Hace años que no se veía una escena como la que ocurrió el jueves en los márgenes de Ciudad Oculta, la nueva ubicación del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño. Cuando los trabajadores de la Dirección de Promoción Social enrolados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se desconcentraban de una protesta en reclamo de la efectivización de los empleados y elementos de seguridad sanitaria, una docena de patovicas que se identificaron como militantes del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de la Ciudad de Buenos Aires (Sutecba), los atacaron a golpes y palazos, incluso dentro del flamante edificio. Curioso, porque habitualmente ese ministerio está custodiado por la Policía de la Ciudad, pero ese día no había ni un efectivo.
"La realidad es que lo que pasó es una muestra del estado actual del Sutecba: está desordenado, sin un mando claro, y eso habilita a ese tipo de situaciones que expresan las disputas internas". El análisis corresponde a un viejo baqueano de los armados peronistas de la zona sur de la Capital, que asegura que el episodio del jueves fue producto de la fragmentación interna, antes que de una directiva de la conducción de Amadeo Genta.
Lo cierto es que la avanzada edad de Genta, que ya pasó los 83 años, y la muerte de su socio histórico, Patricio Datarmini, el año pasado, aceleró los tiempos de disputas internas para la renovación y agita escenas de pugilismo de las que desde hace años el sindicalismo argentino busca distanciarse.
Genta mantiene la conducción del principal sindicato de municipales de la ciudad desde la vuelta a la democracia y juega de local en Mataderos, barrio de la flamante sede del ministerio que conduce María Migliore. Oficialista de todas las gestiones porteñas y dirigente pragmático, construyó su poder con una estrategia discordante de la tradicional lista única del sindicalismo nativo. Así, integró todos los sectores internos. Genta, Datarmini y Alejandro Amor, hoy defensor del Pueblo de la Ciudad, conformaron el dispositivo de conducción en representación de diferentes listas de una organización.
Genta acredita un amplio desarrollo territorial que ofrece gobernabilidad y la capilaridad necesaria para aceitar dispositivos electorales. De una u otra manera, Genta supo hacer valer desde siempre el peso de sus más 80.000 afiliados
El jefe municipal ostenta, a la vez, un amplio desarrollo territorial que ofrece gobernabilidad y la capilaridad necesaria para aceitar dispositivos electorales. De una u otra manera, Genta supo hacer valer desde siempre el peso de sus más 80.000 afiliados que lo convirtió en el actor gremial hegemónico en la ciudad, a partir de un pacto no escrito con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), el gremio que conduce Andrés Rodríguez. El acuerdo limita el desembarco de UPCN en la administración pública porteña, pero lo habilita a desplegarse en los organismos descentralizados. Prueba de ello es la mayoría de afiliados que tiene UPCN en la Defensoría del Pueblo y el Ente Regulador de los Servicios Públicos de la ciudad.
Sin embargo, la política de precarización del empleo público aplicada por el macrismo en 12 años de gobierno agrietó su representación en diferentes carteras, que fue capitalizado por la Asociación de Trabajadores del Estado, que en la Capital conduce Daniel Catalano. Una de las carteras en las que se disputa fuerte la agremiación es, justamente, el ex Ministerio de Desarrollo social, que se mudó a donde estaba el Elefante Blanco.
El pragmatismo de Gente le permite ocupar una silla permanente en el Consejo Directivo de la CGT y, a la vez, mostrarse alineado en la constelación de sindicatos que le responden a Hugo Moyano. De igual manera, en el verano de 2008 le paralizó el gobierno al recién llegado Mauricio Macri y después se trasformó en una pieza clave para la gobernabilidad del PRO.
No es casual: la pata peronista del macrismo, personificada por Cristian Ritondo y Diego Santilli, es el vaso comunicante con el gremio que ostenta un despliegue territorial importante en las comunas 8 y 9 de la ciudad de Buenos Aires, que abarcan los barrios de Villa Soldati, Villa Lugano, Villa Riachuelo, Parque Avellaneda, Liniers y Mataderos, lo que los convierte en un engranaje central para la fiscalización de cualquier elección. Y así lo hacen valer.
Heredero. Emiliano Genta, hijo y posible sucesor.
RENOVACIÓN. En Sutecba aseguran que en las últimas elecciones Genta hubiera preferido no volver a encabezar la lista, pero que la falta de acuerdo interno para la sucesión lo convenció de ir por otro mandato. A la cabeza de la línea sucesoria está Emiliano Genta, hijo del histórico líder y secretario de Capacitación y Cultura del sindicato, que se proyecta como el próximo secretario general por la Lista Azul y Blanca, aunque no tiene allanado el camino interno.
Por la misma lista, pide pista el secretario de Organización, Aníbal Torretta, mientras que por el sector de la Lista Azul que condujo históricamente Datarmini, el secretario de Prensa del gremio, Enrique Pistoletti, también busca poner en carrera a su hijo Santiago, vocal suplente de la organización y vinculado a OBSBA.
Fuera del oficialismo, en los últimos años tomó impulso el dirigente de la Lista Celeste Carlos Elías. "Chapita", como lo conocen en el gremio, viene de una familia peronista de Villa Lugano ligada a Jorge "Corea" Sampedro, un histórico custodio de José Ignacio Rucci con vinculaciones directas con Ritondo vía el Club Albariño, epicentro de disputas en la zona sur de la ciudad. Ese entramado de relaciones no le impidió hacer campaña por el Frente de Todos en las últimas elecciones.
Tras el ataque de la patota en el ministerio porteño, la Celeste salió rápidamente a condenar "la violencia sindical de fuerzas de choque rentadas" y reclamó terminar con "la obsecuencia y los alcahuetes que convalidaron por más de 12 años la desidia del macrismo".
La elecciones internas del Sutecba están agendadas para el año que viene, por lo que, de seguro, habrá nuevos capítulos de la disputa.