LETRA PEPE

Peronismo 2027: Juan Grabois ya eligió

Se mostró con Axel Kicillof. Razones para optar por un bando. Sospecha ante el operativo Massa. CFK recibió al exministro el viernes. El expediente Zamora.

El diputado juega con su autonomía. Su cercanía con CFK llega a punto tal que la expresidenta lo designó como su abogado en una de sus causas judiciales, la del Memorándum con Irán. Su representación como letrado significa un pase libre a San José 1111, donde las visitas están restringidas. Sin embargo, Grabois se da el lujo de escapar al mantra electoral del cristinismo, que reza “Cristina o nada”.

“Juan es Juan” es la frase con la que dirigentes de su espacio, Patria Grande, y referentes de otros sectores usan para describir una singularidad que parece haberle dado a Grabois la potestad de moverse con más soltura que otros en la interna que divide aguas con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el candidato “natural” del peronismo que el cristinismo resiste.

El acercamiento con Axel Kicillof

No andaban tan sobre ruedas las relaciones entre Grabois y Kicillof hasta las últimas semanas. En el mundo del diputado de Patria Grande se hablaba de promesas incumplidas por parte del gobernador y lugares para su espacio en el gabinete bonaerense que nunca llegaron, a pesar de un vínculo personal entre ambos que siempre se mantuvo en los mejores términos.

Grabois evaluó cuestiones globales por encima de los enojos particulares. “Nos guía otra cosa. Axel es una persona honesta, está preparado, tiene bien puesto el corazón. Hay que tener madurez política para definir. Hemos mostrado que tenemos autonomía”, dicen en Patria Grande para explicar la decisión que se materializó esta semana, con una foto conjunta en La Cava, donde eligieron empezar a mostrarse juntos, cuando todavía faltan ocho meses para que arranque el proceso electoral. En la presentación pública, Grabois explicó que la idea apuntaba a acercarle a Kicillof la agenda de los barrios populares, que hasta ahora no estaba entre sus prioridades.

La decisión llevaba largo tiempo de maduración interna en la mesa política de Patria Grande, que encabeza Grabois y que forman los diputados Itai Hagman y Natalia Zaracho, el senador provincial Federico Fagioli y el vicepresidente primero de CESBA, Eugenio Begue. En ese ámbito se definen los movimientos del espacio.

A Grabois no le resultó sencillo dar el paso, arriesgado en términos políticos y hasta personales. Es una señal potente que quien ejerce como abogado de Cristina deje entrever que es muy posible que la expresidenta no logre sortear la inhabilitación electoral, más allá de que el Comité de Derechos Humanos de la ONU pueda darle la razón tal vez en menos de dos semanas. Pero en Patria Grande platean que, si bien la defensa de su inocencia es “fundamental”, no avalan la línea que establece “es CFK o nada”. “No es jurídicamente inviable lograr la habilitación de Cristina, pero no es la realidad que tenemos hoy”, dijo Grabois en El Destape, con una dosis de realismo.

Además, en Patria Grande reconocen que fue Cristina quien avaló el crecimiento institucional del espacio a nivel nacional. Grabois siempre peleó por lo suyo, pero la expresidenta lo concedió. Ahora, esa cuenta le llegará Kicillof: conseguir el apoyo de un sector implica una ganancia, pero también la responsabilidad de contención.

Puertas adentro, los dirigentes cercanos a Grabois explican su evaluación de manera sencilla: su base de sustentación, que habita en los barrios populares, reclama una construcción para ganarle a Javier Milei y, sin Cristina en la cancha, ese sector siente mucho más afinidad con Kicillof que con cualquier otro referente del peronismo que pueda aparecer eventualmente en la boleta.

El problema principal, dicen en Patria Grande, es que la interna entre el cristinismo y Kicillof no tiene explicación lógica posible. El mismo Grabois lo dejó entrever cuando señaló que Máximo Kirchner declaró públicamente que no tiene ninguna diferencia ideológica con el gobernador. ¿Entonces? Hacer un movimiento en otro sentido generaría una contradicción imposible de explicarles a sus militantes. “No estamos de acuerdo con limarlo a Axel”, apuntan.

El proyecto de CFK

Aunque Grabois lo habló antes con Cristina, su definición política no cayó bien en el cristinismo, donde entienden que el dirigente hizo un movimiento “demasiado apresurado” al jugarse por Kicillof, cuando todavía falta un año para las elecciones. De todas formas, no resulta sorpresivo. Grabois no reconoce la conducción de Cristina -como sí reivindicaba la del papa Francisco- y nunca termina de dejar en claro si toma decisiones con el aval de la expresidenta o a pesar suyo, como cuando decidió ser candidato a presidente en 2023 y compitió en la PASO contra Sergio Massa. Obtuvo 1,4 millón de votos.

