El juez federal de Rosario Gastón Salmain quedó un paso más cerca de perder el cargo. Tras una hora y veinte minutos de alegatos, los representantes del Consejo de la Magistratura pidieron formalmente su destitución. La acusación no ahorró munición contra el magistrado cercano a Ricardo Lorenzetti, que enfrenta una definición capaz de dejarlo tras las rejas.
La exposición de este miércoles estuvo a cargo del senador Luis Juez, la consejera Jimena de la Torre y el camarista Diego Barroetaveña, quienes ratificaron los dos cargos por mal desempeño que llevaron a Salmain al banquillo: las presuntas coimas vinculadas al fideicomiso Attila y el ocultamiento de su cesantía del Poder Judicial cuando concursó para convertirse en juez.
Los acusadores fueron mucho más allá de repasar el expediente y apuntaron directamente contra las explicaciones que el magistrado ensayó durante el juicio. El más filoso fue Juez, que lo acusó de haber ocultado deliberadamente un antecedente que podía dejarlo afuera del concurso. "Nos tomó el pelo, nos mintió en la cara", disparó.
La acusación pidió la cabeza del juez federal de Rosario
El encargado de ponerle el moño al pedido de destitución fue Barroetaveña. El camarista cerró los alegatos con una definición terminante: "No puede continuar siendo juez de la Nación". Para reforzar su postura, sostuvo que su permanencia en el cargo resulta incompatible con las exigencias de la magistratura.
Uno de los principales blancos de la acusación volvió a ser el antecedente que Salmain omitió en su currículum. Se trata de la cesantía que le aplicó la Corte Suprema en 2002, cuando trabajaba como empleado del fuero de la Seguridad Social y quedó involucrado en una maniobra para direccionar expedientes.
Durante el jury, el juez federal había intentado justificar la omisión con dos argumentos: que el reglamento solamente exigía informar sanciones de los últimos diez años y que aquel antecedente no le otorgaba ningún beneficio en el concurso.
La explicación no convenció a los acusadores. Barroetaveña sostuvo que, de haber informado su cesantía, el Consejo de la Magistratura directamente debería haberlo excluido de la competencia. "Así él hubiese dicho: 'Fui tonto, mire, pido disculpas'. Bueno, está bien, queda excluido. No había otra forma", graficó.
Juez fue todavía más duro. "No es un olvido fortuito, es un olvido inteligente", sostuvo. Para el senador, Salmain escondió deliberadamente el antecedente para esquivar el filtro de quienes debían evaluar su designación. "Nos tomó de tontos, nos tomó de pavos, nos tomó de desprevenidos", insistió.
El legislador cordobés también puso el foco en su propio paso por la Comisión de Acuerdos del Senado, que avaló el pliego del magistrado sin conocer su expulsión de la Justicia. Juez integraba esa comisión cuando se trató la designación y sostuvo que la omisión impidió que los senadores pudieran evaluar sus antecedentes completos. "El carácter de declaración jurada obliga al postulante a decir la verdad", remarcó.
La causas de Salmain
Para reforzar su planteo, Juez desempolvó el expediente que terminó con la cesantía. En septiembre de 2000, una compañera de trabajo, Florencia Depetris, denunció que le había ofrecido dinero para direccionar expedientes previsionales hacia el juzgado donde se desempeñaba. Según la denuncia, buscaba favorecer a clientes de un estudio jurídico privado en el que también trabajaba.
La investigación penal incluyó grabaciones de las conversaciones entre ambos y derivó en su expulsión del Poder Judicial. En paralelo, Salmain evitó una condena mediante una probation, que le permitió suspender el juicio a cambio de cumplir determinadas obligaciones, entre ellas tareas comunitarias.
Juez recordó que inicialmente se había propuesto que prestara asesoramiento jurídico en la Universidad de Buenos Aires, pero la institución lo rechazó. Finalmente, acreditó ocho horas de tareas sociales en el Jardín Botánico porteño. "No sé con qué planta hablaba, qué curso hizo, seguramente con alguna enredadera estuvo hablando", ironizó el senador.
El otro cargo del jury apunta a una presunta coima de 200 mil dólares para favorecer al fideicomiso Attila, al que el magistrado autorizó a comprar diez millones de dólares al tipo de cambio oficial pese a la oposición del Banco Central. La acusación sostiene que existió un acuerdo para que el juez recibiera un porcentaje de la diferencia cambiaria.
Un fallo que lo deja al borde de la prisión
La decisión quedará en manos de los siete integrantes del Jurado de Enjuiciamiento, que deberán determinar si las conductas atribuidas al magistrado justifican su remoción.
El Jurado de Enjuiciamiento que analiza la continuidad de Gastón Salmain durante una de las audiencias del jury.
El desenlace tiene una particularidad que excede la pérdida del despacho federal. Sobre el juez pesa una prisión preventiva en la causa penal por las presuntas coimas, cuya ejecución permanece frenada por la inmunidad de arresto que conserva como magistrado.
Una eventual destitución lo dejaría sin esa protección y abriría la puerta a su detención, siempre que la medida cautelar siga vigente. La remoción no supondría, sin embargo, una condena per se por los delitos investigados.
El jury tendrá un plazo de 20 días para dictar sentencia. Con la acusación formal de destitución sobre la mesa, Salmain afronta una definición que puede cerrar su carrera judicial y cambiar por completo su situación frente a la Justicia Federal de Rosario.