La provincia de Buenos Aires vuelve a ser escenario de una discusión que en los últimos meses sumó nuevas variantes: cómo reorganizar un territorio de grandes dimensiones, con desigualdades entre sus regiones y una concentración política, económica y administrativa alrededor del área metropolitana.
La última propuesta, del exdiputado Miguel Saredi y el ensayista Luis Gotte, plantea trasladar la capital provincial desde La Plata hacia Junín, en el marco de una iniciativa de reorganización territorial y descentralización. La idea busca poner en debate el esquema vigente y darle mayor peso al interior en la estructura de decisiones de la provincia.
No es, sin embargo, la primera vez que aparece una propuesta de este tipo. En paralelo, distintos sectores políticos vienen explorando alternativas que van desde una mayor descentralización hasta una transformación mucho más profunda del mapa bonaerense. Entre ellas se destaca la iniciativa del exsenador provincial Joaquín de la Torre, que propone separar al Conurbano del resto de la provincia.
Buenos Aires, demasiado grande para una sola estructura
En Junín, Capital de los Bonaerenses, publicado por Editorial Dunkel, Saredi y Gotte parten de un diagnóstico: la actual organización territorial bonaerense no logra resolver el desequilibrio estructural entre el área metropolitana y el interior. La Plata concentra la sede de los tres poderes provinciales, mientras que buena parte de la actividad económica, demográfica y política se aglutina en el AMBA.
En ese esquema, sostienen, "trasladar la capital a Junín funcionaría como una herramienta de descentralización y como una señal política hacia el interior. La ciudad, ubicada en el noroeste bonaerense, aparece como un punto estratégico para pensar una administración menos concentrada en La Plata y el Conurbano".
La discusión, de todos modos, excede el lugar físico donde funcionan los organismos públicos. Detrás de la propuesta aparece una pregunta más amplia: si la provincia tiene una extensión territorial, una población y una heterogeneidad económica que la convierten prácticamente en un país dentro del país, ¿Puede seguir administrándose con la misma estructura institucional diseñada hace más de un siglo?, plantean los autores de la obra.
De mudar la capital de la provincia a separar el Conurbano
La iniciativa de De la Torre avanza todavía más sobre esa discusión. Su propuesta apunta a “federalizar” los 24 municipios del Conurbano, que dejarían de pertenecer a la Provincia de Buenos Aires para conformar una nueva estructura institucional.
El argumento central también está vinculado con la escala. El Conurbano concentra una enorme proporción de la población bonaerense y tiene problemas específicos de infraestructura, seguridad, transporte y prestación de servicios que, según sus impulsores, requieren una administración diferente.
Como contó Macarena Ramírez en Letra P, la propuesta plantea una ruptura con el esquema actual: por un lado, los municipios metropolitanos con una estructura propia; por otro, una provincia que conservaría el resto de su territorio y debería redefinir su relación con las regiones del interior.
Aunque las iniciativas tienen alcances muy diferentes, comparten un punto de partida: la idea de que el actual mapa bonaerense genera dificultades para administrar un territorio demasiado extenso y diverso. Una, apuesta por la descentralización, y otra, por la separación territorial. Ambas confluyen en el mismo diagnóstico.
El debate que vuelve al centro de la escena
Las propuestas también tienen una dimensión política. La discusión territorial aparece en un momento en que la Provincia enfrenta tensiones fiscales, dificultades para sostener servicios e infraestructura y un vínculo cada vez más conflictivo con la Nación.
La magnitud bonaerense explica buena parte del problema: 135 municipios, más de 17 millones de habitantes y realidades económicas y sociales muy diferentes conviven dentro de una misma estructura provincial. En ese contexto, volvieron a circular distintas propuestas: mudar la capital, crear nuevas regiones, descentralizar organismos o directamente separar al Conurbano. Una señal de que el esquema institucional con el que se administra la provincia, está bajo análisis.