En el massismo siempre sospecharon que Cristina había empujado a Grabois para marcarle la cancha, aunque la versión más amigable hablaba de la estrategia de contención. “Sirvió, fuimos con nuestras ideas, dimos la pelea y no se perdió ni un voto”, apunta un dirigente cercano a Grabois.

Ahora, la operación sería diferente. La sociedad Massa-CFK-Máximo Kirchner está más firme que en aquel momento. El excandidato presidencial mantiene diálogo permanente con Cristina y su nombre circula como una posible apuesta cristinista contra Kicillof. Este viernes, Massa visitó a la expresidenta en San José 1111.

Grabois huele la jugada conjunta contra Kicillof e intenta correrse. En Patria Grande piensan que, finalmente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires terminará siendo el candidato a presidente de todo el espacio, pero también baraja otras posibilidades. Piensan que, en el mejor de los casos, el cristinismo pedirá a cambio la gobernación bonaerense y la intendencia de La Matanza. En el peor, que promoverá una interna contra Kicillof, con Massa o Gerardo Zamora como candidatos.

“Si llegara a haber PASO, es muy probable que Cristina se tiente con apoyar a un candidato que pueda competirle a Axel”, repiten en Patria Grande. Massa aparece como la opción más repetida. Grabois no está dispuesto a avalar al exministro por segunda vez. Pero el nombre del santiagueño también gira entre varios dirigentes. Dicen que sería el preferido de algunos gobernadores y otros dirigentes de peso que se resisten a Kicillof, ya sea por falta de afinidad personal o porque creen que no es un buen candidato para ganarle a Milei. Son los encargados de diseminar la frase “Axel no llega” por los mentideros de la política.

El caso de Zamora es llamativo. No sería la primera vez que Cristina podría proponerlo como candidato. Los testigos de las negociaciones de 2023 cuentan que, antes de que se confirmara la postulación de Massa, la entonces vicepresidenta intentó convencer a Zamora para que ocupara ese lugar en la boleta. El santiagueño no quiso. La conversación tuvo como intermediario y testigo a otro gobernador. “¿Ahora me venís a buscar? Era en 2019”, dijo Zamora, en referencia a las elecciones que el peronismo tenía servidas para ganar frente a Mauricio Macri.

En el entorno de Cristina, sin embargo, mantienen la versión de que la expresidenta “no tiene candidato” y que todo se resolverá más cerca de la fecha de las elecciones. En la misma línea, el espacio que intenta construir hacia el centro y promover candidaturas como la de Jorge Brito, donde opera Emilio Monzó, dice que el lanzamiento no debe hacerse antes de mediados del año que viene. Lo demás será “tirar la plata”. Así se lo aconsejó el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, que dice que las campañas son cada vez más cortas.

Al margen, Monzó blanqueó esta semana su acercamiento político a Massa al participar de un encuentro de la juventud del Frente Renovador. Dijo que el exministro de Economía tiene “diálogo y poder para transformar acuerdos en hechos”. Habrá que prestar atención a la capacidad de articulación que Brito tiene también con varios gobernadores, en particular con los del Norte Grande. El banquero repite en privado que está decidido a jugar políticamente.

El peronismo, en ascuas por el papa León XIV

Más allá de las internas, en el peronismo hay una gran expectativa por el viaje del papa León XIV a la Argentina, y la incomodidad que su discurso podría llegar a generar en el Gobierno, además de la ascendencia que su mensaje tendrá sobre millones de católicos en el país.

Por eso el domingo pasado generó desazón la noticia de la intervención quirúrgica del Sumo Pontífice y la especulación sobre el posible aplazamiento del viaje. En el peronismo se habló mucho de la suerte del Presidente, potenciada por el triunfo de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta de Brasil. Sin embargo, algo de la esperanza se recuperó este jueves, cuando un dirigente peronista de línea directa con el Vaticano habló con dos personas cercanas al papa que le aseguraron que el viaje sigue en pie.

Las expectativas son muchas, porque la línea de pensamiento de León XIV se vio alimentada por información sobre la situación social, que le acercaron la Iglesia argentina y también dirigentes de la oposición. A mediados de septiembre, el papa recibió directamente de manos del dirigente Alejandro Gramajo un durísimo informe de 74 páginas elaborado por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), el espacio fundado por Grabois.

El texto habla del impacto del plan económico de Milei, el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo, la caída del consumo, el endeudamiento familiar y la crisis de salud mental, entre otros puntos críticos. Este sábado, en el peronismo hubo alivio cuando se conoció que el médico del papa dijo que "no hay motivos" para que no pueda concretar la visita.

grabois no se baja: pese al pedido de cfk, mantiene su lista bonaerense por fuera de fuerza patria
Javier MIlei con los gobernadores que lo acompañaron. No hablaron de las elecciones. 

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