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Phoenix Global Fund tendrá el 55% de la sociedad controlante. Radicada en el paraíso fiscal, se dedica a inversiones de riesgo. Estructura en Londres.
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El 18 de agosto se registró en Londres la sociedad de responsabilidad limitada PHX AQUA, con un capital social de una libra. Su controlante, Phoenix Global Fund, es un fondo de inversión radicado en Curazao que busca altos rendimientos con bonos y acciones en mercados de riesgo. PHX será la accionista mayoritaria de AYSA cuando Javier Milei firme su privatización.
Los títulos se los llevaron Walter Roman y Mauricio Filiberti. Los empresarios locales -hoy proveedores de AYSA armaron una estructura financiera y operativa para quedarse con el 90% de la compañía a cambio de u$s 340 millones y un compromiso de inversiones por u$s 2000 millones en cinco años.
PHX AQUA fue presentada como un “vehículo de inversión” a través del cual inversores indeterminados aportarán fondos. Phoenix es una estructura de sociedades offshore radicada en Curazao, un paraíso fiscal, y tendrá el 55% de participación en la sociedad controlante de AySA.
La mayoría accionaria de la empresa que da servicios de agua potable y cloacas a 10,7 millones de personas del área metropolitana de Buenos Aires quedará en poder de un fondo dedicado a “lograr una apreciación de capital constante” con inversiones en mercados emergentes y de frontera, en instrumentos de renta fija y variable de “alto rendimiento”.
Su cartera no arroja ninguna experiencia previa en la gestión de este tipo de servicios regulados. La constitución del vehículo inversor en Londres le dará acceso al tratado bilateral de inversiones que Argentina y Gran Bretaña firmaron en 1990, que incluye el libre flujo de dividendos, una garantía contra expropiaciones y la posibilidad de arbitrajes internacionales en caso de diferendos.
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Walter Román y Filiberti encabezaron el consorcio que ganó el mano a mano con el grupo Roggio al ofertar u$s 340 millones por el 90% de la compañía. La cifra quedó debajo de los u$s 500 millones que se había puesto el Gobierno, off the record, como meta, pero resultó casi 20% superior a la que ofreció el gestor de Aguas Cordobesas.
Eso obligó a realizar algunas piruetas para justificar el precio. El consorcio ganador hizo esta cuenta: el 100% de AySA vale u$s 378 millones. Al sumar los u$s 70 millones de deuda de la compañía que asumirá el nuevo accionista y un “atraso tarifario” en dólares del 10,6% respeto a lo acordado, la tasación se acercaría a lo esperado.
Alejo Maxit, presidente de AySA, escribió en Twitter que la oferta “equivale a un valor de empresa de u$s 420 millones, neto de deuda financiera, contingencias y caja”.
Diego Chaher, el titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, y Toto Caputo siempre hicieron cuentas con una transacción de u$s 500 millones como norte, que cubriría, a valor actual, lo que pagó Argentina ante el Ciadi luego de haber estatizado la compañía.
La tasación de la empresa quedó a cargo del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), que controla Toto. El valor nunca se informó y el Gobierno no piensa hacerlo. La explicación que me dieron fue que habría significado ponerle un techo al precio de la empresa. La experiencia con Intercargo muestra lo contrario: la privatización fracasó porque ninguna oferta se acercó al precio pretendido.
Una vez que se cumplan los procesos administrativos, el consorcio ganador se quedará con la compañía. El Gobierno espera tener todo listo y el dinero en la caja durante noviembre.
Los dos empresarios locales ya conocen AySA: son sus proveedores desde hace décadas. Rowing, la firma de Román, brinda servicios de infraestructura a la empresa de agua. Sus cuadrillas se encargan de hacer las reparaciones y las tareas de mantenimiento.
A Filiberti le dicen “el rey del cloro”, porque monopoliza la provisión de policloruro de aluminio para potabilizar el agua desde 2009. Es socio de José Luis Manzano y Daniel Vila en Edenor, que tiene a AySA como uno de sus principales clientes. Como Edenor compró Metrogas, Filiberti tendrá injerencia en los servicios de agua, electricidad y gas del área metropolitana.
Rowing tendrá el 20% de las acciones del nuevo consorcio y Transclor adquirió otro 10%. El 15% quedará en manos de Arcos Saneamento e Participações, del grupo Equipav, que opera redes de agua y cloaca en 15 estados de Brasil. Podrá ampliar su capital en un 10% adicional. El 55% restante es de PHX AQUA.
Un vasito de agua y seguimos.
El consorcio ganador presentó a PHX AQUA AR B.V. como “un vehículo de inversión de inversores extranjeros interesados en la oportunidad”.
La sociedad se constituyó en Gran Bretaña el 18 agosto de este año, cuando Milei y su gobierno ya estaban embadurnados de espíritu malvinero, con un capital simbólico de una libra. Su domicilio: Avenida Lloyds 5, tercer piso, Londres. Esta dirección se repite en varias estructuras societarias del grupo Amicorp, un sello dedicado a armar vehículos financieros para Phoenix Global.
Phoenix Global Fund (PHX) no tiene nada que ver con Phoenix Global Resources, la petrolera que armaron Manzano y la suiza Mercuria.
