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De perfil académico y pasado en la gestión Kirchner, suena como ministro de Seguridad de Perotti en Santa Fe. Dice que aún “no le ofrecieron nada”. Su “estrecha” relación con Alberto Fernández.
Por 07/10/2019 11:50

Para Marcelo Sain, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tiene un efecto contagio: todo lo que toca lo pudre. Por eso –dice, juntando las manos en el aire- es necesario detonarla. Explica que, de esta forma, todo lo impuro e inorgánico será expulsado para poder reconfigurar un nuevo sistema de inteligencia y, así, mejorar la justicia y la seguridad pública. Su nombre suena para ocupar la cartera de seguridad de Santa Fe, pero afirma que “nadie” lo llamó. Ya está trabajando en esa provincia, en Rosario particularmente, donde asiste a los fiscales en investigaciones complejas al frente del Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación.

Néstor Kirchner lo devolvió al peronismo del que se había alejado en los ’90, cuando Carlos Menem viró el partido hacia el neoliberalismo. Antes de cargos formales, asesoraba junto a Gustavo Béliz al santacruceño sobre lo que pasaba en la provincia de Buenos Aires en materia de drogas, policías y el mundillo criminal.

Alberto Fernández, con quien dice mantener una relación “estrecha”, fue quien le abrió la puerta al kirchnerismo inicial, aquel que el propio Fernández repasa constantemente entre la nostalgia y el modelo a imitar. A Sain, Rosario le sabe a aldea y su instinto político mira por encima.

BIO. Fue viceministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires entre 2002 y 2003, titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria desde que Néstor Kirchner la creó en 2005 hasta 2009 y director de la Escuela Nacional de Inteligencia. De perfil académico, concursó y ganó la jefatura del Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, donde asiste a fiscales en casos complejos.

 

 


Foto: Sebastián Villalba


-En Santa Fe, el socialismo perdió las elecciones después de 12 años en gran parte por el factor violencia e inseguridad. ¿El PJ tiene una oportunidad de revertir estos problemas?

-Totalmente. Como en todos lados, primero debe pacificar los lugares de conflictos armados y desarticular la protección del Estado a las organizaciones criminales. Pero la estrategia no debe terminar en el ministerio de Seguridad, debe comprometer a todos los órganos del Estado. La ciudad integrada debe llevarse a los barrios populares. Hay que construir ciudadanía para revertir el ciclo de violencia. Si el peronismo no desarrolla una política y estrategia de seguridad pública con el norte en esto que señalo, no resolverá los problemas históricos.

-¿Eso se da con una conducción supra y fuerte? Omar Perotti en su campaña dijo “Yo sí voy a conducir a la policía”. ¿Es válido?

-Esto se da solo con la conducción política de la policía. La única experiencia feliz en este sentido fue (León) Arslanián en Buenos Aires. Planificación multiministerial y una férrea conducción de instrumento policial. Que Perotti recupere la conducción política de la policía es la condición sine qua non para que todo funcione. Hasta ahora hubo conducción de la policía. La policía autogestionada no resultó.

 



-¿Perotti le ofreció ser ministro de Seguridad?

-No. No hay nada. Vengo del peronismo y tengo una histórica relación con dirigentes santafesinos, que se hizo cuando participamos del gobierno de Néstor y Cristina. Perotti tiene que producir una vuelta de página institucional en Santa Fe, pero a mí no me han ofrecido nada.

-Hubo trascendidos similares para una futura cartera nacional y hasta en la provincia de Buenos Aires. ¿Qué hay de cierto? ¿Qué vínculo tiene con Alberto Fernández?

-Muy estrecho, de mucho aprecio. Ahora, no hubo llamado para reunirme. Yo soy un servidor del peronismo. Eso soy. En su momento, entré al gobierno de Kirchner por él. Incluso, antes de los cargos formales lo asesoraba. Últimamente, mi equipo ha tenido reuniones con gente de (Axel) Kicillof, y desde la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (Unmet) con equipos técnicos de materia de seguridad pública que se reúnen con Alberto.

 


Foto: Sebastián Villalba



-¿Por dónde se empieza en materia de seguridad en un momento en que la Justicia federal es cuestionada y encima se la vincula con los servicios de inteligencia?

-Hay que acabar con la AFI definitivamente y diseñar un nuevo sistema de inteligencia. Es una condición para todo lo demás.

-¿Cómo es eso?

-Para reformar la justicia y la seguridad hay que detonar la AFI. Como está hoy es inconvertible. Hay que reformarla sentándote arriba. No podés reformar la Justicia, ni purificar la Procuración de la Nación, si no la sacás a la AFI de Comodoro Py. Nunca va a haber depuración judicial a la altura del estado de derecho si no la sacás, y siempre habrá extorsión de la justicia sobre la estructura del poder político. Hay que descolonizar a la justicia federal de la AFI y de la DEA.

-¿Y los llamados agentes inorgánicos?

-Lo inorgánico es ilegal. Toda producción de Inteligencia inorgánica es una banda criminal organizada, y hay que tratarla como tal, y por lo tanto hay que investigarla, perseguirla y meterlos presos.