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LA PROTESTA

La marcha por las universidades, una foto gran angular de la bronca contra Javier Milei

Bajo la lluvia y con un cierre empañado por la represión, la movilización al Congreso se volvió un retrato de los sectores postergados. Postales del país.

La quinta marcha federal de las universidades volvió a convocar este jueves frente al Congreso a todos los sectores golpeados por las políticas del gobierno de Javier Milei. Bajo una lluvia intensa, la comunidad educativa se abrazó con los jubilados, las personas con discapacidad y los veteranos de Malvinas, en una jornada que otra vez terminó con incidentes y represión.

La convocatoria fue una de las más masivas de la era libertaria: la Plaza del Congreso, colmada, y las columnas de la Avenida de Mayo estirándose hasta la avenida 9 de Julio. Pero casi al mismo tiempo que arrancaba el acto central, a unos 50 o 70 metros del escenario, efectivos de la Policía Federal y Gendarmería avanzó sobre un grupo de manifestantes con carros hidrantes y gases lacrimógenos.

Entre la multitud y los incidentes, la política volvió a quedar en un segundo plano. Además de la dirigencia de izquierda, solo Axel Kicillof hizo su apuesta: el gobernador bonaerense y presidenciable se sumó a la marcha y estuvo presente en la plaza.

El reclamo de las universidades

El eje formal era la ley de financiamiento universitario, pero la convocatoria se desbordó. Los organizadores la ordenaron en cuatro ejes: universidades, tierras, endeudados y discapacidad. El Foro Permanente por los Derechos de las Personas con Discapacidad empezó a concentrarse cerca del Congreso desde las 10.30, y los inquilinos se juntaron en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo. A los trabajadores de la salud se sumaron los jubilados. Todos los colectivos pasaron con sus reclamos por el escenario principal en el corazón de la plaza.

El cierre fue la lectura de un documento unificado de la comunidad educativa. Desde el escenario, la titular de Conadu Histórica, Francisca Staiti, dijo que ni la lluvia ni la represión iban a sacarlos de la calle.

Un reclamo que crece año tras año

La marcha sumo un nuevo capítulo a un ciclo que empezó el 23 de abril de 2024, cuando la defensa de la universidad pública sacó a la calle a la movilización más masiva de la era Milei. Esa primera vez, como contó Letra P, la política fue a la cola. En octubre de ese mismo año, con el veto del gobierno a la ley de financiamientio universitario sobre la mesa, el reclamo volvió sentirse en la calle, con el peronismo marchando al fondo, detrás de la izquierda.

El reclamo volvió a tener dos hitos importantes en la cronología de la protesta contra Milei. En septiembre de 2025, el día en que Diputados rechazó el veto presidencial por 174 votos a 67, la calle festejó un triunfo en la calle. Y en mayo pasado, con la ley sin aplicar, la política ocupó la Plaza de Mayo en bloque.

Este jueves, el reclamo universitario volvió a ser el paraguas de todos los golpeados, y esta vez no hubo festejo: la ley sigue sin aplicarse y el Congreso, que había acompañado a la calle, ni siquiera consiguió abrir su sesión.

La política, en segundo plano

El peronismo llegó dividido en dos columnas. La Cámpora se organizó en las calles aledañas al Congreso, mientras que el Movimiento Derecho al Futuro concentró en la Casa de las Madres de Plaza de Mayo. Kicillof marchó acompañado por los ministros Andrés Larroque, Carlos Bianco y Walter Correa, y al terminar el día pidió a Milei que cumpla la ley y defendió, además, la ley de Tierras.

No fue una novedad: ya lo había hecho en septiembre de 2025 y en mayo pasado. En un peronismo partido en dos y con el resto de la dirigencia mirando de lejos, el gobernador fue uno de los que hizo de la marcha una apuesta propia. La izquierda, en tanto, mostró a su dirigencia en la plaza, con Myriam Bregman entre otros referentes.

Dos Congresos

Mientras la plaza se llenaba, adentro del Congreso la política no logró ni sentarse. La oposición reunió 121 presentes, ocho menos que el cuórum necesario, y el DNU 70/23 seguirá vigente. Los gases lacrimógenos llegaron hasta el anexo de Diputados, donde varios legisladores tuvieron que retirarse descompuestos, entre ellos Cecilia Moreau.

Hasta las 15.30 la movilización transcurrió sin incidentes. La escalada empezó minutos antes de las 16, cuando la policía avanzó sobre un un grupo que arrojó arrojó piedras y cascotes contra el vallado. El epicentro fue la zona de Rivadavia entre Callao y Rodríguez Peña, donde estaban concentrados las columnas de la izquierda. Algunos manifestantes denunciaron que se trataba de infiltrados. Casi una hora después hubo pirotecnia hacia el Congreso y, tras una hora y media de enfrentamientos, los efectivos avanzaron por Hipólito Yrigoyen.

El balance preliminar fue de seis heridos y un detenido por la Policía de la Ciudad; cinco eran efectivos de Gendarmería, la Policía Federal y Prefectura, y el SAME asistió a dos manifestantes.

El Gobierno repudió los hechos. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, habló de “los mismos violentos de siempre” y advirtió que quienes agredan a las fuerzas o destruyan bienes públicos deberán responder ante la Justicia. La diputada libertaria Lilia Lemoine denunció que recibió escupitajos, tierra y huevos. Desde la oposición, el jefe del bloque peronista, Germán Martínez, denunció una “represión innecesaria”. Al cierre de esta nota, había más de 30 detenidos. Según la Comisión Provincial por la Memoria, más de 550 personas fueron afectadas por los gases, postas de goma y agua a presión durante la represión.

La Marcha Federal Universitaria en las provincias

La marcha se extendió por todo el territorio nacional, desde Ushuaia, donde docentes, trabajadores y estudiantes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego se movilizaron junto a sindicatos, partidos políticos y organizaciones sociales; hasta Salta, lugar en el que la comunidad universitaria marchó pese a un cielo gris, que también acompañó el reclamo en otros puntos del país.

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