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Córdoba

Ganó Schiaretti y De la Sota nacionalizó la victoria

Massa se sumó a la foto, pero tuvo que hacer notas fuera del escenario. La alianza UCR-PRO no ganó en la suma de fuerzas. El FpV quedó tercero.

A la misma hora que los presidentes de mesa abrían las escuelas para ordenar el ritual de la votación, los operarios llegaban a la avenida General Paz, para comenzar a armar el escenario.
La estructura, que terminó de ordenarse con pantalla gigante y carpa de recepción, a las 15 horas, fue montada sobre la calle de ingreso a la histórica unidad básica de Unión por Córdoba. Allí, donde cada año electoral, el inmenso salón de la planta baja funciona como bunker partidario.
El gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, sabía que Juan Schiaretti, (antesesor y sucesor en el ejecutivo durante varios períodos) iba a ganar los comicios que se celebraron el domingo 5 de julio en la provincia.
Con 16 años de gobierno continuado, ambos dirigentes apostaron a celebrar las dos décadas de gestión. Y los números no le dieron la espalda, aunque tampoco fueron holgados.
Con más del 80 por ciento de los votos escrutados, la fórmula a la gobernación de Unión por Córdoba, compuesta por Juan Schiaretti y el intendente de San Francisco, Martín Llaryora obtuvo el 39,19 por ciento. La alianza de la UCR, el PRO y el Frente Cívico, contenida en la fórmula del radical, Oscar Aguad, y el macrista, Héctor Baldassi, logró el 33,82 por ciento. 
En tanto el FpV, que con el sello Córdoba Podemos, ubicó al intendente de Villa María, Eduardo Accastello junto al actor cómico, Luis cacho Buenaventura, obtuvo el 17,51 por ciento.
Más alejados se ubicaron el FIT con 5,09 por ciento. El MAS con el 1,49. El MST Nueva Izquierda con el 1,47, y el Frente Progresista y Popular con el 1,40 por ciento.
De la Sota, protagonista indiscutido de una elección donde su sucesor prefirió conservar un perfil bajo, nacionalizó de inmediato la victoria mencionando a Mauricio Macri y Daniel Scioli como los perdedores de esta contienda. Fue en alusión a la situación de las fórmulas electorales que habían avalado.
También, litigo hasta último minuto el lugar que iba a asignarle a su contendiente interno en las PASO, en la alianza UNA, Sergio Massa.
La tarde del domingo, Felipe Solá, Roberto Lavagna, y Graciela Camaño, se habían instalado en el hotel King David, ubicado enfrente del bunker de UPC, en espera de la llegada de Massa.
La idea inicial era ser parte del festejo, que finalmente se concretó, aunque solo con una foto y agradecimientos. De la Sota quería mostrar la fortaleza de UNA, pero dejar claro que la victoria de Córdoba no le pertencía al Frente Renovador.
Massa no pudo hablar en el escenario, pero se encargó de "demorarse" en el mencionado hotel, para luego "usurpar" el bunker delasotista y hacer algunas declaraciones a la prensa.
El otro presidenciable que jugó en el distrito, aunque con menor suerte, fue Macri, quien tuvo una desacertada versión cordobesa de Cambiemos.
Aunque la diferencia entre Schiaretti y Aguad no fue abrumadora, la sumatoria de la UCR, el PRO y el Frente Cívico, resulto muy inferior a la suma de los votos que los tres candidatos por separado lograron obtener en las dos últimas elecciones.
En 2011, cuando Schiaretti ganó su primer gobernación, Luis Juez obtuvo el 29.5 por ciento, y Oscar Aguad el 22,9. Dos años después, en las elecciones legislativas, Aguad por la UCR obtuvo el 22,67 por ciento, y Baldassi del PRO el 14,41. Y sin contar los 3,72 puntos que obtuvo el Frente Progresista, que avalaba Luis Juez.
La sumatoria de todos los actuales aliados de Juntos por el Cambio, superaba ampliamente el resultado que obtuvieron en estos comicios. 
El problema fue que quienes buscaban ser aliados para unificar votos, habían sido horas antes, fervientes enemigos. De hecho, el intendente de la capital, Ramón Mestre, tuvo que ceder su candidatura a la gobernación al diputado Aguad, para cerrar el acuerdo con su archi enemigo, Juez. Y este a su vez, debió olvidar su "sueño" de ser gobernador,  para despejar el camino del diputado nacional. Claro que a cambio, obtuvo la posibilidad de reelegir en su banca en el Senado Nacional. 
Por eso la fórmula, a poco de lanzarse, comenzó a sufrir el desgaste de la convivencia. 
En el caso de Accastello, su tercer puesto podría leerse como una derrota nacional del kirchnerismo, que opero durante la última semana con un segundo lugar, o en el peor de los casos un empate codo a codo con la UCR, que nunca sucedió.
Eso no desmerece sin embargo, la tarea del intendente de Villa María, que logró obtener un porcentaje superior al obtenido por la kirchnerista, Carolina Scotto, en 2013, cuando obtuvo el 15,7 por ciento.
En Córdoba existe un fuerte antikirchnerismo, nacido al calor de la pelea entre el campo y el gobierno, en 2007.
El entonces gobernador, Schiaretti, tomó partido por los ruralistas, y se enemistó con CFK. Esto le valió algunas restricciones económicas, que terminaron victimizando al ejecutivo local, y ubicando en un antipático lugar a la presidenta.
Daniel Scioli, candidato presidencial del FpV, no parece quedar fuera de este enojo, ya que para el ciudadano cordobés, "hace lo que dice la presidenta". 
Habrá que ver si en Agosto, o en Octubre, esa mirada cambia, o se potencia.
En Córdoba se votó además, la renovación total de la legislatura provincial, que es unicameral y está conformada por 70 bancas. 
Más allá del resultado final, no se espera un cambio fundamental en la constitución, ya que UPC cuenta actualmente con  la mayoría con 40 escaños, y la victoria los confirmá en ese podio. En tanto la UCR tiene la primera minoría con 11 bancas, y el Frente Cívico un bloque de 10 integrantes.
En el caso del FpV, si bien no compitió en la última elección de 2011, logró armar un bloque de cuatro miembros, con peronistas que se fueron del delasotismo, y algunos juecistas enojados por el rumbo que tomó su jefe político.
Hay además representación de fuerzas vecinales, del PRO, del Socialismo, de la Izquierda y del Frente Renovador, aunque en muy baja escala.
Respecto a los 26 departamentos que conforman la provincia, que están a su vez subdivididos en 248 municipios, no hubo grandes sorpresas, salvo el caso de San Martín, donde se esperaba una mejor elección de Accastello y terminó en tercer lugar.
Pero en la capital, donde gobierna la UCR, ganó Juntos por el Cambio como se esperaba.
La participación electoral fue muy buena, y con el 75 por ciento del electorado superó los números de la elección anterior. Incluso, para el medio día, ya había sufragado el 50 por ciento del padrón.
Sin embargo eso no evitó la lentitud del conteo, que tuvo los primeros resultados oficiales pasadas las 22 horas. 

 

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