Esta semana, la gobernadora, María Eugenia Vidal, planea desembarcar en Tigre, para desarrollar una actividad protocolar, junto al intendente de esa localidad, Julio Zamora, y la secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano del Municipio, Malena Galmarini.
La visita no será solo de gestión. Buscará además, mostrar la buena relación que la mandataria sostiene con el espacio del Frente Renovador, comandado por Sergio Massa.
El “acuerdo” de gobernabilidad, que sostienen ambos sectores, transita por estas horas algunas turbulencias.
Es evidente que para el massismo la mudanza del intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre, al vidalismo, no fue una buena noticia. Aunque tampoco los tomó por sorpresa.
Las internas que el jefe comunal con otros sectores del espacio, no parecían poder sostenerse por más tiempo.
Además, de la Torre había despejado la ruta hacia Vidal tiempo atrás, durante la campaña, cuando intentó gestionar un acuerdo electoral con el Pro.
Desde el massismo se resignaron a la mudanza, aunque alertan sobre las consecuencias que estos cambios pueden provocar en la coalición de gobierno, conformada por el Pro y la UCR.
Si de la Torre es ubicado al frente del ministerio de la Producción, en reemplazo del radical, Jorge Elustondo, el malestar hacia el gobierno que desde hace tiempo muestra un sector de la UCR, podría convertirse en un enfrentamiento directo.
Para el massismo, si sucede esta pelea interna, va a resultar difícil mantener la “gobernabilidad” acordada.
Es decir, si las internas en Cambiemos se profundizan, va a resultar muy complejo sostener la buena convivencia, tanto en el ámbito legislativo, como