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La representación de las mujeres en el cine argentino más visto

La representación de las mujeres en el cine argentino más visto

01/08/2019 20:06

En 2016, Bárbara Duhau y Taluana Wenceslau, que integraban la organización Un Pastiche - Género y Comunicación, publicaron el informe “Representaciones de género en el cine argentino: un análisis de los personajes femeninos en las películas argentinas más vistas”, en el cual desmenuzaron con detalle la situación de subrepresentación de las mujeres en el cine argentino. Para ello, analizaron las diez películas nacionales aptas para menores de 13 años más vistas en Argentina estrenadas entre enero de 2010 hasta mayo de 2013. Tal como ellas indican, “cada personaje femenino hablante (es decir, que pronuncia una o más palabras distinguibles en la pantalla) o nombrado (que pudiera identificarse con un nombre) fue considerado en esta investigación". Entre otras conclusiones, las autoras indicaron que a la poca representatividad de las mujeres en el cine argentino se le suma la falta de datos cuantificables.

 

 

Seis años después del estreno de estas películas, en un contexto de cambios de narrativas en la sociedad, de crítica a valores patriarcales desde una perspectiva transversal en el ámbito público, ¿está a la altura la ficción cinematográfica argentina? Las cinco películas argentinas más vistas en 2018 suman un total de 4.105.000 espectadores, las cuales a su vez ocuparon los primeros puestos el ránking a nivel nacional, incluyendo películas extranjeras.


 

 

El ránking de las cinco películas argentinas más vistas en el país en 2018 estuvo encabezado por “El Ángel”, con 1.335.000 espectadores, producción dirigida por Luis Ortega. En segundo lugar se ubicó “El Amor menos pensado”, con 770.000 espectadores, dirigida por Juan Vera. “Re Loca” (745.000 espectadores), dirigida por Martino Zaidelis ocupó el tercer puesto y “Mi obra maestra” (720.000 espectadores), dirigida por Gastón Duprat, el cuarto puesto. Por último, “El Potro”, película dirigida por Lorena Muñoz, obtuvo 535.000 espectadores. A primera vista, salvo la película “El Potro”, las otras cuatro producciones cuentan con directores varones y amplia mayoría de guionistas de este mismo sexo.

El Test de Bechdel es una de las primeras y más clásicas formas de analizar si una película cumple con un mínimo de representación femenina. Este test consta de tres preguntas que uno debe hacer luego de ver una película: ¿Aparecen al menos dos personajes femeninos en la película? (y en ese caso ¿tienen nombre?), ¿se hablan una a la otra en algún momento? y, por último, ¿esta conversación trata de algún tema que no refiera a un hombre? (no limitado a relaciones románticas, por ejemplo dos hermanas hablando de su padre no supera el test).

 

 

Si analizamos estas cinco películas con el foco del estudio de Un Pastiche, y además las exponemos al Test de Bechdel, observamos que sólo superan dicho test las producciones “El amor menos pensado” y “Re loca”. Esto es sólo el punto de partida. Por más sencillo que parezca, la gran mayoría de las películas que ocupan el escenario mainstream no supera este filtro.

En el caso de “El amor menos pensado” son cinco los personajes mujeres que forman parte de la historia. Todas ellas llevan nombre, poseen algún vínculo con otro personaje mujer y cumplen un rol en la película. Pero al analizar específicamente sus conversaciones en la película, en varias escenas la protagonista Ana, interpretada por Mercedes Morán, habla con su amiga Lili y con su mamá Cora. Las otras mujeres del relato están relacionadas al protagonista varón de la película y no hablan con otras mujeres.

El argumento de la película gira en torno al viaje hacia al exterior que emprende el hijo de la pareja protagonista. En las charlas entre Ana y otros personajes femeninos se transitan temas como la felicidad, el futuro, el tedio, la motivación, pero las charlas principales giran en torno a hombres (el marido, el ex marido, la pareja actual, el hijo). Sin embargo, es interesante observar que la mayoría de las conversaciones de Ana tratan sobre su hijo. Es por eso que la película posiciona al personaje femenino principalmente en el rol de madre, el cual entra en jaque cuando su hijo decide irse a vivir a otro país.

A partir de allí, la protagonista comparte durante toda la película la transición para reconfigurarse en su papel de mujer, ya sea con su pareja o con su entorno cercano, al quebrarse su rol en la maternidad.

Por otra parte, en “Re loca” la protagonista de la película es Pilar, un personaje femenino interpretado por Natalia Oreiro, quien narra en primera persona el relato. Las conversaciones de la película que son entre personajes femeninos juegan un rol destacado en la película y tratan temas ligados a proyectos profesionales y a cuestiones emocionales propias, aunque también hay diálogos entre mujeres sobre varones.

En esta película la protagonista no cumple un rol de cuidado desde un aspecto interesante. Cuando su hermana le pide que le cuide a su gato, ella acepta pero finalmente el gato fallece porque ella se olvida de darle de comer. A su vez, la protagonista está casada y su marido tiene un hijo adolescente de un matrimonio anterior. El chico vive con ellos porque su madre “se borró”. El rol de las mujeres en esta película tiende a poner el foco en la carrera profesional, en sus sentimientos, sus anhelos y aspiraciones, los cuales podrían estar ligados a los hombres, pero no es el caso.

 

 

Desde 2015 a esta parte, el movimiento generado por el Colectivo #NiUnaMenos ha trabajado en el ámbito público en forjar concientización y visibilización de las diferentes violencias que sufren las mujeres en el país. El cine, entendido como industria cultural, tiene responsabilidad sobre los estereotipos que construye y transmite a la sociedad. El orden simbólico que se establece a través de estas representaciones refleja en su mayoría desigualdad. Sin embargo, se comienzan a observar casos que hacen eco de estas reflexiones y buscan transmitir otras formas de ser mujer, o por lo menos de replantearse la forma en que lo son.