Allí, distendido, habló de todo un poco, sólo con unos pocos, porque ya la movilización había quedado atrás y lentamente el pueblo de la ex mujer de Perón se estaba descongestionando.
Allí, distendido, habló de todo un poco, sólo con unos pocos, porque ya la movilización había quedado atrás y lentamente el pueblo de la ex mujer de Perón se estaba descongestionando.
Entonces, entre charla y charla, uno de los asistentes le acerca un teléfono y Cacho hace un breve parate para contestar el llamado. ¿Hola?, dijo el senador, y seguidamente sólo fueron palabras de agradecimiento por los elogios que estaba recibiendo desde el otro lado de la línea.
Así, durante 30 segundos, el ex jefe comunal de Avellaneda solamente agradeció las “felicitaciones por todo lo que hicieron hoy”. Antes de cortar, se despidió con un cálido “muchas gracias Daniel, un abrazo”.
De esta manera Cacho Alvarez recibió el apoyo afectivo que le faltaba, porque el interlocutor de ese llamado no había asistido al lanzamiento de La Juan Domingo. Eso sí, mandó a casi toda su gente de confianza para acompañar al senador y decir presente… sin estar ahí.