Patricia Bullrich sorprendió con otra martingala para no tener que defender a Manuel Adorni: por decisión suya, el oficialismo no dio cuórum en la sesión convocada para tratar los proyectos que proponen interpelar al jefe de Gabinete. La jefa de La Libertad Avanza (LLA) ordenó a sus dirigidos levantarse de las bancas cuando los aliados ya estaban en el recinto.
El debate no fue posible además, porque el peronismo tampoco fue. Esa ausencia fue la que usó la exministra de Seguridad como excusa para boicotear el cuórum. "No puede ser que los más interesados en la interpelación no vengan", se indignó la senadora, en un breve diálogo con la prensa. Informó que el miércoles está convocada la de Asuntos Constitucionales para tratar las iniciativas que proponen llevar al banquillo a Adorni.
Lo curioso es que la convocatoria había sido realizada por LLA y sus socios, a partir de un acta firmada el martes, en la que se incluían los proyectos sobre el jefe de Gabinete, con la aclaración de que serían enviados a comisiones.
El cuórum era posible si el oficialismo decidía empezar la sesión, porque la UCR -en su mayoría-, el PRO y los partidos provinciales estaban en sus asientos. Con esa escena por delante, Bullrich recorrió las bancas y les ordenó a los suyos no sentarse. Trascurrida media hora de la convocatoria, la reunión fue levantada.
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El plan de Patricia Bullrich
La jugada de la exministra de Seguridad provocó internas: la salteña Emilia Orozco, cercana a Santiago Caputo, se mantuvo en su lugar. Discutieron en el recinto. También se rebeló Nadia Márquez, leal a Lule Menem. En el palco, además, miró la escena el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, la persona enviada desde la Casa Rosada para chequear la sesión.
Sin debate, no pudieron prosperar otros temas de interés para el Gobierno, como el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, sobre el que no estaba claro si había acuerdo. Sí tenían consenso los pliegos judiciales, que deberán esperar. Uno es el que prorroga en el cargo a Víctor Arturo Pesino, camarista laboral que dispuso la intervención de la UOM.
La estrategia del peronismo
La escena mostró la disputa latente entre Bullrich y la Casa Rosada, por la presión que tuvo para recibir el informe de gestión de Adorni. José Mayans, el jefe del peronismo, estaba dentro del recinto supervisando la maniobra de la jefa libertaria, con su tropa detrás de las cortinas. Si había sesión, su plan era exponer a los aliados de LLA que podían salvar al jefe de Gabinete de la interpelación. Iba a pedir votar el acta de labor de hace una semana, que permitía considerar la expulsión del jefe de Gabinete con la mayoría de los miembros del recinto, que son 37 votos.
Por presión de la Casa Rosada, los partidos provinciales y la UCR, que habían avalado esa interpretación la cambiaron el martes y aceptaron que el debate se traslade a comisiones. Este jueves estuvieron en sus bancas, puntuales, para no ser acusados de impedir un proceso contra el polémico funcionario.
Todo sigue en comisiones
También estuvo el jefe del PRO, Martín Goerling Lara, quien presentó un proyecto para interpelar a Adorni. Se sentaron en sus bancas otros aliados, como Flavia Royón (Salta), Beatriz Ávila (Tucumán), Carlos Espínola (Provincias Unidas) y la dupla de Misiones (Sonia Rojas Decut y Carlos Arce).
La exministra de Seguridad los abordó de a uno para explicares que no tenía sentido abrir la discusión, pero la mayoría se quedó en sus bancas. Con esa imagen, evitaron ser acusados de ser cómplices del jefe de Gabinete, como ocurrió con los socios del Gobierno en Diputados. En el Senado, la sesión no fue posible únicamente porque LLA se fue.
El debate seguirá en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside Agustín Coto, a quien se lo vio en sintonía con la estrategia de Bullrich. Comenzará el miércoles a las 15. "Nosotros nos habíamos comprometido con nuestros aliados que la forma de darle una salida a este tema era llamar a esa comisión. Y lo hicimos", se despidió la senadora.