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Sus referentes visitaron esta semana a la ex mandataria. En 2017, tras cuestionar su conducción, rompieron el bloque, jugaron con Randazzo y se acercaron a Cambiemos. Ahora hablan de “reconciliación”.
Redacción 09/11/2018 13:59

“Nos reconciliamos”, sintetizó el ex diputado provincial y dirigente del Movimiento Evita Fernando Navarro. El Chino fue entrevistado en el programa "Hay otra historia", del canal Crónica TV, y allí explicó cómo fue la reunión que esta semana mantuvo, junto a otros referentes del espacio, con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

“Fue un reencuentro que tiene que ser visto como algo natural en el marco de una Argentina que está arrinconada por un gobierno que empobrece y ajusta y que poco a poco empieza a mostrar la voluntad de reprimir”, justificó Navarro.

El Movimiento Evita es uno de los espacios sociales que creció al calor de los cacerolazos y los piquetes de 2001, cuando el país transitaba su peor crisis económica y política.

Cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia, fue de los primeros grupos que se integró como aliado del Gobierno y continúo en esta línea K hasta la culminación del mandato de Cristina. Sin embargo, con la derrota electoral del peronismo en 2015, el Evita tomó distancia de la ex mandataria, rompió el bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, en 2017 cuestionó abiertamente su liderazgo y se sumó al armado electoral propuesto por el ex ministro del Interior Florencio Randazzo.

 

 

La apuesta del PJ Cumplir culminó con una resonante derrota electoral que dejó fuera de la Legislatura a Navarro, quien apostaba a retener su banca por la Tercera sección electoral, y limitó a un solo escaño, la de Patricia Cubría, la estructura del Evita en el Parlamento bonaerense.

Lo que siguió fue un derrotero de los dirigentes para intentar sostener algo del poder obtenido durante los gobiernos kirchneristas. Por eso fueron, como en 2003, uno de los primeros grupos que tendieron puentes con el gobierno de Cambiemos. Aunque obtuvieron la atención de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, con el paso de los meses y el avance de la crisis quedó en evidencia que era un acuerdo efímero.

“Cristina, por lo que expresa simbólica y electoralmente, es una dirigente que ocupa un lugar más que importante”, definió Navarro.

 

 

La decisión del Evita de volver a tocar la puerta de CFK luego de haber renegado de su liderazgo se basa exclusivamente en la dote electoral que sostiene la ex presidenta.

De acuerdo a las recientes encuestas, la senadora nacional es la única que supera en intención de voto al presidente Mauricio Macriincluso en un eventual ballotage según un sondeo que estudian en la Casa Rosada.

Estos datos fueron clave para desactivar el tono anti K que mostró el Movimiento Evita en el último tiempo.
 


“Siempre hay un instante de tensión cuando hace mucho que no te ves”, confió Navarro sobre el encuentro con la ex presidenta y negó el rotulo de “traidor” que sectores kirchneristas le endilgaron. “Se habló mucho de traidores, pero a la hora de estar en la calle estamos todos en el mismo lugar”, dijo.

Desde el Evita se agita ahora la idea de un espacio opositor heterogéneo, pero unido a partir de la necesidad de desbancar a Cambiemos del Gobierno.

“Nos reencontramos con Cristina porque tuvimos diferencias y muchas de ellas las seguimos teniendo, pero está claro que es una dirigente de un gran valor”, remarcó Navarro, ilusionado en volver a ser parte de las listas K en 2019.

Golpeado por derrotas electorales, el Evita volvió al regazo de CFK

Sus referentes visitaron esta semana a la ex mandataria. En 2017, tras cuestionar su conducción, rompieron el bloque, jugaron con Randazzo y se acercaron a Cambiemos. Ahora hablan de “reconciliación”.

“Nos reconciliamos”, sintetizó el ex diputado provincial y dirigente del Movimiento Evita Fernando Navarro. El Chino fue entrevistado en el programa "Hay otra historia", del canal Crónica TV, y allí explicó cómo fue la reunión que esta semana mantuvo, junto a otros referentes del espacio, con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

“Fue un reencuentro que tiene que ser visto como algo natural en el marco de una Argentina que está arrinconada por un gobierno que empobrece y ajusta y que poco a poco empieza a mostrar la voluntad de reprimir”, justificó Navarro.

El Movimiento Evita es uno de los espacios sociales que creció al calor de los cacerolazos y los piquetes de 2001, cuando el país transitaba su peor crisis económica y política.

Cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia, fue de los primeros grupos que se integró como aliado del Gobierno y continúo en esta línea K hasta la culminación del mandato de Cristina. Sin embargo, con la derrota electoral del peronismo en 2015, el Evita tomó distancia de la ex mandataria, rompió el bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, en 2017 cuestionó abiertamente su liderazgo y se sumó al armado electoral propuesto por el ex ministro del Interior Florencio Randazzo.

 

 

La apuesta del PJ Cumplir culminó con una resonante derrota electoral que dejó fuera de la Legislatura a Navarro, quien apostaba a retener su banca por la Tercera sección electoral, y limitó a un solo escaño, la de Patricia Cubría, la estructura del Evita en el Parlamento bonaerense.

Lo que siguió fue un derrotero de los dirigentes para intentar sostener algo del poder obtenido durante los gobiernos kirchneristas. Por eso fueron, como en 2003, uno de los primeros grupos que tendieron puentes con el gobierno de Cambiemos. Aunque obtuvieron la atención de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, con el paso de los meses y el avance de la crisis quedó en evidencia que era un acuerdo efímero.

“Cristina, por lo que expresa simbólica y electoralmente, es una dirigente que ocupa un lugar más que importante”, definió Navarro.

 

 

La decisión del Evita de volver a tocar la puerta de CFK luego de haber renegado de su liderazgo se basa exclusivamente en la dote electoral que sostiene la ex presidenta.

De acuerdo a las recientes encuestas, la senadora nacional es la única que supera en intención de voto al presidente Mauricio Macriincluso en un eventual ballotage según un sondeo que estudian en la Casa Rosada.

Estos datos fueron clave para desactivar el tono anti K que mostró el Movimiento Evita en el último tiempo.
 


“Siempre hay un instante de tensión cuando hace mucho que no te ves”, confió Navarro sobre el encuentro con la ex presidenta y negó el rotulo de “traidor” que sectores kirchneristas le endilgaron. “Se habló mucho de traidores, pero a la hora de estar en la calle estamos todos en el mismo lugar”, dijo.

Desde el Evita se agita ahora la idea de un espacio opositor heterogéneo, pero unido a partir de la necesidad de desbancar a Cambiemos del Gobierno.

“Nos reencontramos con Cristina porque tuvimos diferencias y muchas de ellas las seguimos teniendo, pero está claro que es una dirigente de un gran valor”, remarcó Navarro, ilusionado en volver a ser parte de las listas K en 2019.