A menos definiciones electorales, más desconfianzas políticas. Si bien los vínculos entre los delegados de Karina Milei y los integrantes de la oposición dialoguista se mantienen estables, la falta de un acuerdo entre las partes de cara al 2027 comenzó a exasperar al PRO y a algunos gobernadores, que sospechan que el oficialismo quiere ganar tiempo para beneficiar a sus candidatos provinciales.
Desde hace algunas semanas, cuando las reuniones entre La Libertad Avanza y el PRO terminaban sin más novedades que una fotografía institucional, en algunas provincias comenzaron a suponer que el oficialismo evitaba cerrar un acuerdo electoral bajo el argumento de que el Gobierno iba a estar mejor posicionado en términos económicos y de gestión el año que viene, con lo que podría tener mejores condiciones a la hora de negociar.
Con el correr de las jornadas, y el regreso de la incertidumbre económica, que este mes se vio reflejada en una suba del riesgo país y la aceleración de la inflación, comenzó a ganar terreno también la sospecha que la secretaria general de la Presidencia todavía no está decidida si enfrentar, o no, a algunos mandatarios aliados. En otras palabras, en la oposición creen que El Jefe piensa que con algunos meses más de instalación pública sus referentes podrían tener mejores posibilidades electorales en las provincias.
Los casos más paradigmáticos que se mencionan alrededor de Balcarce 50 son los de la Ciudad de Buenos Aires, Salta y Jujuy. Se trata de tres jurisdicciones donde el oficialismo duda de llegar a un acuerdo o competir, en parte por las tensiones propias del territorio entre los gobernadores y los referentes libertarios, pero también por la ambición siempre presente de La Libertad Avanza de teñir el país de violeta.
"Nosotros estamos para cerrar, sería lo más lógico hacerlo ahora, pero los Menem quieren retrasar todo para ver si pueden competir con alguien propio en provincias que hoy son aliadas", analizó ante Letra P un experimentado armador de la oposición que está en diálogo con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el secretario de Gestión Institucional, Lule Menem.
Diego Santilli, en el Congreso, con Ignacio Devitt, Lule y Martín Menem. Claves para Javier Milei en el Congreso.
Karina Milei evalúa su estrategia en las provincias
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, genera entre las filas libertarias cierto rechazo. Las razones se podrían encontrar en que el primo del expresidente Mauricio Macri siempre se mostró en contra de eliminar o suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, algo que Karina Milei considera fundamental para conseguir la reelección de su hermano.
En el armado electoral, como le sucede a Maximiliano Pullaro en Santa Fe con la diputada Romina Diez, Macri debe lidiar también con la presencia de una mujer de extrema confianza de la hermanísima: la legisladora Pilar Ramírez, quien rechaza un acuerdo con el PRO en la Ciudad y se muestra cada vez más dispuesta a competir con una lista propia.
Con la caída en desgracia de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete que salió eyectado de su cargo al ser denunciado por supuesto enriquecimiento ilícito, el oficialismo nacional se quedó sin un candidato fuerte en la Ciudad, por lo que la falta de definiciones electorales de Karina podrían beneficiar a Ramírez en un mediano plazo. La legisladora camina la Ciudad todos los días y se muestra con algunas de las figuras más destacadas del gabinete libertario. Hoy nadie descarta que ella misma se ponga al frente de una boleta.
En territorio porteño se suman, también, las complejidades propias del armado nacional entre el oficialismo y la oposición. Es que, tal como dio cuenta este medio, si la hermana del jefe de Estado desiste de presentar un postulante propio evitará a toda costa negociar las condiciones de una alianza electoral con Jorge Macri: Karina quiere hablar directamente con Mauricio Macri, más teniendo en cuenta que el jefe de Gobierno porteño no controla diputados o senadores nacionales.
Estos temas le agregan un condicionante extra para que el PRO y LLA confluyan en la Ciudad.
La oposición quiere cerrar un acuerdo cuanto antes
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, también integra la lista de aliados del oficialismo, pero la mesa chica de Karina no tiene claro si validará ese rótulo en las elecciones. A diferencia de lo que sucede con Macri, es posible que el salteño no pueda presentarse como candidato por tercera vez. Es algo que deberá definir la Corte en las próximas jornadas. Es por eso que, en las conversaciones libertarias en la provincia, aparece una y otra vez la figura de la senadora Emilia Orozco, que dio muestras de querer competir el próximo año.
Si bien la Casa Rosada no respalda a la senadora, quien está enfrentada a la estructura menemista, nadie en Balcarce 50 niega que la senadora es un activo electoral que no abunda en el oficialismo. Su imagen e intención de voto, admiten en ambos bandos violetas (el karinismo y el sector de Santiago Caputo, hoy apartado de la estrategia electoral), aumenta con el correr de los meses.
Así como pasa en la Ciudad de Buenos Aires con Ramírez, el tiempo quizá ayude también a Karina a evaluar el mejor escenario para Salta. Una lectura similar recae sobre Jujuy. En la cúpula libertaria on hay consenso sobre si acordar con Carlos Sadir o competir con lista propia en esta provincia del norte.
"En el Gobierno tienen miedo que algunos gobernadores consigan otro mandato y después no acompañen la reelección del Presidente, por eso no sueltan del todo a sus candidatos y ganan tiempo", sumó un hombre al tanto de las negociaciones entre los Menem y la oposición dialoguista. La dilación en sellar cualquier tipo de acuerdo alimenta la desconfianza.