CONMOCIÓN GLOBAL

Mujeres víctimas de Hamás: no las dejemos solas

Israel investiga las violaciones y las mutilaciones sexuales. La violencia machista como arma de guerra. El regreso feroz del antisemitismo.

¿Por qué tardé 50 días en escribir algo sobre el brutal ataque terrorista de Hamás? ¿Por qué, si las palabras son mi herramienta, no pude escribir ni una línea sobre el tema? Hablé en la radio, sí, pero pude escribir. ¿Por qué hoy estoy escribiendo? El 7 de octubre me dejó muda. El pogrom terrorista me paralizó. Como judía y como feminista, acompañé a mujeres alrededor del mundo, sembré lo mío en causas colectivas y sostengo, sostuve y sostendré que los feminismos argentinos son faros en la región y en el mundo.

“Necesito algo para replicar, alguien que diga lo que pienso y siento”, le suplicaba a una colega y amiga a quien respeto y admiro. ¿Por qué escribo hoy? ¿Por qué salen finalmente algunas palabras? Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres, vi el video de las mujeres israelíes que acompañaron las distintas causas de derechos humanos alrededor del mundo. Ellas concluyen: “Nosotras estuvimos solas”. ¿Por qué las dejamos solas?

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Milicianos de la organización terrorista Hamás invadieron 22 comunidades israelíes, mataron al menos a 1.200 personas y tomaron como rehenes a 240 en el ataque sorpresa, pero su mayor objetivo fueintroducir el terror contra las mujeres -y las infancias y otros grupos desarmados de la sociedad civil- como forma de sembrar el miedo.

La violación como arma de guerra

No estoy escribiendo sobre la guerra. Estoy escribiendo sobre el ataque terrorista más feroz contra el pueblo judío desde el Holocausto. Estoy escribiendo sobre los crímenes que Hamás dejó inscriptos para siempre en los cuerpos de las mujeres, las niñas y los niños. Estoy escribiendo sobre la violación y la violencia machista como armas de guerra.

En 2018, el Nobel de la Paz fue para Denis Mukwege, un ginecólogo que atiende a mujeres violadas en la República Democrática del Congo, y para Nadia Murad, antigua esclava sexual de Estado Islámico y ahora activista contra la violencia a mujeres en tiempos de guerra. La violación como arma de guerra es, además, una táctica genocida contra el grupo que se tiene como enemigo y que se quiere eliminar.

En los últimos días, varios testimonios mencionaron crímenes sexuales cometidos por Hamas durante la masacre del 7 de octubre en Israel. Uno de ellos, el de una sobreviviente que había asistido al festival Tribe of Nova, que describe una violación salvaje, fue difundido por la policía israelí el 14 de noviembre durante una conferencia de prensa internacional. También se mostraron imágenes de mujeres semidesnudas asesinadas a tiros y un voluntario de la ONG Zaka, que ayudó a identificar los cuerpos, habló también de mutilaciones sexuales.

Hace pocos días, el diario británico The Guardian contó que las feministas israelíes estaban preocupadas por la falta de preservación de pruebas de estos crímenes. Desde entonces, las autoridades de Israel abrieron una investigación específica sobre estas violaciones y mutilaciones sexuales.

La abogada Céline Bardet, investigadora criminal internacional y fundadora de la ONG NO somos armas de guerra, explica, en una nota en Les Inrockuptibles, que la situación en Israel “es única” porque se trata de un país con instituciones que funcionan pero que, a la vez, enfrenta un crimen masivo a una escala sin precedentes.

Sobre la necesidad de denunciar los crímenes sexuales, Bardet responde: "La violencia sexual cometida en tiempos de guerra no constituye un abuso o una violencia más grave que cualquier otra; por otra parte, es una violencia muy singular porque crea un trauma profundo, para las víctimas, por un lado, pero también para su familia, su comunidad. Es un elemento constitutivo de la delincuencia internacional como cualquier otro que deberíamos considerar del mismo modo que el resto, pero que aún hoy nos resulta difícil tenerlo en cuenta. ¿Influye en ello el hecho de que los responsables de las investigaciones sean mayoritariamente hombres? No es que los hombres no sean competentes para hacerlo, pero las mujeres lo pensarán más fácilmente. Debemos entender que la violencia sexual es parte de la violencia de guerra y no un simple daño colateral”.

El antisemitismo acá y en todas partes

A las personas judías, el sangriento atentado del 7 de octubre, que inició este nuevo capítulo del conflicto israelí - palestino, vuelve a enfrentarnos con los peores fantasmas. Tres días después del ataque de Hamás, el escritor Martín Kohan escribía en La Tecl@ Eñe: “Los conflictos no son siempre los mismos. O, si se prefiere, un solo y mismo conflicto no se activa siempre de igual manera. En este caso se trató del accionar terrorista de un grupo fundamentalista fuertemente reaccionario, que declara expresamente sus propósitos de aniquilación total. No es un aspecto menor a la hora de pronunciar un repudio concreto, en lugar de repetir formulitas”. Kohan habla, lisa y llanamente, del antisemitismo. “A las paredes del cementerio de La Tablada -agrega- hubo que adosarles líneas de alambres electrificados, para evitar incursiones de profanación de tumbas con leyendas ofensivas. Ante cada institución judía del país, después de julio de 1994, hubo que montar bloques defensivos de cemento, disfrazados de canteros. El antisemitismo existe. Y a veces, dolorosamente, viene de cerca”.

Encontré algunas palabras. Sigo buscando otras. Ojalá las mujeres israelíes escuchen que no las dejamos solas.

Roger Waters.
El Papa Francisco con el embajador de Israel ante la Santa Sede, Raphael Schutz.

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