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Ciudad BA

Se demora una semana el desalojo del predio de Lugano

Delegados de la toma, los jefes de todos los bloques políticos, y el Defensor del Pueblo, Alejandro Amor,  se reunieron en la Legislatura para buscarle una salida al conflicto. El planteo de la jueza Liberatori.

Aunque el fallo de la Cámara Penal dio luz verde para el desalojo, los ocupantes del predio de Villa Lugano seguirán allí al menos una semana más.

 

Así lo resolvieron en una reunión que tuvieron, a puertas cerradas, los jefes de bloques de todos los partidos políticos en la Legislatura porteña, con los delegados del barrio Papa Francisco y el Defensor del Pueblo, Alejandro Amor.

 

El mail que el Sumo Pontífice le envió hace pocos días al legislador de UNEN, Gustavo Vera, diciendo que “Antes no desalojaban a los autos y ahora están apurados por desalojar a las personas”, parece haber sido decisivo para detener la expulsión.

 

La reunión tuvo lugar en el despacho de la legisladora y jefe de bloque del PRO, Carmen Polledo, y contó con la presencia de los diputados de la oposición, Marcelo Ramal,  del Frente de Izquierda, Alejandro Bodart, del MST, Gabriela Alegre, del Frente para la Victoria, Vera, por UNEN, el presidente de la Comisión de Vivienda, Javier Gentilini, de Proyector Sur, y Amor.

 

Como resultado del encuentro, se postergará al menos una semana el desalojo ordenado por la Cámara Penal el 19 de marzo. El Tribunal había resuelto que la desocupación del predio debía ser llevado a cabo por la Policía Federal, la Metropolitana y la Gendarmería, de manera conjunta.

 

Los funcionarios deberán resolver ahora cómo se lleva adelante el operativo, sin que el desenlace sea violento. Ninguno de los dos gobiernos, ni el porteño ni el nacional, quieren cargar con los costos de un desalojo sangriento. Por eso, en los próximos días, Nación y Ciudad deberán coordinar sus acciones, teniendo en cuenta el compromiso planteado por la jueza en lo contencioso administrativo, Elena Liberatori.

 

En su planteo, la  magistrada, a cargo de la causa que ordenó a la Ciudad armar un plan de saneamiento y urbanización del predio, dijo que la toma “es una intrusión de gente comprendida en la ley 1770, cuya demanda no fue satisfecha”, aludiendo al incumplimiento del Gobierno porteño de la norma que preveía la urbanización de la Villa 20.

 

La toma de Lugano está protagonizada, en su mayoría, por grupos provenientes de ese asentamiento. Liberatori, ordenó, además, la necesidad de que el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y la Defensoría del Pueblo lleven adelante un censo para definir cuántas personas, de las que ocupan el predio, necesitan efectivamente una vivienda y pidió, por último, definir un plan de urbanización de viviendas que deberán ser adjudicadas, luego de realizadas las tareas de saneamiento del predio (hoy contaminado por haber sido, hasta hace cinco años, un cementerio de autos).

 

La Legislatura debería autorizar la asignación de fondos para tal fin.

 

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