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DISCUSIÓN 2027

Silencio sugestivo de la Casa Rosada tras el aval de Lilia Lemoine a la fórmula Javier Milei-Patricia Bullrich

“Me gustaría”, respondió la diputada ante la pregunta y, así, expuso la idea que motoriza Santiago Caputo y rechaza Karina Milei. ¿Deseo o abrazo de oso? El plan B.

"Me agradaría una fórmula Javier Milei - Patricia Bullrich, me ilusionaría una fórmula así". La boleta 2027 que Lilia Lemoine aseguró en Infobae que le gustaría ver no fue estrictamente una novedad, ya que el binomio es repetido hace meses por algunos sectores de la Casa Rosada, pero sí una sorpresa política. Se trata de la primera validación electoral a la idea de una figura de confianza de la secretaria Karina Milei.

La fórmula de la senadora acompañando al Presidente a su reelección circula como posibilidad y anhelo del asesor Santiago Caputo de revitalizar la figura del jefe de Estado, evitar cualquier tipo de dispersión a través de la derecha republicana y, por supuesto, de contener a la exministra, que no desaprovecha las crisis políticas para desafiar la conducción política y económica de los hermanos Milei. Personalidades de este sector, incluso, ven en Bullrich a una de las posibles mejores sucesoras de las ideas libertarias.

Pero la secretaria general de la Presidencia nunca compró esta fórmula por la simple razón que teme y desconfía, casi en partes iguales, de la excandidata presidencial de Juntos por el Cambio. "Karina la detesta, pero no va a decir nada. Hoy la necesita, y Javier, también", confió a Letra P un hombre de diálogo directo con la cúpula del poder.

Por eso, que Lemoine, la diputada que mejor comprende la manera de pensar del primer mandatario y la que siempre estuvo en el círculo de confianza de la secretaria, haya dicho que le "agradaría" la fórmula, significó que por primera vez los distintos sectores de Balcarce 50 piensan en un mismo dúo electoral y, probablemente, adviertan los mismos temores a futuro.

Con Bullrich eventualmente sentada en la presidencia del Senado, Milei correría el riesgo de tener a una figura fuerte, con personalidad y votos propios desafiando a la Casa Rosada de manera constante, sobre todo conociendo su propio anhelo de llegar a la primera magistratura. Pero siempre hay un pero: "Es mejor tenerla cerca", se sinceró un destacado funcionario.

Javier Milei - Patricia Bullrich, ¿la fórmula de la Casa Rosada?

Las declaraciones de la diputada circularon a la velocidad del vértigo por los grupos de WhatsApp del oficialismo. Ningún diputado, integrante de la mesa política o figura consultada por este medio se atrevió a desautorizarla. De hecho, un hombre con despacho en la Casa Rosada reconoció que el tema se charló de manera informal y que "está circulando por los pasillos desde hace un tiempo".

El único tono desafinado del coro libertario la dio la mesa chica de Bullrich. "Le preguntaron si le gustaría una fórmula Milei-Bullrich o Bullrich-Milei y su respuesta fue que sí le gustaría. Ella no fue a instalar la fórmula", fue el análisis de un histórico operador de la senadora.

La aclaración del bullrichismo responde al plan B que la presidenta del bloque libertario en el Senado pergeña desde hace un tiempo. La exministra no está dispuesta a romper con los Milei, pero trabaja para presentarse como alternativa en el caso en el que el Presidente entre en una crisis. Es decir, la exdama de hierro del PRO se anota como candidata a presidenta en 2027, una propuesta que sueña que se formule con el consenso de toda la derecha, incluido los libertarios, macristas y radicales.

Las ambiciones de la senadora y la desconfianza de Karina

Si bien Lemoine no habló como una vocera oficial, rol al que está acostumbrada por su cercanía con la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, blanqueó de alguna forma todas las lecturas que se vienen haciendo desde hace algunos meses en La Libertad Avanza. Se dieron, sobre todo, después de la reunión privada entre Milei y Bullrich de la semana pasada en Olivos, en el que el primer mandatario ofició de red de contención para su funcionaria más rebelde y la senadora se ganó la validación para continuar haciendo las críticas - públicas y privadas - que considere.

La armonía entre los socios políticos ayuda a ordenar, también, al resto del gabinete libertario: si los Milei no cuestionan a Bullrich, nadie más puede hacerlo o, cuando menos, nadie más se anima a hacerlo por un posible escenario que nadie pronuncia en voz alta: este momento político se asemeja al 2018, año en el que Mauricio Macri entró en un fuerte declive electoral, promocionado sobre todo por la suba de la inflación, las tarifas y el desempleo e, incluso, el alejamiento de varios sectores del circulo rojo empresario. Todo eso después de haber triunfado en los comicios del periodo inmediatamente anterior.

En ese momento, muchos dirigentes amarillos, incluso cercanos al por entonces mandatario, habían planteado que era necesario que María Eugenia Vidal se presentara como candidata a presidenta para darle continuidad al modelo PRO. Por oposición de Macri, eso jamás sucedió, y en 2019 Juntos por el Cambio perdió a nivel nacional, en numerosas provincias, incluida Buenos Aires, y en decena de municipios a lo largo y ancho del país.

Nadie en la Casa Rosada ve a Milei en caída libre, pero por las dudas es mejor no pelearse con Bullrich, razonan.

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