Preguntas y chicanas en la exposición de Capitanich en Diputados
Varios de los principales diputados de los bloques opositores, como Hermes Binner, Julio Cobos y Elisa Carrió, no estuvieron en el comienzo del informe del jefe de Gabinete, quien destacó que el gobierno tiene “204 objetivos y 274 metas” a alcanzar en materia de energía, salud, transporte, educación y seguridad. Recibió más de 1000 preguntas y se espera que se quede hasta pasada la medianoche. En varios pasajes, fue chicaneado por la oposición.
Esta vez, Jorge Capitanich se sentó. A diferencia de lo que fue su maratónica presentación ante el Senado, cuando estuvo 12 horas parado –sin siquiera ir al baño – esta vez el jefe de Gabinete prefirió usar una silla. Llegó poco antes del mediodía, se ubicó en un escritoriodelante de la presidencia de la Cámara de Diputados, que ocupa Julián Domínguez, con varias pilas de carpetas y papeles, una botella de agua, un termo y un mate, y largó.
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A toda velocidad, tiró datos y estadísticas durante casi una hora, dijo que el Gobierno tiene “204 objetivos y 274 metas para alcanzar” en el lapso de un año, en materia de energía, salud, transporte, educación y seguridad, y dio lugar al inicio de las preguntas de los diputados que probablemente se extenderán, otra vez, hasta la medianoche. La seguridad, el narcotráfico y las estadísticas oficiales, en el centro de las interpelaciones. En la previa, los legisladores de la oposición habían mandado 1046 preguntas.
“En lo que queda de mandato, ¿El Gobierno va a tratar de durar o de resolver problemas?”, lo apuró el jefe de diputados de la UCR, Mario Negri, después de casi media hora de desplegar algunas de las 300 preguntas que tenía preparadas. El jefe de Gabinete se fue por la tangente con las respuestas y contestó poco de lo que Negri preguntó. Prometió ir contestando algunas de las cuestiones pendientes a lo largo de su exposición.
Enseguida, le tocó el turno al jefe de bloque del Frente Renovador, Darío Giustozzi, que usó su tiempo en un larguísimo discurso en los que pasó por una infinidad de temas, para terminar haciendo pocas preguntas concretas. Giustozzi centró su alocución en el tema del avance del narcotráfico y en la inseguridad, y apuntó, con ironía, a las estadísticas oficiales. “Pareciera que estuviéramos viendo PakaPaka, un dibujo tras otro”, chicaneó el hombre de Sergio Massa.
Capitanich respondió que“la problemática de seguridad es un tema que forma parte de la agenda pública, pero es necesario mejorar aún más y esto es un desafío”. A continuación, leyó un texto del papa Francisco sobre la exclusión social, mientras Graciela Camaño gritaba desde su banca. “Nos metemos debajo de la sotana del Papa para que nos avale cualquier desastre”, lo acusó el debutante Carlos Mac Allister, cuando le tocó el turno de hablar al Pro.
El partido de Mauricio Macri abrió con la alocución de Federico Sturzenegger, quien fue directo a las preguntas. “No vamos a hacer discursos porque ya conocemos las verdades de ustedes, y las nuestras”, agilizó el ex presidente del Banco Ciudad, aunque se guardó una chicana para el final: “Se sigue mintiendo con el PBI y la inflación, pero menos que antes. Eso me parece un paso adelante”.
El Pro cerró con Federico Pinedo, quien le sacó una definición a Capitanich sobre la ley de derribo. “Sería una ejecución sin juicio previo”, marcó el jefe de Gabinete.
De los líderes de la oposición, ni Hermes Binner, ni Julio Cobos estuvieron en el recinto. El socialista, de viaje en Colombia por temas de narcotráfico, mientras que el radical viajó al Vaticano para reunirse con el papa Francisco. Tampoco Lilita Carrió ni Sergio Massa hicieron uso de la palabra. La diputada de la Coalición Cívica cedió su lugar a sus laderos, Fernando Sánchez y Pablo Javkin. El del Frente Renovador, delegó en su jefe de bloque, Giustozzi.
Siguiendo la estructura acordada por Capitanich y Domínguez, en una reunión que tuvo lugar hace unos días, los diferentes bloques que forman la Cámara se repartirán los minutos para hablar, en función de la cantidad de miembros que tengan.
De acuerdo con ese esquema, el Frente para la Victoria cuenta con 45 minutos – que la jefa de bloque, Juliana Di Tullio, anunció que su partido no utilizaría – la UCR, con 30, el interbloque Frente Renovador (FR), con 25, el PRO y el Frente Amplio Progresista (FAP), 20 minutos cada uno.
El Frente Cívico por Santiago, Compromiso Federal y el interbloque UNEN, 10 minutos cada uno, y 7minutos habrá para Nuevo Encuentro, Unión por Córdoba, Unidad Popular y el Movimiento Popular Neuquino. Los monobloques contarán con 5 minutos cada uno.
“Señor jefe de Gabinete, ¿quiere tomarse cinco minutos?”, le consultó pasadas las 17, Domínguez, bastonero de la tarde, quien muchas veces usó su autoridad para retar a quienes se excedieron en el tiempo previsto, incluso el mismo Capitanich.
“No, siga, siga, siga”, respondió el ex gobernador de Chaco, que ya dio muestras en el Senado del tiempo de interrogatorio que es capaz de soportar sin moverse de su lugar.
Para esta hora, muchas de las bancas de los diputados estaban desocupadas. “Es obligación suya venir acá, a responder preguntas, y le agradecemos que lo haga. Pero también quiero decir que es obligación de los diputados venir a sentarnos al recinto y escuchar”, dijo, molesta, al terminar sus preguntas, la diputada por el Movimiento Popular Neuquino, Alicia Comelli. A más de 5 horas del comienzo de la exposición, Capitanich respondía ahora preguntas ante un recinto semi vacío.