro es Distinto”, desechó la posibilidad de ir por el cargo que hoy ostenta Daniel Scioli. “Nos emociona la posibilidad de continuar gobernando San Isidro para continuar con una línea que esperamos sea ratificada por los vecinos. A mí siempre lo que me inclina es seguir volcado a San Isidro, independientemente de que me preocupe y mucho lo que ocurre a nivel provincial y nacional”. Así, quizá desligándose de lo que primero buscó, el jefe comunal continuó con su mandato, que tiene otra amenaza.

 

Además de Durrieu, aparece el ex capitán del seleccionado argentino de Rugby, Agustín Pichot como un nombre propio para disputar poder. Con una fuerte imagen en esa región de la primera, el antiguo medio scrum de Los Pumas, quien siempre fue mencionado en el ámbito político, comienza a sonar cada vez más fuerte para los armadores del Frente Renovador. Con un ojo puesto en su tierra, Posse debe cuidar la endeble imagen que le queda, pensando también el diseño de la movida que tiene conjeturada en las costas bonaerenses.

 

Hace casi tres años, en una entrevista radial, el mandatario se refería a las posibilidades reales de pelear el máximo cargo provincial, donde hacia alarde de tener “ideas y equipo”. “La verdad es que si me preguntan si califico y si la gestión que lleve adelante califica para aspirar a ser gobernador, si obviamente calificamos, pero ahora yo estoy abocado 100 por ciento a otra cosa que es mi labor como intendente”, sostenía el hijo de Melchor Posse.

 

Ahora, el hasta hace poco cercano a Julio Cleto Cobos, espera que sus hombres cierren los últimos detalles de una jugada que puede impulsarlo, en un deseo que tiene larga data, o lo termine de hundir en el sector más profundo del cajón de los recuerdos políticos.

 

Toto Caputo y Santiago Bausili  
Federico Zárate le bajó el pulgar a las designaciones a dedo en la Justicia de Faltas de Jesús María. 

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