El Gobierno no pudo impedir que el Congreso abra el debate sobre la continuidad de Manuel Adorni. Para evitar que los aliados y el sector de Patricia Bullrich habiliten las sesiones pedidas para tratar proyectos que proponen interpelar al jefe de Gabinete, Martín Menem aceptó habilitar el tratamiento en las comisiones de Diputados.
La citación es para el martes 30 a las 15 en la comisión de Asuntos Constitucionales, que preside Nicolás Mayoraz. Con la convocatoria, el riojano busca garantizar que no haya cuórum en la sesión que la oposición más dura de la cámara baja (Unión por la Patria, izquierda y un sector de Provincias Unidas), convocó para este martes, con un temario que incluye seis iniciativas que proponen interpelar a Adorni y evaluar una eventual expulsión, por las inconsistencias entre sus declaraciones juradas.
La decisión de abrir el debate parlamentario sobre Adorni se tomó en la mesa política y fue una jugada de última instancia para evitar una derrota en los recintos. Es es que, además, permitirá restarle relevancia a la sesión prevista para este jueves en el Senado, con el objetivo de definir una fecha de citación para el ministro coordinador.
Como explicó Letra P, los aliados habituales de La Libertad Avanza (PRO, UCR y partidos provinciales), no definían qué postura tomar. Si bien sus referentes no querían sumarse a una convocatoria del kirchnerismo, tampoco aceptaban ser acusados de cómplices de Adorni, cuyo derrotero judicial puede empeorar.
Bullrich quedó en una situación similar. Criticó al exvocero presidencial por su falta de documentación para justificar el enriquecimiento patrimonial. Si su voto y el de sus diputados afines impedían abrir el debate sobre este tema, iba a ser blanco de críticas.
La negociación forzada de Martín Menem
A su regreso de Israel, donde estuvo la semana pasada, Menem trató de buscar los votos para frustrar la sesión de este martes y los aliados no se mostraron dóciles. A ninguno le causaba gracia tener que poner la cara por el ministro coordinador y exigieron algunas maniobras para al menos dilatar los tiempos. La UCR y el PRO plantearon que la discusión debía trasladarse a las comisiones, a través de sus jefes, Pamela Verasay y Cristian Ritondo.
"Nosotros no cambiamos el cuórum por nada. Que la interpelación sea debatida en comisión fue siempre nuestra posición. La pusimos sobre la mesa y fue aceptada", sostuvo la radical mendocina, en diálogo con Letra P.
Se sumó a la estrategia el bullricismo, que en Diputados tiene doce bancas y es representado por Silvana Giúdici, quien no estaba dispuesta a ser acusada de sostener al jefe de Gabinete.
Tanto que, si Menem insistía en no abrir la agenda en comisiones, la exdiputada del PRO no descartaba votar con la oposición para oficializar una convocatoria, lo que se denomina emplazamiento. Para no llegar a esa situación, el riojano aceptó citar por su cuenta y de esa manera hacer inocua la sesión de este martes.
Había otro riesgo para el Gobierno si no cedía. La oposición de Diputados podía pedir considerar la doctrina que Bullrich habilitó en el Senado para que las propuestas de interpelación y moción de censura sean consideradas sin pasar por comisiones. Sería una forma de exponer a los ausentes, atenuada si hay una citación de comisiones confirmada para iniciar el debate.
La marca de Bullrich
El inicio en Diputados del tratamiento de los proyectos para expulsar a Adorni también puede tener repercusiones en el Senado, donde las autoridades de los bloques consensuaron convocar a una sesión el jueves 25 de junio, con proyectos sobre Adorni al inicio del temario. Si bien la exministra de Seguridad informó que se podían votar en el recinto, luego reculó y prometió volver a citar a jefes de bloque para revisar esa posición.
La discusión pasa por la interpretación del artículo 101 de la Constitución nacional, que habilita al Congreso a interpelar ministros y echar al jefe de Gabinete, por la mitad más uno de los miembros del Senado. Si, como dijo el pasado miércoles la senadora, este texto es de "carácter operativo", las iniciativas pueden votarse sin pasar por comisiones.
En la reunión de labor parlamentaria que habrá antes de la sesión, Bullrich y sus aliados tratarán de imponer que no sea así y que las iniciativas requieran una larga discusión. Para ese entonces, ya estaría el cronograma en Diputados para debatir sobre la conducta del jefe de Gabinete, quien podría someterse a un duro desgaste, con citaciones y pedidos de información realizados por la oposición. Es el mal menor que consiguió el oficialismo.