Un grupo de tradicionales barones del conurbano (algunos caídos en desgracia) salió con los tapones de punta contra Máximo Kirchner, La Cámpora y parte del kirchnerismo duro por su rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) impulsado por el presidente Alberto Fernández aprobado en la Cámara de Diputados en la madrugada de este viernes. La rebelión comandada por el hijo de la vicepresidenta despertó a dos exintendentes con viejos rencores, Mariano West (Moreno) y Hugo Curto (Tres de febrero), y encendió al jefe comunal Mario Ishii (José C. Paz), que los trató de traidores, y al ministro de Seguridad Aníbal Fernández, otro con planta permanente en los gobiernos peronistas desde hace más de dos décadas: “Los peronistas votamos lo que el gobierno nos dice”, dijo.
West, exintendente de Moreno, disparó con munición gruesa directamente contra el diputado que renunció a la presidencia de la banca oficialista. “Máximo, te pido una de mínima”, apuntó horas antes de la votación en la Cámara baja y lanzó una lista de pedidos: que actúe dentro del bloque, que respete la mayoría, que olvide el “vedetismo” de quedar bien parado “sin importarte debilitar el Presidente” y que “alivie a los compañeros que están sufriendo”.
No fue todo. Le pidió que, si no cambia la postura, “de mínima” renuncie a la presidencia del PJ bonaerense, ya que -dice- el líder de La Cámpora no reúne “las condiciones para ser autoridad”. “Ninguna de las mesas de conducción, a lo largo de nuestra historia contemporánea, hubiesen debilitado a Alberto Fernández, el presidente de todos”, disparó. Y cerró avisando que va a desafiliarse del partido: “Lo que hacés no es peronismo y a mí no me conducís”.
Los rencores de West con Kirchner son de larga data, cuando en 2015 La Cámpora apuntaló a otro candidato, Walter Festa, por entonces, jefe regional de ANSES, para conducir Moreno, desafiando al jefe comunal. Finalmente, Festa ganó el territorio que desde 2019 conduce Mariel Fernández.
Antes de Festa, otro exbarón del conurbano desafió a Kirchner. Hugo Curto, quien gobernó durante más de dos décadas Tres de Febrero, dijo que La Cámpora se transformó en “una célula maligna que le impide crecer al cuerpo, que es el peronismo”. El enojo también tiene precuelas: La Cámpora instaló a Juan Debandi para disputar la conducción del distrito gobernado por el intendente del PRO Diego Valenzuela. Debandi enfrentará en la interna del PJ al exdiputado Horacio Alonso, apoyado por Curto, actual presidente del partido, y al exministro de Salud Alejandro Collia.
Horas antes de la votación en el Congreso, Ishii también había tirado con munición gruesa contra el heredero de CFK: “Quiero decirles a esos compañeros que hoy tienen la responsabilidad de ocupar una banca nacional en representación de nosotros que no traicionen al pueblo. No podemos entrar en default”. Y más: “Cuando se hizo la lista estaban escondidos. Treinta días antes no los encontrábamos. ¡Se pusieron en la lista, ahora que voten lo que necesita el Poder Ejecutivo Nacional!”, reclamó el dirigente peronista que gobierna José C. Paz desde 1999.
En su discurso de apertura de sesiones, había insistido: “No se hagan los sordos y traten de cuidar nuestro gobierno. A los legisladores les pido coherencia. ¡No sean traidores!”, dijo e hizo recordar cuando, luego de la derrota de Néstor Kirchner en 2009, indicó que saldría a “cazar traidores”.
El ministro Aníbal Fernández ya se había manifestado en duros términos cuando Kirchner anunció su salida de la jefatura de bloque en diputados. “Si no te gusta, esperemos a que vos seas presidente”, había apuntado. Ahora volvió a la carga: “Los peronistas votamos lo que nos pide nuestro Gobierno, ni nos abstenemos ni votamos en contra”, sentenció. Kirchner y los diputados que le responde hizo todo lo contrario.