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Bolsonaro se encamina a un triunfo histórico y el PT sueña con el milagro

La última encuesta difundida en la tarde del sábado le auguraba 55% al ultraderechista y 45% a Haddad. El petista no logró conformar el ansiado "frente democrático". Todo parece definido.

SAN PABLO (Enviado) La principal avenida de esta ciudad, "La Paulista" rebalsa de jóvenes que sin mas identificación partidaria que una calco en el pecho con el número 13, que es la lista de Fernando Haddad, y cartulinas escritas a mano invitan a conversar a los transeúntes que aún no definieron su voto o piensan votar en blanco en las elecciones presidenciales del domingo. Hay incluso unos toldos donde se ofrece jugo o café y se distribuyen volantes que más que el voto por el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) piden no votar a Jair Bolsonaro, que es parecido pero no es lo mismo. Da la impresión que la mayoría de los que se paran a conversar piensan como ellos y que la decisión de salir a militar desde cierto lugar "apolítico" sirve para calmar conciencias pero no para dar vuelta elecciones.

 

La tendencia parece irreversible. Bolsonaro sacó 46% en la primera vuelta y Haddad 29%. La escasa diferencia que tiene que recortar el candidato ultraderechista para llegar al definitorio 50% y el fracaso del PT en conformar un "frente democrático" con el resto de los partidos políticos para frenar "al fascismo" dan casi por resuelto el pleito electoral.

 

Arribado este viernes desde Francia, Ciro Gomes, que salió tercero y había esbozado antes de irse un voto anti Bolsonaro, declaró que no apoyaba a ningún candidato. Postura similar a la que deslizó el ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, otro a quienes los petistas apostaban podía sumarse. 

 

Las únicas buenas noticias para los petistas vienen de fuera de la política. A la mencionada ola juvenil universitaria -varias universidades sufrieron intervención policial por hacer propaganda partidaria, algo que en Brasil está prohibido- se sumaron en los últimos días varios artistas e influencers que, dejando de lado las críticas que sostienen contra el PT, expresaron su voto por Haddad y contra Bolsonaro. En la misma sintonía se movió el ex Juez de la Corte, Joaquim Barbosa, quien tuit mediante dijo que el voto debe ser racional y como Bolsonaro le da miedo, votará a Haddad. Referencia al margen, Barbosa fue promovido a la Corte por Lula. Fue el primer negro en ocupar ese lugar y después juzgó y encarceló a la cúpula del PT por corrupción. 

 

También las encuestas le dan alguna esperanza al profesor universitario. Desde el aplastante 60% que le pronosticaron tras la primera vuelta, la última encuesta de DataFolha le augura ahora 55% a Bolsonaro, reduciéndose a 10% (que puede leerse como 5%) la ventaja respecto a Haddad, que midió 45%. IBope fue aún mas generosa: 54% a 46%.

 

 

Del otro lado, seguro de su triunfo, Bolsonaro pidió a sus hijos y a su círculo político íntimo que no hicieran declaraciones públicas. Hay quienes interpretan que las afirmaciones de su hijo Eduardo acerca de que podrían cerrar la Corte Suprema "con un cabo y un soldado" y algunas insinuaciones de similar tenor de su candidato a vice, el general Hamilton Mourao, lo llevaron a "perder" votos. Amparándose en su estado de salud post intento de asesinato, Bolsonaro restringió al mínimo sus apariciones públicas y en los medios.

 

Justamente los medios han tenido un leve viraje respecto a su posición inicial. Muchos petistas responsabilizan a la poderosa Cadena O Globo por el descrédito en que se encuentran subsumidos en buena parte de la sociedad. Las decisiones judiciales del juez Sergio Moro (que encarceló a Lula) fueron muchas veces primicias para O Globo, que posee el único canal de TV con alcance nacional en el extenso y heterogéneo Brasil, durante años las noticias de corrupción fueron tema central para el multimedios esmerilando primero al gobierno de Dilma Rouseff y después al PT y a Lula

 

Es debate para comunicólogos hasta dónde fueron O Globo y otros grupos como el paulista Folha o la revista Veja, los que desprestigiaron al PT, y hasta dónde sus propios errores. Pero lo llamativo de esta elección es que es la primera en la que ninguno de los dos candidatos cuentan con su respaldo. Incluso al contrario, sin defender a Haddad, Folha sobre todo, Veja un poco menos y más levemente O Globo, sostienen una línea editorial que alerta sobre los peligros para las instituciones democráticas y la "libertad de prensa" de cara al próximo gobierno.

 

 

 

Un dato que ilustra, la caravana de autos y motos que recorrió el sábado las calles de Río de Janeiro respaldando a Bolsonaro, gritaban consignas contra O Globo, a quien acusaban de mentir. Se entiende, el fuerte del candidato han sido las redes sociales, whatsapp sobre todo, con mucha difusión de noticias falsas e ignorando a la ¿otrora? todopoderosa O Globo que, después de años de ejercer el privilegio de difundir el debate presidencial final, esta vez se quedaron con las ganas porque, con la excusa nuevamente de su estado de salud, Bolsonaro pegó el faltazo. 

 

Haddad en cambio, recorrió todos y cada uno de los medios que pudo, dejó de lado el rojo furioso de la campaña de la primera vuelta y pintó con los colores de la bandera brasileña toda la estética de campaña. Las declaraciones pro agenda de género de su candidata a vice, la comunista y feminista Manuela D´ávila, quedaron en el olvido y apeló al voto de evangélicos y católicos con promesas de no impulsar el aborto legal y desmintiendo las acusaciones de los bolsonaristas de que, como ministro de Educación, difundió libros sobre sexualidad en las escuelas primarias. 

 

Fue más allá, aprovechó el reproche público de un rappero para aceptar que el PT había "dejado de hablar el lenguaje del pueblo" y hasta reconoció que pudo haber habido corrupción durante los gobiernos de Lula y Dilma. En el campamento del PT dicen que la estrategia fue fidelizar el voto puro en primera vuelta y apelar al otro en la segunda. La diferencia que les sacó Bolsonaro complicó esa estrategia. 

 

¿Y que dicen los bolsonaristas? No dicen mucho. Los contactos con la prensa son mínimos, sus dirigentes escasos y la percepción es que la mayoría de los que lo votan son los despolitizados, que dan alguna vaga respuesta generalmente sostenida en los ejes anti PT: corrupción, Inseguridad y militares. Las encuestas marcan que el grueso de sus votantes son clase media y alta, aunque tiene arriba del 40% en los sectores pobres. De hecho ganó por amplia diferencia en las favelas de Rio de Janeiro y San Pablo y en los suburbios obreros de esta ciudad. 

 

Entrevistado por LetraP el jefe del departamento de historia de la Universidad de San Pablo, Osvaldo Coggiola lo resumió así: "Hubo un sector popular que con Lula compro auto e incluso casa y votaba al PT pero ahora quieren alguien que les proteja ese auto y esa casa y por eso votan a Bolsonaro". Antes fue Lula, ahora es Bolsonaro, en definitiva la persistencia de los pueblos en buscar líderes, jefes, caudillos, protectores sigue vigente aún en pleno siglo XXI casi como lo era al principio de los tiempos. 

 

Donald Trump.
Donald Trump.

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