07|8|2022

Carlos Raimundi: “La intención es evitar la continuidad de Almagro en la OEA”

19 de marzo de 2020

19 de marzo de 2020

“Las diferencias son clarísimas” con el uruguayo, dijo el embajador designado ante el organismo. El Gobierno define el apoyo a un candidato alternativo. Se vota este viernes. ¿Enojo de Trump?

Los 34 miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) elegirán el viernes 20 de marzo al futuro secretario general. Hasta el momento, teniendo en cuenta que se puedan presentar candidaturas incluso el mismo día de la votación, los postulantes son dos: el actual secretario, el uruguayo Luis Almagro, y la excanciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa. ¿Qué hará la Argentina? El embajador argentino designado ante el organismo, Carlos Raimundi, aseguró en una entrevista que concedió a Letra P que la posición del gobierno de Alberto Fernández sobre Almagro “ha sido crítica por una suerte de sobreactuación personal” del oriental y habló de “diferencias clarísimas” en temas como la actualidad venezolana y el golpe de Estado en Bolivia.

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“La intención es evitar la continuidad del actual secretario general. Creo que Argentina va a inclinarse hacia la posición de Espinosa”, indicó Raimundi, que aún espera su traslado y se muestra cauto mientras espera instrucciones precisas.
 

 

BIO. Carlos Raimundi nació en La Plata y tiene 62 años. Es abogado y docente. De origen radical, en los años 1990 migró al Frente Grande. Fue diputado nacional en cuatro ocasiones por la provincia de Buenos Aires. Actualmente es el secretario general del Partido Solidaridad e Igualdad (SI).

 

 

-¿Cuáles son los principales lineamientos que le encomendó el presidente de Alberto Fernández?

 

-Los mismos que ha asumido la política exterior de la Argentina: la defensa de los derechos humanos, la democracia, la autodeterminación de los pueblos, la defensa y la calidad de vida de los pueblos. No ha habido instrucciones específicas todavía para esta etapa. Probablemente serán conversadas en vísperas de mi traslado, que se vio demorado por la situación del coronavirus, que hizo que la Cancillería concentre sus energías en los asuntos consulares. 

 

-¿Cómo calificaría los últimos años de la OEA y el trabajo de Luis Almagro?

 

-La posición argentina sobre Luis Almagro ha sido crítica por una suerte de sobreactuación personal que ha llevado a la OEA a estar más identificada con las posiciones personales de su secretario general que con la opinión más equilibrada de sus Estados miembros. La posición de los Estados no fue tan unidireccional en cuanto a apoyar una posible intervención externa en Venezuela. La postura argentina, a partir de la nueva gestión, fue la de tratar de encontrar canales de acuerdos, de diálogo, de manera de evitar sanciones y bloqueos que no hicieron otra cosa que agudizar la situación social y económica que vive ese país. Pasó algo similar con Bolivia. La posición argentina fue clarísima al calificar lo ocurrido como un golpe de Estado, mientras que la de Almagro fue completamente distinta: él aceptó allí la representación del gobierno ilegítimo. lo mismo que la de un presidente autoproclamado de Venezuela. Eso marca diferencias clarísimas. 

 

 

Luis Almagro, secretario general de la OEA.

 

 

-¿Argentina ya decidió a quién votará este jueves?

 

-Quedó únicamente María Fernanda Espinosa como postulante para interrumpir el mandato de Almagro. Ella propuso un manejo mucho más institucionalizado de la OEA, con menor grado de personalismo y de protagonismo personal y más acorde con la representación institucional de los Estados integrantes. Eso le valió el apoyo de muchos países del Caribe y de México, un país muy importante. Yo creo que la Argentina, que está trazando un derrotero en el multilateralismo de la región, en la medida de lo posible, en conjunto con México, va a inclinarse hacia esa posición, a pesar de que todavía no tengo la voz definitiva de lo que va a ser el voto del país. 

 

 

María Fernanda Espinosa, excanciller de Ecuador.

 

-¿La decisión de intentar remover a Luis Almagro está tomada?

 

-Sí, la intención es evitar la continuidad del actual secretario general.

 

-¿Votar en contra de Almagro, que es el candidato de Estados Unidos, podría repercutir de forma negativa en la relación con Washington? ¿No complicaría su apoyo para la renegociación de la deuda?

 

-La mayor fortaleza de los países en cualquier negociación internacional pasa por el respeto de valores y principios históricos, así como por el sentido común. Eso los hace más fuertes que cambiar de principios en función de situaciones coyunturales. En honor de esos principios históricos es que Argentina tiene que fijar sus posiciones. Los acuerdos a los que el país pueda arribar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no dependen de la situación de la OEA, dependen mucho más de que Estados Unidos está en un año electoral y de la necesidad de que la credibilidad del Fondo no colapse por tener que reconocer el fracaso de sus políticas. La Argentina no debería nunca renunciar a sus principios históricos condicionada por un agobio financiero que se va a resolver sin la necesidad de que viole ninguno de sus principios. 

 

-¿Cómo analiza la actualidad de la región en función de las movilizaciones de finales del año pasado en varios países y del golpe de Estado en Bolivia?

 

-Me identifico con las experiencias populares que gobernaron la región la primera parte de este siglo, cuando se dio esa convergencia de liderazgos y se ensayaron otras experiencias de organización y de integración regional, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Al haber cambiado el mapa político, resurge la OEA, que era la que tenía las instituciones más establecidas, pero que, al mismo tiempo, tiene una historia muy oscura en cuanto a haber protegido regímenes no democráticos. Al estar tan influenciada históricamente por las políticas intervencionista de Estados Unidos en la región, hay que establecer principios muy fuertes. En la actualidad esto me lleva a priorizar la lucha para que los pueblos que están más movilizados transformen esa movilización en un factor de unidad política que les permita disputar el poder estatal. Esto no es función de un embajador, este es el rumbo con el cual debería colaborar la Argentina en general, tratando de trasladar el mensaje de lo que sucedió en nuestro país: tuvimos cuatro años de gobierno neoliberal con movilizaciones tremendas y logramos transformarlas en unidad política.