PHX se creó hace casi diez años, el 26 de octubre en 2016, en Curazao. Si viste a la reina Máxima con la camiseta de Curazao en el Mundial, es porque este paraíso fiscal (por sus playas y por sus esquemas de bajísima tributación) forma parte del reino de Países Bajos.
PHX se presenta en su web como “una compañía de inversión internacional centrada en oportunidades de alto crecimiento en mercados emergentes y consolidados”, que se especializa “en identificar empresas e instrumentos de deuda con sólidas perspectivas de crecimiento y equipos directivos competentes”.
Es un fondo de fondos. Estructura vehículos de inversión para hacer apuestas de riesgo y en busca de tasas altas. En la mesa familiar, se junta con otras estructuras radicadas en Curazao.
La administración fiduciaria está en manos de directores de dos firmas llamadas Rahessa y Sampas. La gestión administrativa recae en Amicorp Fund Services, con la que comparte el domicilio en Gran Bretaña, y la firma ABITDA Wealth Management se encarga de brindar asesoramiento financiero. Un grupo de ejecutivos con experiencia en estudios contables, legales y financieros de Islas Caimán, Mauritania y Curazao integran el directorio.
Por ejemplo, los directores Edgar y Priscila Lotman comparten varios directorios de firmas de inversión. Una de ellas, Equinox, es un fondo que administra u$s 157 millones y está radicado en Islas Caimán.
Su web dice que administra activos por u$s 2000 millones, pero el prospecto que detalla sus inversiones auditadas a junio de 2025 da cuenta de que gestiona una cifra más modesta, de u$s 584 millones. La mitad de esa cifra estaba invertida en acciones de empresas que no cotizan en Bolsa y la otra, en activos con cotización pública: bonos, obligaciones negociables y acciones.
Accedí a un fact sheet, una hoja informativa básica para potenciales interesados en invertir en PHX, de marzo de este año. Allí, el monto invertido ascendía a u$s 708,2 millones, “con el objetivo de sumar otros u$s 100 millones en los próximos seis meses”. Casi el 70% estaba en instrumentos de renta variable, no necesariamente de cotización pública.
El 33% del dinero se invirtió en empresas de India. Otro 16% se destinó a empresas de Emiratos Árabes. Un 27% está en un genérico “global”. Luego hay apuestas menores en España, Singapur, Mauritania, Guatemala, Estados Unidos, Venezuela y México.
El capital se distribuye entre empresas de servicios financieros, mineras, metalíferas, otros fondos de inversión y un genérico “multisector”.
Una regla de 3 simple sugiere que, como titular del 55% de las acciones, este vehículo de inversión debería aportar u$s 187 millones de los u$s 340 millones que comprometió el consorcio ganador como precio por la concesión de AySA.
Estos fondos buscan maximizar ganancias en países emergentes o de frontera. Por esas inversiones, de paso, no pagan impuesto a la renta en Curazao.
Argentina entra en esa categoría de mercado riesgoso, pero el servicio público de agua no parecería ser el mejor lugar para obtener beneficios altos como los que PHX les ofrece a sus inversores -si te interesa, se entra con u$s 100.000 de base-.
AySA factura en pesos y, aunque el contrato promete mantener los ingresos en términos reales, las devaluaciones pueden alterar las perspectivas de ganancias, sobre todo cuando un inversor entra a un país con un tipo de cambio apreciado a facturar en moneda local.
Las inversiones en infraestructura de este tipo, además, no suelen estar vinculadas a altos retornos. Por eso aparecen los financiamientos de organismos multilaterales, con tasas blandas. Así y todo, PHX deberá conseguir inversiones por u$s 2000 millones para mejorar el servicio -no ampliarlo- en la próxima década.
El nuevo concesionario planteó que existe un “atraso tarifario del 10,6% en dólares respecto de lo acordado”, aunque no se explicitaron esos valores.
De todos modos, la administración estatal ya garantizó, por contrato, mecanismos de indexación. La factura aumentará todos los meses cuando la inflación sea superior al 1% y pasará a un ajuste trimestral cuando el IPC mensual empiece con cero.
Además, la tasa de ganancia en dólares -congelada para los primeros cinco años- debe cubrir la prima de riesgo país, con un piso de 4% sobre el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y un techo de 10%.
También hay un botón de emergencia para que el concesionario solicite una revisión tarifaria extraordinaria en caso de que ocurra una devaluación.
Y algo más: el próximo 26 de octubre -justo cuando PHX festeje su cumple de diez en Curazao- AySA propondrá una actualización de coeficientes zonales. Según se indicó, el 60% de los usuarios tendrá un salto en sus facturas de en torno al 22,6% promedio, mientras que un 20% tendría una reducción en sus pagos de 14,7% promedio. La cuenta da un salto en la facturación de la empresa de en torno al 11%.
Tomátelo con soda.
Hablando de paraísos, subí el volumen, pisá el acelerador (con responsabilidad y dentro de los límites establecidos) y escuchá a los Guns N’ Roses.
También te dejo este temón de Spinetta y los socios del desierto. Paraíso.
Que tengas un gran inicio de semana corta ¡Hasta la próxima!