La crisis de la lechería

Privados van por Sancor: la Nación y Santa Fe negocian el destino de un emblema lácteo

La cooperativa atraviesa una compleja situación financiera. Había sido auxiliada por Néstor Kirchner y Hugo Chávez a través de un fondo binacional de sustento. Los efectos de la caída del consumo.

Sancor es hoy un buey moribundo en el medio del desierto. Un animal golpeado pero aún bien alimentado al que las aves de carroña empezaron a sobrevolar. Emblema de la industria láctea argentina, atraviesa una situación financiera crítica. Una simplificación podría atribuir la crisis a la caída cada vez más pronunciada de Venezuela, principal comprador de leche en polvo de la cooperativa. Pero la realidad es más compleja y el rojo de $1.500 millones reportado a la Bolsa en el primer trimestre del año se explica, además, con razones políticas: cuando en 2006 la firma deambulaba sin perspectivas de continuidad, los entonces presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez se comprometieron a una especie de salvataje. Constituyeron un Fideicomiso binacional de intercambio petrolero, en el que los bolivarianos compraban leche en polvo y enviaban crudo al país. Esta salida parcial se dio justo cuando el magnate húngaro George Soros merodeaba las instalaciones de la planta de Sunchales, con claras ansias compradoras. Hoy, diez años después, volvieron los sondeos privados nacionales y extranjeros por la compañía láctea con importante injerencia en el mercado interno: según detallan, ostenta hoy casi el 52% de las leches infantiles, el 40% de los quesos procesados, el 22% de la manteca y participaciones superiores al 15% en otros productos como yogures, postres y crema de leche.

 

La crisis del sector lechero está pegando fuerte y el mercado resentido en volúmenes de demanda tampoco clarifica el escenario. Las consultas para ver los números de la compañía cuentan con la bendición del Gobierno nacional, que ha decidido sacar el pie del acelerador y esperar antes de decidirse por continuar el esquema en tándem con Venezuela. La relación de la Casa Rosada con la nación bolivariana es cada vez más ambigua, pero la situación de Sancor no admite mayores dilaciones. De hecho, a principios de año, uno de los alfiles del jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ex LAN Gustavo Lopetegui, recibió a directivos de la láctea para escuchar los problemas de primera mano. Pero no hubo avances. Es natural: la Nación observa problemas difíciles de recuperar dentro de los ejercicios contables de la cooperativa, y ya está al tanto de sondeos que ofrecen comprarla con los pasivos pero con recortes en el personal. Un ajuste que las provincias donde se instalan las fábricas no quieren ni que se mencione.

 

En la otra esquina se paró Santa Fe. El gobernador Miguel Lifschitz, según cuentan sus allegados, se ocupa a diario del tema con una posición que por ahora parece firme: la provincia quiere que Sancor siga siendo cooperativa. Aunque el mandatario socialista sabe que el fideicomiso tiene problemas reales, destaca en cada reunión el carácter social y sectorial que tuvo la empresa, abriéndose a negociaciones y pagando a los productores mejores precios por el litro de leche que lo que abona la competencia. Las autoridades nacionales, por su parte, no están dispuestas a sostenerla con subsidios. No quiere sentar un antecedente de salvataje que se convierta en moneda corriente en un contexto de pymes en crisis por los tarifazos energéticos y la disparada inflacionaria. En el gobierno de Mauricio Macri entienden que sólo una reestructuración puede enderezar el rumbo, y eso sólo pueden hacerlo capitales privados con espalda financiera.

 

El que tiene un pie en cada extremo y trata de articular entre la empresa y los gobiernos es el ministro de Agricultura nacional, Ricardo Buryaille. Lo hace por medio de uno de sus hombres de confianza, el secretario de Lechería, Alejandro Sanmartino.

 

UN CONTEXTO DESFAVORABLE. La situación de Sancor es un problema grande dentro de un escenario de cuidado para el socialismo en Santa Fe. La industria láctea, actividad central de la provincia, atraviesa una crisis que viene de arrastre y que hoy se intensificó. Pero no es el único rubro con nubes al frente. Hace unos días, el ministro de la Producción, Luis Contigiani, presentó junto al titular de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), Guillermo Moretti, un estudio de impacto de las importaciones en los rubros que apuntalan la actividad fabril. Santa Fe, situada en una de las plazas con más negocio agropecuario, se vio afectada por un aumento del 20% de las importaciones en lo que va del año, en lo que tiene que ver con vehículos en general (terrestres, tractores, accesorios, carrocerías).

 

En la cadena del mueble, en tanto, se incrementó en el primer trimestre del año casi un 52% la participación de importados de China, mientras que la entrada de muebles prearmados de madera o plástico fue del 223% y 210%. Línea blanca reportó un ingreso global de importaciones que superó el 130% en refrigeradores y congeladores. El sector campanas de frenos y sus componentes registró un 40,66% más de producto importado, sobre todo desde Brasil, en tanto las importaciones en ruedas para remolques crecieron 10,43%. Y calzado, otro rubro afectado en todo el país por el tema de las tarifas de la energía, tuvo en Santa Fe una suba de importaciones del 25%. 

 

@leandrorenou

 

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