ELECCIONES 2026

Belloso puso en duda su continuidad en Rosario Central: incertidumbre en el oficialismo canalla

"No sé si voy a seguir", dijo en la última asamblea. Sin sucesor a la vista y con la vice Cristinziano de salida, el presidente auriazul enfrenta un dilema.

La reelección que parecía un trámite para el presidente de Rosario Central ahora tiene un interrogante que nadie esperaba. “Demanda mucha dedicación y esfuerzo, no sé si voy a seguir”, admitió Gonzalo Belloso ante los socios en la última asamblea. La confesión sacudió al oficialismo canalla, que no tiene un sucesor a la vista.

Razones para una continuidad

Belloso asume sin ambages que en otros cuatro años de gestión se le exigirá mantener al equipo en el más alto nivel competitivo. Tiene la certeza de que Ángel Di María aún no mira en el horizonte su retiro. No serán, probablemente, cuatro años más del ídolo jugando en Arroyito, pero sí gran parte de ese tiempo. Mantener a Central entre los mejores, no obstante, amerita un esfuerzo financiero que genera un déficit mensual que la tesorería no puede ampliar más.

El Gigante de Arroyito está en obras. La tercera bandeja está próxima a estrenarse y hay planos para sumar capacidad en las cabeceras superiores de las tribunas generales. Ampliar el estadio sería una prioridad en un segundo mandato.

El desafío personal del presidente de Central es posicionar a la ciudad como sede estable de la Selección. Se plantea el objetivo de recibir en el Gigante partidos de Eliminatorias de para apuntalar su c andidatura a ser sede del Mundial 2030. ¿Pueden estas propuestas prosperar sin Belloso como presidente?

La gestión y el pulso a la obsesión

“En Central se gestiona el club en forma horizontal. Por sobre esa línea de trabajo están solo (la vicepresidenta y pareja de Belloso) Carolina (Cristinziano) y Gonzalo. Ellos reciben cada día un reporte de 50 puntos de gestión diferentes del club, desde cada una de las sedes a las diferentes áreas, se rinde cuenta incluso en los deportes amateur. Así se desactivan un montón de conflictos. Es una dinámica de trabajo exigente y para Gonzalo es agotador estar todos los días así”, confió un directivo canalla a Letra P.

Más allá de su capacidad de delegar, esta lógica de control total que asume Belloso muestra eficiencia en la gestión, pero a un costo que hoy el presidente de Central reconoce con una consecuencia: su omnipresencia en Arroyito restó cualquier posibilidad de formar un sucesor en el cargo.

Su figura predominante hoy no tiene reemplazo. Y esa es la principal carga que empuja al mandamás auriazul a encontrarle la vuelta a la decisión de ir por cuatro años más de gestión.

El futuro como dirigente más allá de Arroyito

Con antecedentes de trabajo en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y la FIFA en la última década, el paso que le queda dar al presidente de Central es en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Un lugar en el que lo ubican sus propios compañeros de Comité Ejecutivo, aquellos que forman parte del lado de la grieta que se encolumna en la gestión de Claudio Tapia.

Belloso ha demostrado en Central tener un pulso para la construcción política que sorprende, dejando atrás, y casi como una anécdota, aquel dirigente que fue mánager con el equipo en la segunda categoría e ingresaba al vestuario frustrado con los jugadores por los tropiezos deportivos.

Construyó diálogo con el gobierno provincial y el municipal, incluso en los puntos de conversación más conflictivos. El problema es que en el fútbol argentino nadie cree posible que Tapia deje la conducción de la AFA. Como Julio Grondona, irá una y otra vez por la reelección. Y Belloso tiene claro que no dará esa batalla.

Carolina Cristinziano, la pieza clave de la comisión

La política de Central no tiene reemplazo para Belloso. Eso lo demuestra la ausencia de oposición. Y la comisión directiva no encuentra reemplazo para Cristinziano.

La vicepresidenta interpreta un protagonismo relevante en el área jurídica del club. Así como Belloso instala su búnker administrativo en la sede del estadio, Cristinziano es presencia asidua en la sede de calle Mitre, en el centro de Rosario. Su tarea está en los papeles. Asesora al club legalmente, desactivó juicios heredados y la institución lleva dos años sin tener una demanda nueva en la Justicia.

En el departamento de fútbol profesional, la pareja del presidente se dedica cada día a revisar los contratos de los jugadores profesionales junto a Rubén Massei. Se evalúan cláusulas, instancias de nuevas negociaciones y firma de primer contrato a los juveniles.

Carolina Cristinziano, junto a integrantes de la Comisión Directiva de Rosario Central, en una publicación con tono de despedida: “De acá, nos vamos invictos”.

“No hay jugador en Central al cual no se le analice su situación cuando está, cuanto mucho, a un año de quedarse sin contrato. Después llega la fase de negociación con representantes y ahí es otro el problema. El club conoce sus límites y negocia hasta donde sabe que puede dar”, precisó un asistente de la vicepresidenta canalla.

Convencer a Cristinziano de que renueve su cargo es una tarea hercúlea. La vicepresidenta no quiere comprometerse a otro período de gestión. Incluso se sumó a la lista de Raza Canalla en 2022 a solo días de las elecciones.

Recién cuando Belloso se convenció de dejar de residir en Uruguay y volver a Rosario a perseguir su sueño de ser presidente de Central es que su esposa se convenció del desafío.

“La tarea está cumplida”, se la escuchó decir a Cristinziano más de una vez. Su salida supone un problema mayúsculo para Belloso en caso de otro período de gestión. Y el escenario de tener que proyectar el futuro de Central sin la gestión del matrimonio hoy es el gran desafío para la institución.

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