La posibilidad y, sobre todo, las condiciones para un eventual acuerdo electoral con Horacio Rodríguez Larreta detonaron la interna en el peronismo porteño. La publicación de una nota en La Nación que señala a La Cámpora como un "problema" para el acuerdo desató una respuesta en bloque de las principales figuras de la agrupación, que desafiaron al exjefe de Gobierno a competir en una interna.
El detonante de la pelea, que todavía está limitada a las redes sociales, fue un artículo que expuso los diálogos que un sector del peronismo, especialmente vinculado a Juan Manuel Olmos, viene manteniendo con el exalcalde.
La hipótesis Larreta
La hipótesis que apura la posibilidad de un acuerdo surge de un diagnóstico compartido por todo el justicialismo: si el PRO y LLA confluyen electoralmente, el peronismo tiene prácticamente asegurado el segundo lugar en una elección porteña, pero difícilmente consiga imponerse en un balotaje sin ampliar su base electoral.
Los contrapuntos aparecen entonces a la hora de dilucidar cuál sería la solución para romper el techo electoral. Mientras algunos sectores evalúan una coalición encabezada por una figura ajena al PJ, en La Cámpora aceptan discutir una ampliación del espacio, pero rechazan que se incluya una cláusula restrictiva a cualquier candidatura.
La paradoja, señalan cerca de Recalde, es que el sector del peronismo que viene de encabezar la lista que obtuvo más del 30% de los votos en las legislativas de octubre de 2025 aparezca señalado como el principal obstáculo para construir una alianza con un dirigente que apenas superó el 8% en los comicios locales del año pasado.
Para los promotores del acercamiento, sin embargo, la apuesta no pasa por el caudal electoral propio de Larreta, sino por su presunta capacidad para atraer en un balotaje a votantes que difícilmente acompañarían a un candidato identificado con el kirchnerismo.
Reacción de La Cámpora
La respuesta a la publicación tuvo una característica poco habitual en La Cámpora, al menos en la Ciudad. Se trata de una reacción pública y prácticamente simultánea de sus principales dirigentes frente a lo que interpretaron como un ataque direccionado desde el propio peronismo. Con excepción del senador Mariano Recalde, los referentes de la agrupación salieron a responder a través de las redes sociales, con mensajes que confluyeron en una misma posición política.
La diputada Paula Penacca propuso a Recalde, que además preside el Partido Justicialista metropolitano, como candidato para las primarias, mientras que la presidenta de la Auditoría General porteña, Mariana Gagliardi, difundió un gráfico con los resultados electorales de los principales dirigentes en discusión.
"Se puso de moda en el peronismo que quienes tienen más votos se conviertan en un problema", ironizan cerca de la conducción camporista. En ese sector aseguran que no tienen inconvenientes en participar de una coalición amplia ni en competir contra el candidato que propongan los sectores que impulsan un acuerdo con Larreta.
Eso sí, rechazan que quienes cuentan con menor respaldo electoral pretendan imponer las condiciones de la alianza. En la última elección nacional, Recalde obtuvo el 30,65% de los votos, mientras que en las elecciones locales Larreta había alcanzado el 8,08%.
Una suma que no suma
En el kirchnerismo tampoco comparten las cuentas que entusiasman a los promotores del acuerdo. Según las mediciones que manejan, una eventual alianza entre el peronismo y Larreta no produciría una suma automática de los aproximadamente 30 puntos que obtuvo Recalde y los ocho que cosechó el exjefe de Gobierno.
Esos números también los tienen quienes propugnan un acuerdo con el exalcalde. La incógnita, compartida incluso en el sector de Larreta, pasa por la capacidad de esa coalición para incorporar nuevos votantes sin perder parte de su electorado original.
La confrontación revive una disputa que el PJ porteño había conseguido postergar a principios de año. En marzo, el sector de Olmos evaluó competir por la conducción partidaria que ejerce Recalde, pero la prórroga de los mandatos permitió evitar una interna.
Aquellas diferencias, que también se expresaron en las distintas estrategias electorales de 2025, vuelven ahora a escena con un horizonte mucho más exigente: definir quién encabezará el intento del peronismo por obtener el gobierno de la Ciudad en 2027.