“No hay tiempo que no se cumpla ni hay plazo que no se venza, tenemos que sacar esta ley porque sino vamos a pagar el costo todos”, dijo Marcelo Díaz, del FAP. “Si bajan para cerrar un acuerdo, a espaldas del resto, no cuenten conmigo nunca más. Van a tener que arreglarse solos hasta el 2013″, lo increpó Ricardo Lissalde, de Alternativa Peronista.
Díaz le recriminó a los gritos: “Me están acusando de llevarme la plata. Yo sólo propuse un acuerdo que permita construir una alternativa”. Ofuscado, salió a los gritos: “Hijos de mil puta. Se cae la sesión. Son unos traidores. A mí no me van a correr por izquierda”.
“¡Gorila!”, vociferó Lissalde. Varios radicales salieron a separar, porque la cosa se iba a las manos, según legisladores presentes.